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Cosas por las que la Vida merece la pena.-


Zürich, 1 Junio 2014.

You can't always get what you want,
but if you try sometimes you just may find you get what you need /
No siempre puedes conseguir lo que quieres, 
pero a veces, si lo intentas, puedes encontrar lo que necesitas.
Jagger / Richards "You can't always get what you want" .-


El tipo que haga mi autopsia
sabrá que ese fiambre 
intentó disfrutar la Vida.
Zürich-París-Madrid o el hombre más feliz sobre la Tierra. Las mejores decisiones de mi Vida han tenido siempre un punto irracional. Un puntito poco cabal, suave y lejano pero excitante. Y si tú has tomado siempre las decisiones con brújula y compás, serás mañana un viejo o una vieja llena de arrepentimiento precisamente por las cosas que no has hecho. Triste. Ya no hablo de decisiones importantes como cambiar de ciudad o dejar un buen empleo, que también, sino de las decisiones porquesí que hacen la Vida más llevadera. Quizás estas sean las cosas por las que merece la pena estar vivo. Los franceses lo llaman joie de vivre, el gozo de vivir. Esas decisiones absurdas y locas que tomamos de golpe. O debería decir mejor que tomamos con el corazón, de la mano del instinto y del instante. Decisiones que tomamos con las entrañas, entrañables. Dicen que el corazón nunca se equivoca. Lo mejor de estas decisiones es que sabemos que nos harán felices cuando las recordemos dentro de muchos años, cuando contemos batallitas o nos quedemos a solas con nuestros recuerdos. Esas decisiones en las que la aparente sinrazón vence a la fría, y generalmente aburrida, lógica. Las ilusiones hechas realidad que nos llevaremos a la tumba y nadie nos quitará jamás. 


París, 13 Junio 2014.

Porque es sólo rock and roll pero me gusta... 
Porque son la puta banda sonora de mi Vida,
porque contra el cinismo de la edad, hay que saber mantener algunas pasiones,
porque son  canciones buenas para hacer cosas malas,
porque es la música en mis oídos cuando lloras borracho y solo en un callejón,
porque es la música que suena cuando hundes tu lengua en una mujer,
porque es la celebración de la Vida en 3' 42'',
porque a los nueve años ya me ponía sus chapitas,
porque esa canción de ahí abajo sonará en mi funeral.

Porque mis días  se ha ido ensuciando con su música, 
porque serán tres de las noches más bellas de nuestra Vida,
porque ( quizás) no los volveremos a ver más, 
porque recordaremos este mes de junio el día en que muramos,
porque sus canciones me han enseñado más de la Vida que cincuenta universidades, 
porque han hecho buena parte de lo que ahora soy, 
porque son la mejor banda de rock and roll del planeta,
porque de mayor quiero seguir jugando a  ser un chico malo,

... por todo eso, permite que de nuevo brille esa sonrisa enorme en mi cara. 

Deja que se realice el milagro cuando toda esa música empiece a sonar.
Déjame ser -una vez más- el hombre más feliz  sobre la Tierra.


Madrid, 25 Junio 2014.

Que yo ya sé que están mayores. Que sí. También sé que siempre es la última gira. También. Y que yo ni siquiera había nacido en los sesenta. Vale. Que son una panda de millonarios desde hace décadas. Ya. Que los mejores discos fueron hechos hace cuarenta años. También lo sé. Que los deliciosamente caóticos años setenta murieron. Sí. "Pero si ya no te cabe en casa todo el material que tienes de ellos". Siempre hay un sitio. "Que ya los has visto cinco o seis veces". Que ya lo sé." ¿Que nos vamos a pegar medio mes de junio recorriendo Europa? ". Por qué no. "Estás loco..." Por supuesto. "Es imposible pillar entradas". Tú déjame a mí. "Me encantan tus locuras". Y por muchos años. Así que eso. Que estoy hablando de la mejor banda de rock and roll de la historia. Te juro que esta vez no los perseguiré por los hoteles, que ya tengo los autógrafos.



Pues eso, joie de vivre.
Sea.




Nace, estudia, trabaja, cásate y muérete.



I was lost in a valley of pleasure.
I was lost in the infinite sea.
Do you like the world around you? /
Estaba perdido en un valle placentero.
Estaba perdido en una mar infinito.
¿Es éste el mundo que quieres?

Patti Smith, "RnR nigger".


A ver, que antes todo era más sencillo, que antes el enemigo estaba allí afuera, externo, fácilmente identificable, ajeno a nosotros, un otro definido y diferenciado. Vivíamos en el "paradigma inmunológico" con claros enemigos con los que pelear. Nosotros y ellos, nosotros versus ellos. El signo de los tiempos era la lucha. A principio fue la lucha contra los virus, las bacterias, las alimañas, después contra la tribu de al lado, los pueblos invasores, los países enemigos, las religiones de dioses no tan buenos como el nuestro,... lo ajeno, en una palabra. La patología la constituía el que fueras vencido por esos agentes externos a ti. Venía un estafilococo o un tipo con espada y al hoyo. Pero ahora, cuando nos creíamos tan seguros de nosotros mismos, existe una patología  mucho, mucho, mucho más tenebrosa... 


Edit. Herder, 2012.
Ya estás tardando,
y tranquilo que es finico.
Y esto es la sobreabundancia, el exceso de positivismo, la globalización, el don'tworrybehappy de los cojones ... en definitiva estamos sufriendo el paso del paradigma inmunológico a la pura violencia neuronal que nos causamos... sí, nosotros mismos, los chicos listos del siglo XXI. Y esa violencia neuronal en forma de stress, ansiedad, niños con hiperactividad, depresión, ictus prematuros y suicidios (en mi pequeña Comunidad de 500.000 habitantes hay uno al día, según un colega que curra en el 112). Y esa "violencia neuronal ya no es parte de una negatividad extraña al sistema; es sistémica". En este mundo ya casi nada nos es ajeno o extraño, caemos en la "sobreabundancia de lo idéntico" o la "masificación de la positividad". Sufrimos infartos cerebrales por el terror de la inmanencia. Ya no hay tiempo de disfrutar de un Nocturno de Chopin o de los grandiosos ensayos de Montaigne, ahora se nos exige ser multitasking, saber de todo sin esfuerzo, información sin formación. Ni siquiera tenemos la "suerte"de ser el animal laborans que postuló Arendt, viviendo para trabajar en una masa anónima... qué va, qué va, no somos anónimos, no renunciamos a nuestro ego y confiamos en nuestra libertad personal e intransferible. No nos pensamos animalizados sino guays. El mínimo consuelo lo podemos encontrar en la vida contemplativa nietzscheana, reflexión personal y rebelde, juzgar para después actuar o en la rabia redentora que cuestiona siempre el presente. El resto son chorradas, smartphones e Ikeas.

Resulta que casi deberíamos envidiar (entiéndaseme, por favor) a esos jodidos estados totalitarios, en donde se cumplía un segundo paradigma histórico, el de la obediencia, más o menos incómoda desde luego, pero sobre todo, clara. Porque ahora la cuestión no es obedecer a un sistema, es que nosotros somos ese sistema y ni siquiera sabríamos cómo desobedecer. Ya no nos exigen disciplina desde el exterior, ahora nos exigimos rendir a nosotros mismos. Y rendir y rendir y rendir, amiguitos, suele conducir a la depresión y al fracaso en demasiadas ocasiones. La mortal hiperactividad. El poder (que ya no sabemos definir con claridad) nos doblega más con la positividad de tener que hacer, mejorar y progresar que con la negatividad de la obediencia. Al imperativo del rendimiento ( no ya sólo una casita mejor, un coche mejor, un empleo mejor, un cuerpo mejor, un móvil mejor, un ocio mejor sino la mejor educación para tus nenes o el autoperfeccionamiento profesional) le sigue la falta de toda soberanía personal... y eso sin coacción externa. La puta cuadratura del círculo. Somos víctimas y verdugos... al mismo tiempo en una paradójica e ilusoria creencia en la libertad. Hay que se joder, que decía aquel.




La fea más guapa del mundo.


                                                   
Habana Vieja.
Una mujer casada que esconde su anillo al caer el sol.
La fea más guapa del mundo.
Mitad puta, mitad marquesa.
Ciudad buena para morir en las calles, para no creer en nada.
Maracas y fusiles.
Tocan "Lágrimas Negras" en el Café París,
(y en vez de maldecirte con justo encono / en mis sueños te colmo de bendiciones)
Y siempre el llanto a punto de brotar.
Tocan  "Veinte Años" en el Floridita,
(qué te importa que te ame / si tú no me quieres ya)
Y ese dolor para siempre en las entrañas.




La Habana vieja es una caricia limpia y sexo sucio.
La alegría chapotea en la miseria,
la alegría que llega nunca porque nunca se fue.
La Habana es dejar que la lluvia caliente te moje en Inquisidor esquina Sol un martes a las cinco y media.
La Habana es Hemingway bebiendo y escribiendo en la 511.
Habana en blanco y negro, Habana de mil colores.
La Milagrosa, una oración y un beso en un vientre de mujer,
una maldición en los labios.
Y la rabia abajo, en el saco de los cojones.
Gatos sucios de hambre vieja.
Música en los tejados y pechos sudados de mujer.
La ropa y las penas secándose al aire.
Nunca olvides aquí una camisa blanca y un beso de agua.
Nunca olvides la piel y la fiebre, la sangre y el ron,
porque aquí la ilusión sólo es un trozo de hielo al sol.









 

Esto de vivir.




"La, la, la, la, la, la... la, la, la, la, la... la, la, la, la, la...
la, la, la, la, la, la... la, la, la, la, la... la, la, la, la, la..."
Bob Dylan, "The man in me".-


Me he ido al Caribe.
No tenía nada mejor que hacer.

Me he bañado en aguas verdes...
He amado a Ane.
He bailado son.
He jugado con gatos por los tejados.
He bebido ron añejo; mucho.
En eso estaba cuando he recordado que un día iba a morir. Sí, señor.
Y he regresado.

Así que vuelvo a esto de vivir.
No tengo nada más que decir.






Algunas noches.




"Pero prefiero seguir aquí corriendo riesgos".
Henry Miller, "Un domingo después de la guerra".




Algunas noches oigo los gritos.
Sé que hay gente escondida en el bosque.
Algunas noches oigo los gritos
de los hombres que ya nunca duermen.
De aquellos que se precipitan desde las ventanas.
De los que ya no están, de los que no volverán.
Oigo los gritos de los que arden al otro lado del río.
Allí.
Algunas noches de invierno rompen el frágil silencio, la quietud falsa de la madrugada.
Sé que no me engaño.
Me despiertan en medio de la noche.
Los gritos que algún día se quedarán...
Se acercan.
Me quedo quieto. Como un muerto.
Aquí.









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Bocas pequeñas para tanta Vida.



Ciutat podrida...
Ara que ets adormida, els carrers son plens de foc /

Ciudad podrida...
Ahora que estás dormida, las calles están llenas de fuego.
La Banda Trapera del Río, "Ciutat podrida".




En el corazón de la ciudad, a un costado de la Barceloneta, al fondo a la derecha según miras de frente al fracaso. Casa El Pirata y sus compadres. Torceduras de la Vida. De espaldas a la luz, a un lado -lejano- de la suerte.  Y mucha cerveza, y chicas malas y amor de contrabando. Dos copas de más y siempre una de menos. Ya mañana será domingo, ya mañana tantas cosas, pero mañana, mañana... Besos en los labios y licores de alta mar. Y los Clash a toda hostia. O Aznavour, claro. Y el Leo ya está en la calle; dice que olía el Mediterráneo desde el chabolo. El salitre en los pezones de Lola. La punzada del deseo manchado con espuma de ola sucia. Gasolina y whisky, frontera y serrín. Amores de portal, marineros naufragados antes de hacerse a la mar. Bocas pequeñas para tanta Vida. Carcajadas en carne viva, las únicas que valen. Dientes torcidos y palabras verdaderas para olvidar pronto. 

La Vida, a chorros y, cerca, el mar.






Cosillas sin importancia.



"Es en esa emoción primitiva denominada asombro
donde debe situarse el verdadero comienzo de la filosofía"
Peter Wust, "Die Dialektik des Geistes"



"... and quit runnin' for that runaway bus, 'cause those rosey days are few,
and stop apologizin' for the things you've never done, cause time is short and life is cruel /

... y deja de correr tras ese bus que se escapa, porque los días de rosas son escasos,
y deja de pedir perdón por cosas que no has hecho, porque no hay mucho tiempo y la Vida es cruel ".
"Town called malice", The Jam.



Pues que entro en el bar en esta mañana tan bonita. Qué preciosa. Qué bien el sol. Y como ya han dado las doce del mediodía, puedo pedirme una cerveza. Si no fueran las doce, sería un café con algún bollo. Lo del bollo es probable pero no seguro. Lo de que sean ya las doce para pedir birra y no café sí que es regla de oro desde que descubrí que los sábados puedes desayunar y leer la prensa fresca en los bares. Esos descubrimientos sencillos y tan importantes que haces a los dieciocho o veinte años y que te marcan de por Vida. Lidia me sirve la cerveza mejor tirada del mundo, insuperable. Consigo mesa al lado de la ventana, me siento con un periódico recién comprado. Todo el día por delante, pasta en el bolsillo y salud para gastarla. La Felicidad debe ser algo cercano a esto aunque tengo suficiente edad para saber que algunos dolores ya no serán provisionales. Así que mientras dejo reposar la cerveza me pregunto si el concepto de angustia de Kierkegaard puede equipararse, o al menos extenderse, al problema existencial psicoanalítico. Creo que en ausencia de lo Divino -que ni está ni se le espera en este tiempo- se trata básicamente de lo mismo, sí. Somos seres contingentes con ansias de infinito, cuestión bastante puta de resolver, claro. El drama de un animal con autoconciencia. Cómo brilla mi cerveza al sol. Así que enmascaramos la ansiedad de estar vivos apenas un instante con pequeñas neurosis cotidianas que nos hacen creer que nos podemos librar del abismo de la Muerte. Utilizamos chucherías como la religión, el Otro, la patria, las relaciones (sanas o chungas), el trabajo, el sexo... Chucherías para olvidar que, sencillamente, seremos pasto de los gusanos... Qué espuma tan blanca en el borde del vaso. Aunque Ortega ya nos decía que entrar en la Desesperación era empezar a despertar, comenzar a entender, ser Hombre. El vértigo de vislumbrar las infinitas posibilidades, la libertad de decidir con responsabilidad. Las burbujitas de mi cerveza ascienden frenéticas a través del cristal ¿A dónde coño creen que van? Pues eso,  desde la caída de Adán y Eva (peccatum originale originatum kantiano, no confundir con el peccatum originale originans), todo se reduce a la pérdida de la inocencia, a la adquisición de la conciencia, a eso se reduce todo, la gran putada de no ser bestias ni ángeles. Y SABERLO, claro. En fin, que estaba yo pensando estas cosillas sin importancia cuando Lidia, que al verme llegar ha programado en el Spotify del bar a los Rolling, pincha el Shattered...  Y esa frase ¿sabéis?, esa frase  que desde crío me gusta... Life's just a cocktail party on the street.... La Vida es una  fiesta de cóctel en la calle... Pues ese será mi mantra existencial hoy, mira tú. Veo mi pie moviéndose al compás de la canción, allí, a lo lejos, en el mundo material, al final de mi pierna que envejecerá hasta pudrirse un día y dentro de una zapatilla de color verde, bastante molona por cierto. Y aquí llega el primer trago de cerveza, fresco como el primer amor, como un beso en el cuello. Y aquí viene una gran sonrisa. Y aquí llega la Vida y el mundo en ella contenida. Y voy y me olvido de mi propia mentira caracterológica que uso para enfrentarme a mi vulgar inmanencia pasajera.

Y ahí estoy, una mañana llena de sábado y sol,  canturreando a los Rolling con una cerveza en la mano.

Cómo somos... si es que... jodidos humanos... 
Disfrutad vuestros sagrados días. Amad y eso.





Manual de buenas prácticas.







"Stars of night turn deep to dust /
Las estrellas de la noche se convierten en polvo".
Cat Power "The Greatest".-


Supongo que a Cenicienta le han dado las doce. Está en el baño del bar; acompañada. Ha olvidado su promesa una noche más. La carne es débil y la noche es larga. Los chicos gritan, yo bebo bloodymarys. Los ángeles se columpian en las luces de neón... El blues de la banqueta de bar. Si no te has engañado nunca, el espejo siempre te dirá la verdad. Luego, una mano en un muslo. Miradas. Caricias en la barra y pintadas en las paredes. Besos de cerveza. Una noche más, un día menos. Que se jodan los manuales de protocolo y las guías de usuario. También los compendios de buenas prácticas y los certificados de buena conducta. A la mierda lo comúnmente establecido y el qué dirán. Es la hora de la piel. 

Ya seremos buenos mañana. 

Ya seremos buenos nunca.





La sobria búsqueda de un precario equilibrio.



          "Me arden las sienes pero no es jaqueca sino la sobria búsqueda de un precario equilibrio".
                                                                                                                                             Benedetti. -

El Alma, así con mayúscula. El Alma del mundo, si se prefiere. No se ve habitualmente pero debe de estar en algún lado. Cuanto más exceso tenemos de todo, más fácilmente se oculta entre la abundancia y hace falta destilarla sutilmente para apreciarla. Observar bien primero y sentir finamente después. Exceso de anuncios, noticias urgentes, aeropuertos, tecnología, tiendas de ropa. Semanas de Oro y Días Fantásticos o al revés. Acumule puntos. Toda la información del mundo al alcance de cualquiera. Rasque y gane. Nos sobran productos y estadísticas y datos e imágenes pero algunos bares organizan citas acordadas de 7 minutos para encontrar a una persona con quien hablar. Dicen que se tarda 7 minutos en saber si hay química con una persona. A mí me sobrarían seis; creo en la química de los treinta segundos, escasea pero qué le voy a hacer. Siempre he sido un cabrón radical para esto; no me ha ido mal. Sigo. Conocemos gente por internet. Encontramos más poesía en la publicidad que en nuestras propias vidas. Los videntes están en alza. El Ibex recupera los 10.000. Llame al 906. Un último repaso láser en tu vello púbico para completar el bono de cinco sesiones. Los tomates no saben a nada. En la sección de helados, hoy hay dos por uno. Nos ponen músicas horrísonas al otro lado de la línea telefónica. Permanezca a la espera. No hace falta que hable de la televisión. El catálogo de Ikea. Bueno, no todo son malas noticias: dicen los chicos de  La Oreja de Van Gogh que ahora "han dado un giro rocanrol a su nuevo trabajo". Ya. Y también sabemos, a estas alturas de nuestra Vida, que las cremas del Mercadona son de lo mejor. Pero ¿dónde está el Alma del mundo? Una canción buena entre mil. Una gran película entre cien. Un puñado de personas a lo largo de tu vida, seis o siete, no más. Unas pocas mujeres. ¿Cuántos escritores realmente grandes te han impactado en el último año? ¿En los últimos diez? ¿Cuántas veces has observado los cientos de estrellas en mitad de la madrugada? Están ahí arriba cada maldita noche y no puedes verlas. ¿Cuántas veces has escuchado el silencio de un bosque en los últimos meses? He recorrido media Europa con mucha pasta en el bolsillo, bajo las luces de Navidad, escuchando melodías encantadoras y viendo preciosas dependientas de soberbias tetas, con la tarjeta rebosante y lista para pulirme un buen mordisco de mi bonus anual, recorría todas las plantas de los mejores  almacenes de Barcelona, Londres, Berlín y París... y no compraba nada. Como un muerto en vida con traje oscuro y corbata roja, la de triunfar. Después de recorrer siete plantas, a lo sumo salía con un libro de poesía bajo el brazo. Supongo que intentaba redescubrir el Alma del mundo, también entonces. Quizás sea una tarea que no acaba jamás. Aún estoy en ello. Lucho para descubrir una mirada limpia cada día, para buscar sobriamente un precario equilibrio, como Benedetti. Decía Lorca: "Cuando tenga hambre, no me deis un pan. Dadme medio pan y un libro". Una forma de buscar ese Alma  como otra cualquiera. O decir a tu madre "Te quiero". O dejar que te cale la lluvia de otoño. O abrazar a una mujer desnuda. O...



Sudor, mierda y rabia.



So what? So what?
You little boring cunt /
¿Y qué? ¿Y qué?
Pequeño gilipollas aburrido.

Anti Nowhere League, "So What?"
LOS ORIGINALES, NO METALLICA.



Guarros. 
Degenerados. 
Drogadictos. 
Impresentables. 
Populacho. 
Escoria. 
Punkis. 
Sucios. 
Macarras.
Inadaptados. 
Antisociales.


 


Maleantes.
Tíos raros. 
Gentuza. 
Plebe.
Chusma. 
Turba. 
Manada.
Morralla. 
Vulgo. 
Caterva. 
Vagos. 

... pero experimentan más  libertad en unos minutos que tú en toda tu vida.



Sala Underworld, 174 Camden High Street, Londres.



Anti Nowhere League, en Underworld.


Decálogo diario.-

"... y vimos tranquilos el sol caer".
La 25, "Salve Rock"

1.- Levántate quince minutos antes de lo habitual. Lee cada día una -y sólo una-  de las "Cartas a Lucilio" de Séneca. Han sido escritas hace dos mil años. No importa, parecen hacer sido escritas ayer por la noche. Te serán sumamente útiles en tu Vida cotidiana. Medita unos minutos sobre ella.
2.- Corre diez kilómetros (sábados y domingos tendrás resaca; no lo hagas).
3.- Dedica unos minutos antes de la ducha a cuidar tu barba. Si decides lucirla estrafalaria y diferente, te alabo el gusto. La barba te afea y te echa años encima; no importa. Forma parte de ti. Es una cuestión de elección personal.
4.- Escucha a toda hostia una canción de los Rolling. Toca un rato la guitarra.
5.- Ve a casa de tus padres. Abrázalos.
6.- Juega unos minutos con un gato pequeño.
7.- Al atardecer, tómate una cerveza -muy despacio- mientras ves desaparecer por el horizonte los últimos rayos de luz. Vierte lentamente la cerveza que irás sorbiendo disfrutanto cada trago. Pon especial atención a que quede una espuma consistente y duradera. En el momento exacto en que se oculta el sol deberás estar escuchando el Segundo Movimiento del Concierto nº 1 para Piano y Orquesta de Chopin. Por supuesto, interpretado por Rubinstein. El director no importa tanto.
8.- Echa un buen polvo con la mujer más guapa de los alrededores. Improvisa cada día, sé sucio y obsceno. Deja lo del sabadete para los matrimonios. 
9.- Al anochecer, baja al bar de la esquina. Echa una partida al pinball; pueden ser dos dependiendo de las ganas. Y vuelve a casa en seguida, que te conozco. 
10.- Lee un rato a Kierkegaard. Recuerda que un día morirás y que mañana podría ser tu último día. Si crees que está bien así, repítase el mismo día. Si no ...






Abstenerse comeyogures, lectores de bestsellers y socios del FNAC.

                               "El mito de Sísifo" (1942)  y mis pinreles.-



"But there's a warning sign on the road ahead /
Pero hay una señal de peligro carretera adelante".
Neil Young, "Keep on rockin' in the free world".

Lo primero es tener cojones -o suficiente lucidez- para aceptar lo absurdo de la Vida. Seamos honestos con nosotros mismos. Hablamos de un niño con tumor a los siete años, de una leucemia fulminante a los treinta y cinco o de ese puto camión a la salida de una curva. Es que no lo ví. No somos nada y todo eso. De ver morir a tus seres queridos o de ver que el esfuerzo de décadas no vale un carajo. Hablamos de estar en una silla de ruedas babeando y haciendo ruiditos raros mientras moqueas.. groc, groc...Si te has ido librando de toda esa mierda, al final, te mueres. Bueno, no, tú no, que eres especial y has nacido con una flor en el culo. Así que los pensadores se devanan los sesos sobre cuestiones metafísicas y teológicas. Los contrincantes: el paso del tiempo, el mundo, los otros y la muerte. En épocas decimonónicas, el culmen de todo era aquello de si Dios no existe, todo está permitido -que decía Dostoyevski. Y no os engañéis que no era un grito liberador, ni emancipaba al hombre de nada sino que nos sumergía en la gran putada porque: o bien no somos libres y siendo Dios todopoderoso es responsable del mal o bien somos libres, por ello responsables y Dios no existe. Lo dicho, una gran putada lo mires como lo mires. Toda la patrística, toda la escolástica de siglos o todo el idealismo hegeliano más reciente y civilizado no ha añadido media mierda a esta incógnita. Claro que siempre puedes anestesiarte para no pensar demasiado: criar unos niños preciosos y lozanos o dedicarte a tu brillante carrera profesional -es un joven muy prometedor-. Pero he aquí que los existencialistas le dan otro punto a la cuestión, como el nitrógeno y eso en la cocina modernuki. Empezando con Kierkegaard. Amén, en pie, saluden. Te puedes leer a Heidegger, Jaspers, a Nietzsche (existencialista aunque él no lo sabía) o a Gabriel Marcel (un tipo majo éste último, demasiado cristiano, quizás). Llevo un año leyendo casi todo de estos andobas. Pero nada hay, a modo de síntesis de esta historia -además de Kierkegaard, claro- como Albert Camus. Por su profundidad y sencillez. Apto para (casi) todos los públicos. Porque él avanza, da un paso con inteligencia y pelotas. Literatura de combate, como la de Sábato, con quien charlé una vez que jamás olvidaré. Da un paso más en eso de ser humano con todas sus consecuencias. Bueno, en el Club de la Lucha, también Tyler Durden lo hace bien cuando dice eso de que si no interiorizas que vas a morir algún día, tu Vida estará siendo inútil hasta ese preciso momento. Por ahí van los tiros. Así que el amigo Albert te habla no de trasnochadas cuestiones metafísicas sino puramente morales, prácticas, cotidianas. Y así llega a la primera, última y única pregunta que merece la pena hacerse: ¿la Vida vale la pena? Esto es como decir que la única cuestión filosófica que importa es el suicidio. A partir de ahora los lectores del Marca se pueden retirar o poner Tele 5 porque entramos en aguas tan profundas como evidentes, lúcidas y obvias por obra y gracia del viejo Albert. Claro que antes de llegarnos a esa pregunta nos engañamos con las ilusiones de libertad: el judo de los niños, las facturas del ADSL, las vacaciones todo incluido con pulserita amarilla, la tele pagada a plazos o cualquier baratija que se os ocurra. De hecho, la mayor parte de la gente no se pregunta qué coño hay más allá de eso. Pero, cuando uno llega a la noción del Absurdo, todo se desquicia. Claro que antes están los ansiolíticos, los regalitos de spa de relax fin de semana, la ilusión de casarte de blanco, los talleres de tai-chi del ayuntamiento, mi marido no me comprende y el psicoanálisis, bla, bla, bla... Lo de siempre. Así que cuando por fin te atreves a mirar a la Vida cara a cara te quedan pocas alternativas serias: volarte la cabeza o aceptar ese Absurdo. Disfrutar del Absurdo. Así que en primer lugar optas por la REBELIÓN. Rebelión del propio pensamiento, rebelión interior y filosófica, tomar postura ante la Vida. Como dice Camus, "esa rebelión es la seguridad de un destino aplastante (vaya si lo es, añado yo), menos la resignación que debería acompañarla". Ya sólo esta frase merece el Nobel que te dieron, Albert. Rebelión de la desesperación, rebelión metafísica. No clickear ¿cliquear?... hacer click, copón, en Facebook en solidaridad por una causa guay -pero me temo que tenemos conciencias demasiado fáciles de calmar-. Es decir, una rebelión tal a pesar de saber que la lucha está perdida no te lleva ni al lloriqueo ni a eludir la pelea vital. Olé. Magistral. Para eso, apunta Camus, lo primero es tener CONCIENCIA de uno mismo, del mundo y de la Vida. Pero no contento con eso, añade que precisamente esa rebelión existencial es lo que hace al hombre vivir en LIBERTAD, incluso en las condiciones más oprobiosas y deleznables. Como colofón final, sigue Camus, esto nos conducirá a la PASIÓN por estar vivos durante un tiempo aunque sea limitado, la pasión por el mero hecho de haber nacido hombres, por el simple hecho de existir. Después, ya vendrá el Arte, la Acción, el Pensamiento, la Creación, echar unos polvetes, ... Mañana espero que te despidas de ese trabajo de mierda. Espero que la llames y le digas que la amas. Espero que cada día te despiertas con una puta sonrisa. Espero todo y no espero nada. Espero que leas a Camus y cambie un milímetro tu forma de entender la Vida. Ahora yo me levanto y me pillo una Heineken del frigo. Salud. Hale.




Tren.


Don't look back in anger, I heard you say... /
No mires atrás con ira, te oí decir...
Oasis "Don't look back in anger"

No se recuerda cómo empieza una buena conversación. Tommy, cincuentón, cuerpo de marinero, ojos de niño, alma de loco. De Nueva York a un vagón de la España del ferrocarril caro, moderno y eficaz. También tacaño, cutre y corrupto... cien muertos en Galicia, claro. Ya no llevamos gallinas y chorizos, sino iPads y portátiles pero dudo que seamos más felices. Ahora nos desplazamos, no viajamos. Tenemos auriculares, no conversaciones. Así que Tommy y yo nos encontramos de pie entre dos vagones y, a veces en castellano y a veces en inglés, empezamos a hablar de lo que hablan dos hombres cuando se conocen: de futbolistas. Así que en menos que canta una gallo por ahí desfilan los nombres de nuestro equipo favorito: Dos Passos, Hemingway, Faulkner, Thoreau, Scott Fitzgerald, John Fante, Steinbeck, Whitman, Sinclair Lewis y Henry James y, claro, cuando llegamos a Henry Miller ya es mi amigo de toda la Vida. Me dice Tommy que se siente como jugando en casa, feliz de poder charlar de libricos. Es cierto también que cualquiera que adore a Miller es mi amigo de toda y para toda la Vida. Podría regalarle la mitad de mis activos si me lo pidiera, al instante. Sólo comparable a un tipo que ame a Keith Richards o así.  Claro que los lingotazos a morro de un frasco lleno de vinazo del Duero ayudan al acercamiento fraternal. El vinorro es bueno, cuidao. El amigo Tommy te invita a beber y nunca, nunca, nunca debes rechazar el trago que te ofrece otro hombre. Bajo ninguna circunstancia. Aunque venga en un frasco de cristal que trae ufano tras ir a buscarlo a su asiento. Luego ya desfilará un buen queso curado, también de Tommy, que vamos cortando con una navaja de las de antes, también de Tommy. Está orgulloso de ella porque es de de acero toledano y tiene cachas de buena madera. Huelga decir de quién son los picatostes para pasar el queso. Y es que Tommy es un viajero de esos que ya no quedan. Con hambre de mundo, ganas de conversar, experiencia de la Vida y disposición a compartir lo que haya. Basta con esas cuatro cosas para ir hasta el fin del mundo. Los viajeros -debería decir desplazantes, que no existe- que pasan entre vagones nos miran inquietos o envidiosos, vaya usted a saber. Los primeros viajeros del vagón que escuchan nuestra conversación nos miran raro. Quizás no conozcan a nuestros futbolistas o quizás no esperan que dos tipos desconocidos hasta hace apenas unos minutos mantengan una hilarante conversación sobre las esencias más nutricias de la Vida, es decir, mujeres y libros, básicamente. Es posible que estemos elevando demasiado la voz, puede que se oigan nuestras risotadas. Qué coño importa, estos encuentros son pequeños milagros en la Vida de uno que hay que saber celebrar apropiadamente. Un tipo mal follao que no llega al bonus fin de año nos mira mal al pasar; váyase usted a tomar por el culo, caballero de corbata hortera, mamón de blackberry. Me he quedado con tu cara de chupaculos trajegris.  Bueno. Tommy me habla de muchas cosas. Me habla de su viaje en bici por Estados Unidos con su mujer. Sobre otras mujeres guapas que ha conocido, sobre los cafés de Nueva York. Sobre sus viajes y su barco. Sobre las playas de California en invierno.  Sobre su años en la India ayudando a recoger moribundos por las calles. Hay un velo de pena en los ojos de Tommy por el tiempo pasado mientras me habla de sus recuerdos incluso de los alegres. Lo llaman nostalgia a ese sentimiento. Y no es mala, sino humana. Los portugueses la llaman saudade, una de las palabras más bellas que conozco y más difíciles de traducir que no de sentir. Tommy ya no tiene aquella mujer ni aquella bici. Juraría que a Tommy también le falta algo de cordura, claro que también puede ser la marihuana que inhala en el baño del tren. Y digo inhalar porque tiene un artefacto que calienta la maría sin quemarla, apenas saca humo y calienta suficientemente la hierba para liberar el THC que es lo que te da la risica. Por cierto que me entra la risa tonta mientras me cuenta cómo un marido cabreado le perseguía pistola en mano mientras él escapaba desnudo por las calles de Nueva Orleans, en pleno Mardi Gras. Joder con el Tommy. Dice que no se puede conseguir el drogartilugio este en España. Es como una especie de funda de gafas moderna, metálica y con una lucecita verde/roja on/off o parecido. Coño, pues España era un país moderno hasta ayer. Manda cojones. Y así que las cuatro horas de viaje parecen media hora con un viejo amigo y muchas cosas que contarnos. Nos damos el email y el móvil y un abrazo y todo lo que tenemos a mano. Estamos ya un poco perjudicados los dos y nos tropezamos al bajar. Los ejecutivos miran escandalizados pero juraría que alguna tía nos ha mirado divertida y curiosa, y eso es lo más importante en definitiva. Cuando una mujer muestra alegría y curiosidad suele empezar lo interesante. En fin Tommy..., un placer,... lo más probable es que nunca nos volvamos a ver. Qué importa. Stay hungry, stay foolish, amigo Tommy. Vaya con Dios, como tú me dijiste en tu mal castellano.








A una hora en coche desde aquí.


"Loin des gens qui meurent sur les saisons /
Lejos de la gente que muere al ritmo de las estaciones".
A. Rimbaud, "Une saison en enfer".



Hoy me interno en lo Profundo.
Eterno, verde, frondoso, fresco.
Bosque inmisericorde con todo lo que no es bosque.
Como el Tiempo con todo lo que no es Vida.
En este otoño que  estrena marrones y ocres y naranjas. Hasta violetas que sólo mis ojos han visto.
El Silencio es aquí la ceremonia de lo Absoluto.
Detengo mis pasos e intento oír algo.
Nada -mi respiración apenas: eso es nada en este lugar-.
La civilización más cercana está a veinte kilómetros.
Estoy solo. Tan solo como nunca he podido sentirme.
A una hora en coche desde aquí la gente trabaja, se apresura, grita, desea.
A una hora en coche desde aquí la gente muere en hospitales con luz artificial.


                                                        Una gota de efímera belleza en el mar del tiempo...
Cuando vaya a morir, me internaré en este mismo bosque absolutorio y padre.
Será como regresar a casa.
Será una tarde cualquiera. 
Será una tarde como esta.

Y si no estoy, buscadme aquí. 

O mejor, no me busquéis.
















Interregno.

Niko se arrea las penas con medio gramo, 
cuarto y mitad de polvo de estrellas.
Niko camina por un pasillo rojo y sabe que hoy se avecina tormenta. 

Un ángel negro que sólo yo veo se apoya en la pared. 
Anillos de oro, botas de cuero.
Hace muchos siglos que se lavó las manos pero aún se quita la mierda de las uñas. 
La suciedad del mundo, la debilidad de la carne,
 los recuerdos tristes, las heridas abiertas.
Las posibilidades que no fueron.
Sé que es un ángel porque nunca parpadea,
 característica distintiva de los seres inmortales, 
como sabéis. 
Pequeños detalles que hay que saber mirar.
Y esa luz negra. 

Niko sale del baño, el alma le sangra por la nariz. 
Gota a gota.
  El ángel  se echa a un lado y se mira distraído la punta del pie. 
                                                                           Niko se tambalea.










El rock ha muerto. Viva el rock.

"... but it's all right now /
... pero está de puta madre todo ahora".
Jagger-Richards (- y se dice que) Wyman,   "Jumpin' Jack Flash".



Pues uno ha vivido muchos años en Barcelonas y Madriles... vale, ya sé el rollo de "pues a mí, Barcelona me gusta más", que suelen decir los provincianos que van de vez en cuando a ver musicales; otro día hablaremos de eso... Y la mitad de los fines de semana los paso todavía hoy en Barna, entre la Barceloneta, Gracia y el Raval. Ya sabéis, vermús y besos y librerías y madrugadas. Tan ricamente. Y claro, uno tiene querencia a mirar la agendilla de conciertos de rock cada vez que va. Sí, rocanrol, la música que ilumina la mitad más interesante de tu Vida. Es cierto que las buenas salas de rock siguen abiertas casi todas, hablamos de Razzmatazz, Bikini, el Apolo -una de las salas más bonitas de Europa-, Sidecar, la BeCool, Salamandra, el Rocksound, pequeñito pero matón... sin embargo, amiguitos... las cosas han ido cambiando... para mal, claro. Ahora ya no se programa rocanrol. Apenas hay un muy precario circuito para las bandas. Un circuito y una programación que sí existían hace tan sólo cinco años. ¿La crisis?¿Cambio de gustos en las nuevas generaciones?¿Los putos libros de autoayuda? En Londres el circuito goza aún de una aceptable salud; tengo un post por ahí al respecto. Permítaseme el toque essssssstupendo, que he estado hace poco allí. Y no me jodáis con la crisis que otras músicas chungas sí que hay. No hablo ya de ver a bandas estelares sino de esas pequeñas grandes bandas que deseabas ver en directo desde crío y tarde o temprano tocaban en Madrid o Barcelona, era cuestión de esperar. Un buen día aparecía programado ese grupo que valía su peso en oro, del que te sabías las letras y que exudaba autenticidad a mansalva. Ya no. También es cierto que el tiempo pasa para todos, las bandas se disuelven, algunos tipos tienen la costumbre (siempre mala) de morirse, etc... Así que ahora la programación la copan  los DJ's, que suelen ser tipos calvos con gafas grandes de sol y que mueven las manos -ahora se llaman "sesiones" ultrafashionwayupfreechillout y eso-, también abundan las bandas de gafapastas torturados porque sus novias (que suelen ser feas) dejan la puerta del frigo abierta, y eso debe de crearles una angustia vital importante, claro,... También se programan en esas salas musiquillos de "fusión", con melenitas rastas de buen rollito con música de buen rollito para gente con buen rollito... Pues a tomar por el culo el buen rollito.

                                                   Con Elliott Murphy, "Last of the rock stars...".-
Y es que el rocanrol, hermanas y hermanos, no te habla de paz y amor  ni de veranitos ni de puestas de sol en Ibiza; el buen rocanrol te da una patadas en los cojones, hace que un escalofrío te sacuda la médula espinal y te despierte al mundo, a la cruda y sublime existencia. El buen rocanrol no es un anuncio de cerveza en la playa. La buena música no es una jodida cáscara vacía. No es Operación Triunfo, no hablamos de  Eurovisión. El soul, el blues o el punk - toda música genuina- te hacen abrir los ojos atontados de concursos de tele, Orejas de Van Gogh, Sakiras, Saquiras, Shakiras, Macacos, Alejandros Sanz y demás ralea perniciosa... Te habla de mala baba, de rabia, de lo jodido que te sentías en un momento dado, de frustraciones varias, y también de pasarlo bien, de chicas y brindis, de noches de sábado visitando jardines prohibidos antes de que llegara el maldito lunes. Y de lucha y de pelea, insisto, de gente normal en bares normales, de perseverar buscando un sueño, de la fidelidad a uno mismo, de ser tú: de Actitud. Debe de ser el signo de este tiempo, atontarnos con frivolidades audiovisuales para no ver la puta realidad, con sus problemas y miserias. Con su belleza también. Así que seguiré apostando por esos decibelios de unos tipos con malas intenciones y peores pintas en oscuras salas con aromas a cerveza y mala hostia. Hasta el último día de mi Vida... mientras siga respirando. Mientras me queden ganas de salir por ahí, mientras me queden ganas de pensar lo que se supone que no debo pensar, de hacer lo que supone que no debo hacer y de estar en donde se supone que no debo estar.  Mientras me apetezca tocar las pelotas a algún biempensante: larga Vida al rocanrol.