Gilles Lipovetsky, "La sociedad de la decepción".
"La miseria feroz ha tomado las calles,
la avaricia se folla a la libertad...
¿Qué podemos hacer?...
Os jodéis y os calláis...
No sé de qué os quejáis...
¿Qué cojones queréis?".
La Polla Records, "Así es la Vida".
"La miseria feroz ha tomado las calles,
la avaricia se folla a la libertad...
¿Qué podemos hacer?...
Os jodéis y os calláis...
No sé de qué os quejáis...
¿Qué cojones queréis?".
La Polla Records, "Así es la Vida".
Quizás la crisis económica no sea más que un síntoma que descubre la auténtica enfermedad. O quizás los buenos tiempos ponían un velo entre nosotros y la realidad. Quizás ya estábamos bien jodidos cuando las vacas gordas. Teníamos anuncios para almorranas en la tele, sufríamos en silencio. Quizás se vean nuestras miserias cuando vienen las vacas flacas, aun cuando esas miserias siempre estaban ahí. ¿Habrá hecho falta la penuria material, la angustia por el futuro, para que alguien gritara a pleno pulmón que el emperador iba desnudo? Además el emperador la tiene pequeña. Porque antes no había 15-M, ni indignación ni protestas. Era cuando no escatimábamos en Digital Plus ni en las vacaciones en Punta Cana. Llevábamos pulseritas todo-incluido allí. Recuerdo haberte visto poniéndote hasta el culo de mojitos. Las quejas vienen ahora, cuando nos tocan a nosotros los cojones. A nosotros, ni más ni menos, los chicos listos, los tipos felices y autosuficientes. ¿Sabe usted con quién está hablando? Sonreíamos al vecino por encima del hombro, ahora sospechamos de él. Puede que nos quite el puesto, el muy cabrón. Además, es del Madrid. ¿Era todo tan perfecto antes? Antes, las penas con Visa eran menos penas. Y había muchas penas.
Antes de antes, teníamos la religión para consolarnos. Eso era para débiles. Después tuvimos el consumo. Catálogos a todo color. Todos podíamos tener todo, aquí y ahora. Pero como éramos iguales y todos podíamos aspirar a lo mismo, seguíamos insatisfechos al compararnos con los demás, incluso estábamos más descontentos que antes cuando teníamos menos marcas de papel de culo para elegir ( esta es mi versión de la paradoja de Tocqueville, "De la democracia en América", 1830. La miras en la Wikipedia). Pero el consumismo no nos ha llenado. Queríamos ahorrarnos la responsabilidad de pensar. Hilo musical intravenoso. Música de mierda para el gran consumo idiota. Ocurre algo similar con las relaciones personales. Ahora nos unimos a una pareja libremente (al menos más libremente que en mitad del siglo XX, cuando los curas y eso). Pero nos separamos más o mantenemos relaciones tan hipócritas en muchos casos como las de antes (por los hijos, el qué dirán, el a dónde voy a ir, bla, bla, bla...). El encandilamiento pasa rápido pero mantenemos la mentira. Es cómoda. El Amor se va pero él/ella se queda. Pero si dependemos de otro, nuestra felicidad es sumamente frágil. Convertimos el amor en una pesadilla. Nos emociona una pareja de abuelitos de ochenta años, porque no es lo ordinario. Y si tampoco creemos en la política como creyeron nuestros padres, pues nos queda poco que hacer. Queremos más servicios sociales y gasto público pero no nos gusta meternos en política. La cosa está muy malita y leemos la sección de deportes con avidez. De política no entiendo, "yo soy apolítico, de derechas de toda la vida", decía Saza en la Escopeta Nacional de Berlanga. Peor aún que no creer en política... votamos mayoritariamente a los neoliberales-PPSOE. Nos mean encima y decimos que está lloviendo.
Así es la vida. Me bajo al bar.
Así es la vida. Me bajo al bar.
Otro libro comentado del mismo autor.
Sencillamente extraordinario para entender estos tiempos
y elegir tu posición en ellos.
y elegir tu posición en ellos.




