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Ambulator nascitur, non fit.


Selva de Irati, Julio 2010


"Me interné en los bosques porque quería vivir de forma consciente, afrontar sólamente los hechos esenciales de la Vida, aprender todo lo que tenía que saber para no morir un día y descubrir que no había vivido".

"Quiero decir unas palabras a favor de la Naturaleza, de la libertad total y el estado salvaje, en contraposición a una libertad y una cultura simplemente civiles; considerar al hombre como habitante o parte constitutiva de la Naturaleza, más que como miembro de la sociedad. Desearía hacer una declaración radical, si se me permite el énfasis, porque ya hay suficientes campeones de la civilización; el clérigo, el consejo escolar y cada uno de vosotros os encargaréis de defenderla.

Hay quien no camina nada; otros, lo hacen por carretera; unos pocos, atraviesan fincas. Las carreteras se han hecho para los caballos y los hombres de negocios. Yo viajo por ellas relativamente poco, porque no tengo prisa en llegar a ninguna venta, tienda, cuadra de alquiler o almacén al que lleven. Soy buen caballo de viaje, pero no por carretera. El paisajista, para indicar una carretera, usa figuras humanas. La mía no podría utilizarla. Yo me adentro en la Naturaleza, como lo hicieron los profetas y los poetas antiguos, Manu, Moisés, Homero, Chaucer. Podéis llamar a esto América, pero no es América; no la descubrió Américo Vespucio, ni Colón, ni ninguno de los otros. Hay más verdad sobre lo que yo he visto en la mitología que en ninguna de las denominadas historias de América.....

Hemos notado que, por la zona, somos casi los únicos en practicar este noble arte; aunque, a decir verdad, a la mayoría de mis vecinos, al menos si se da crédito a sus afirmaciones, les gustaría mucho pasear de vez en cuando como yo, pero no pueden. Ninguna riqueza es capaz de comprar el necesario tiempo libre, la libertad y la independencia que constituyen el capital en esta profesión. Sólo se consiguen por la gracia de Dios. Llegar a ser caminante requiere un designio directo del Cielo. Tienes que haber nacido en la familia de los Caminantes. Ambulator nascitur, non fit [el caminante nace, no se hace]. Cierto es que algunos de mis conciudadanos pueden recordar, y me las han descrito, ciertas caminatas que dieron diez años atrás y en las que fueron bendecidos hasta el punto de perderse en los bosques durante media hora; pero sé muy bien que, por más pretensiones que alberguen de pertenecer a esta categoría selecta, desde entonces se han limitado a ir por la carretera. Sin duda durante un momento se sintieron exaltados por la reminiscencia de un estado de existencia previo, en el que incluso ellos fueron habitantes de los bosques y proscritos.

La verdad es que hoy en día no somos, incluidos los caminantes, sino cruzados de corazón débil que acometen sin perseverancia empresas inacabables. Nuestras expediciones consisten sólo en dar una vuelta, y al atardecer volvemos otra vez al lugar familiar del que salimos, donde tenemos el corazón. La mitad del camino no es otra cosa que desandar lo andado. Tal vez tuviéramos que prolongar el más breve de los paseos, con imperecedero espíritu de aventura, para no volver nunca, dispuestos a que sólo regresasen a nuestros afligidos reinos, como reliquias, nuestros corazones embalsamados. Si te sientes dispuesto a abandonar padre y madre, hermano y hermana, esposa, hijo y amigos, y a no volver a verlos nunca; si has pagado tus deudas, hecho testamento, puesto en orden todos tus asuntos y eres un hombre libre; si es así, estás listo para una caminata".

Henry David Thoreau


Lo mismo, en otoño



"Claro de luna" de Debussy, no el del viejo Ludwig.


Sábado. Me despierto naturalmente pasadas las diez de la mañana. Ya desde la cama intuyo que hace un día espléndido por la luz alegre y serena que se filtra por la ventana. Como si el verano, aún tímido, pidiera permiso para ser. Voy en pelotas hasta el baño y me lavo con agua fría que dejo correr un buen rato para que esté helada. Me mojo el pelo y me peino con las manos. Me pongo mi camiseta preferida (todos tenemos una camiseta preferida, y que se joda quien no la tenga porque ya no cree en nada). Renuevo la carpeta de música clásica de mi mp3, cojo un libro -cualquiera de los "Trópicos" de Henry Miller - que he leído mil veces abriéndolo por cualquier página al azar y bajo a la calle sin tomar el ascensor.

Mi sensación es acertada. Hace un día precioso cuando el calor del sol acaricia mi cara. El punto justo de viento del sur. Me siento en la terraza del bar y estoy tentado de pedir una caña pero... no. Pido una jarra de cerveza "pura y fresca". Así digo: "pura y fresca como la vida hoy". La camarera sonríe. Es guapa y eso compensa el que me haya saltado una de mis reglas de oro: café antes de las 12pm, cerveza después de las 12pm. Llevaba años cumpliéndolo a rajatabla durante todos los fines de semana, era un tradición que he roto. Pero el día lo merece. Puro y fresco. Hasta la camarera me obsequia con unas aceitunitas, claro, gesto inédito hasta ese momento. Después leeré la prensa. Y también el libro puede esperar porque empieza a sonar el "Claro de luna" de Debussy en mis oídos y la mañana se detiene. Doy el primer sorbo a mi cerveza (el mejor sorbo) que brilla atravesada por los rayos del sol pero aún fría. Y pienso. Pienso sin hacer ningún esfuerzo. Las imágenes fluyen como llamadas por las notas del piano. Me dejo llevar sentado al sol. Pienso en las mujeres que he dejado de querer sorprendentemente. Pienso en la gente que sigo queriendo. Pienso en los ejecutivos con trajes de 700 € cogiendo aviones urgentes. Pienso en las chicas con quienes me cruzaba cuando hacían la calle en el Raval (siempre me han gustado las calles peligrosas por las que circula la vida y no los biempensantes). Pienso en mis propios antepasados de generaciones anteriores, duros y orgullosos. Borrachos y dinamiteros como todos los mineros. Siempre he creído que en mis genes llevo lo mejor y lo peor de ellos. Pienso en A., en su cuerpo suave, cálido y acogedor. En mis baños desnudo en soledad al amanecer en el mar. Y pienso en Espe muriendo en su habitación cuando fui a verla y no quise molestarla porque al entornar la puerta vi que dormía plácidamente y justo en ese instante supe que estaba soñando con ángeles y campos llenos de flores de colores. Pienso en la Vida y en encontrar una definición de la Bondad. Pienso en la comida en buena compañía dentro de dos horas, en las risas y las copas de esta noche, en las sorpresas que siempre ocurren en la madrugada si estás suficientemente atento. Pienso en que todo, absolutamente todo lo que conozco, tengo, siento, veo, creo o soy, un día se desvanecerá. Y precisamente descubro la belleza del mundo en el hecho de que nunca sabemos cuándo empiezan y acaban las cosas, las buenas y las malas. Pienso en la transitoriedad de todo lo que veo y experimento, en la sincronicidad de Jung. Pienso en el imperativo categórico de Kant y en el sonido de guitarras Gibson enchufadas a amplis Marshall de válvulas. Pienso mientras me pongo mis gafas de sol. Así que como sé que un día moriré, me permito un pequeño lujo aquí y ahora: sentirme el tipo más feliz de la tierra durante un instante... espero que dure... como el piano de Debussy.




Diez años después.





"Angie". La canción en cuestión.


No fue hasta la segunda vez que salió del baño cuando estuve seguro de que era ella. La primera vez había entrado en él con un tío rapado que llevaba dos cosas llamativas: una camiseta negra con incrustaciones brillantes y una sonrisa de auténtico imbécil. Así que cuando en la siguiente ocasión se abrió la puerta de las chicas y la vi salir con una amiga con un piercing en la nariz, intenté mirarla de frente cuando pasó a mi lado. Ella no me vio pero yo supe que era ella. Era ella diez años después. A esas horas no es fácil que Koldo ponga una lenta, sobre todo si lleva toda la noche sirviendo copas a gente de lo más variado. Los chicos que se van a comer el mundo esta noche, las chicas tímidas que probarán suerte un día más, nuevas parejas que estrenarán sábanas en un par de horas-espero que el anfitrión/a tenga el baño en perfecto estado de revista, siempre te pilla el toro-. La primera vez, Koldo, como buen profesional, se hace el loco. Supone que ya estoy borracho. Como siempre. Aunque la verdad sea dicha, me sentía extrañamente lúcido y melancólico, como si mi alma supiera que iba a encontrarse con ella. Precisamente. Así que insisto un poco más y tengo que recordarle quién es su mejor consumidor de cerveza y, quizás, de tequila también. Ahora y hace diez años. Cuando su cara sudorosa me guiña el ojo por fin, sé que la va a poner. Y lo cierto es que no sé qué cojones le voy a decir cuando suene la canción y me acerque a ella. Se hace el silencio entre canción y canción cuando suena la primera nota al aire de la guitarra, me disculpo ante las personas con quien estoy charlando y me acerco a ella zigzagueando entre gente que ríe y alguna pareja que se abraza torpemente sobre el serrín del bar. Koldo me mira al pasar y sonríe mientras tira la cerveza 326 de la noche. Veo su espalda al fondo del bar; esquivo al chico que tira dardos. Camiseta de rayas ajustada, vaqueros con flores y el pelo más bonito de esta ciudad suelto sobre sus hombros. Siempre le decía lo de su pelo. Nunca te lo recojas, idiota. Desde atrás, me acerco a su oído.

-He sido yo quien ha pedido esta canción.

Se gira y me observa sosprendida. Sus ojos me reconocen casi al instante. El bobalicón de la camiseta horrosa detiene la charla con la otra amiga y me mira. Le devuelvo la mirada. Sé que no me va a molestar. Ella me abraza con un vaso en la mano y me lleva con la otra hasta la barra. Pedimos dos tequilas con sal y limón. Brindamos con diez años de retraso. Compendio urgente: Madrid, Barcelona, un asunto bonito y acabado cada uno. Ella, Londres y Brasil. Ha sido consultora en una empresa multinacional. Chica lista. Pasa su lengua por su encía tan disimuladamente como le es posible. Demasiada cocaína. Al final hablamos de la canción y recordamos cuando la cantaba con la guitarra para ella desnudos en su habitación. "Angie". Angie, la chica del paladar anestesiado. Era época de libros -Kerouac, Rimbaud, Anais Nin-, conciertos y más bares. Fiestas extrañas y amaneceres suaves. Gente rara. Días veloces. Láminas de Klimt en marcos que pintábamos de naranja. Incienso y su espalda desnuda en mi cama. Take a walk on the wild side. Ahora, talleres de yoga y reiki retirada en el campo, me dice. Cocaína y patas de gallo, pienso yo. Pero sigues siendo la chica más guapa de por aquí. Sigue sonando "Angie". Charlamos de nuestros recuerdos comunes, de la gente que ya no volveremos a ver y que un día fueron tan importantes para nosotros. Me acaricia el pelo y mis primeras canas. Angie, vanidosa y decadente. Lista para matar como dice Ariel Rot. Inteligente. Nos despedimos. La beso en los labios. Quizás el beso más dulce de mi vida. La madrugada me dice que es demasiado tarde.
* No hagáis cábalas de quién es la chica. He cambiado suficientemente los detalles más identificativos, sin afectar un ápice la veracidad de la historia... this is a true story, only the details have been changed to protect the guilty....

El placer de conversar (perdido en mi generación, para variar). Hablar de la vida en la radio (1ª Parte).



Mi muy querida amiga Carmen me invitó a charlar con ella en su programa de radio "La última habitación" una fría noche de Enero. Literatura, recuerdos y vivencias fueron los temas de nuestra conversación. Todo regado con un excelente vino a medianoche.



A ver, que conste que yo no elegía la música; era un cortés invitado. En el fondo soy un buen chaval. Además, también me gustan algunos boleros ¿Qué pasa?

Rocanrol, actitud y la celebración de estar vivo.














La canción que sonará en mi funeral.

"No siempre puedes conseguir lo que quieres... pero, si lo intentas, a veces encuentras lo que necesitas".



He encontrado una foto por ahí que algún día voy a escanear. Un crío muy mono de unos 10 años vestido de Sanfermín con una chapa de la lengua de los Rolling Stones. ¿Alguien puede encontrar algo más kitsch? El niño en cuestión había visto un anuncio en la UHF o VHF de la época, quizás de unos vaqueros, en el que se oía un simple estribillo de una canción. No supo por qué: le obsesionó ese estribillo. Lo memorizó- ni sabía inglés ni había youtube, faltaban dos décadas para internet, ni tenía hermanos mayores-. Así que lo iba tarareando por ahí hasta que se lo soltó a su prima Ana que, Dios la guarde muchos años, dio con la canción: "Satisfaction". Ni más ni menos. A partir de ese momento ese niño supo qué cojones era el rocanrol y también dedujo que Dios le amaba por haberle descubierto esa música. Cómo se equivocaba (Dios, no el niño). Se compró una chapita de los Rolling en los puestecillos de Sanfermines. Ahí empezó la cuesta abajo. Je. Preguntó, esta vez a su primo Fernando-consumado rockero - sobre el grupo en cuestión, empezó a oír cintas y aún recuerda el primer cassette que compró. Casi treinta años después ahí tenéis al niño abrazado a una guitarra y con autógrafos de alguno de los mismos Stones (cómo me los firmaron daría para otro post). Así que supongo que el rock no es una moda adolescente -en este caso infantil- porque seguiré amando esa música hasta que me muera (tengo ya el tema elegido para sonar en mi funeral, si es que alguien es tan amable de pincharlo cuando me den tierra. Me hacéis el favor). Por supuesto, quienes vengáis espero que luego os emborrachéis como perros en algún club de rock a mi salud (que en esos momentos tenderá a cero). Bueno, pues el niño creció y el rocanrol fue la banda sonora de su vida mientras sus días se iban manchando. De profesores, de uniformes, de patxarán. La primera vez que besas a una chica con Police de fondo, la primera vez que mojas tus dedos en otra chica (fue con otra, no con la misma) con ¿los Doors? y la primera vez que te acuestas (sí, con otra diferente, la vida son etapas) con música de... no os lo voy a decir. Eso queda entre ella y yo. Simplemente era rocanrol. Música para amar a una chica, a la vida. Música para follar. Música para sentirte vivo en la cola del supermercado. Música para ser malo cuando el diablo te guiña un ojo. Y , claro, es posible que alguna canción lenta te haga saltar las lágrimas en el momento más insospechado; los chicos duros también lloran. La celebración de la vida en tres minutos cuarenta segundos. Y es que uno no cambia, sólo envejece. Y lo que he descubierto en todos estos años de bares -de mala muerte y buena vida-, conciertos, malas compañías -que son las mejores-, chicas buenas -que son las peores-... es que el rock es sobre todo una actitud. Posiblemente una de las cosas que ha hecho más por la libertad de pensamiento y acción en Occidente que todas las doctrinas y libros del mundo. El rock es estar en donde se supone que no debes estar, hacer lo que se supone que no debes hacer y pensar esas cosas salvajes que te hacen sonreir lascivamente. A ti, también. Por pura diversión, por convicción, por estilo. Por actitud. Vuestros días están contados. Divertíos, joder.

Los últimos besos siempre son entre lágrimas.



El escenario de los hechos de hoy, con el observador de los mismos desayunando hace tres años.
Nuestros protas recordarán el lugar el resto de sus vidas.

En ocasiones soy un animal de costumbres. Coño, esto es contradictorio ¿no? Bueno, da igual. Así que si un domingo tengo resaca -como hoy- no es difícil verme al mediodía en el café más bonito del mundo. Y único café de esta ciudad. Es decir, sólo hay uno pero es el más encantador de la tierra. Todo se compensa. En Madrid hay cafés más grandes; en París más literarios y en Berlín más sin humo pero no son como este. Por cierto, en Barcelona casi ni hay. Ato la bici afuera y elijo la mesa más tranquila. Siempre voy a la hora de comer porque sé que no me van a joder los niños con sus berreos, las mamis con los suyos o los hippiosos con sus teorías menos revolucionarias que pueblerinas antes de enseñar a sus colegas su foulard alternativo de 50€. Pues estaba allí con mi prensa fresquita y variada (a las dos de la tarde de un domingo la prensa es fresca aún), mis libros y cuaderno y un fantástico café con nata. Entonces levanté la cabeza y los vi. Ambos habían entrado ya en la cuarentena pero no demasiado. Bohemios, interesantes. Aún conservaban el último sol de su juventud. Los dos eran atractivos no sólo por la belleza física de sus cuerpos sino por su estilo, sus formas. El era rubio, pelo deshilachado como Kurt Cobain y barba cuidadosamente desarreglada de unos días. Americana de pana marrón con chapitas de colores. ¿Toca jazz?¿Diseñador en alguna publicación? Y ella con una cazadora negra de cuero sin estridencias. Sobria, bella y morena. Sabe que no necesita adornarse con complementos para ser bella. Con el mismo cuerpo que a los veinte años y posiblemente con el mismo que tendrá a los cincuenta. Exactamente, lo adivináis, la clásica mujer que me saca unos añitos y me vuelve loco. ¿Periodista?¿Danza? En seguida vi que algo no iba bien. Se miraban sin hablar, muy cerca. Apenas movían los labios de vez en cuando porque todo estaba dicho ya. El recorría su boca con la mirada, sus ojos. Ella sonreía tan suavemente como podía hacerlo para no herirle más. Ella le cogió las manos y las besó. El seguía mirándola a los ojos. Como un Cristo del rock sacrificado, más vulnerable de lo que se había sentido en su vida. Ella se levanta despacio, se inclina sobre él y le abraza. El cierra los ojos al sentir su cuerpo pero todavía no llora. Ella le besa en los labios. Posiblemente el beso más tierno que he visto en mi vida. Y el más difícil. Como buen observador atento a los pequeños detalles miro mi reloj y empiezo a cronometrar cuándo van a llegar las lágrimas. Hago una apuesta conmigo mismo. Debo mantener la calma ante el espectáculo que se desarrolla delante de mis ojos con fugaces miradas hacia mi libro. Iñigo, no te pongas nervioso. Pero soy un puto cazador que no va a soltar a su presa. Quiero emocionarme ante lo que veo, quiero llorar con ese chico para sentirme vivo. Siguen unos minutos de miradas, para mí eternos, sin apenas palabras. Recuerdos que sólo puedo suponer. Cuando cruzaron Europa en furgoneta, cuando pintaron la buhardilla juntos, aquel verano tan caluroso y lleno de erotismo y excesos en la Costa Brava y los hijos que nunca tuvieron. Se levantan por fin pero yo no cejo en mi empeño de mirar mi reloj porque el cronómetro sigue en marcha. Pasan a mi lado y hasta huelo el aroma de ella. Soy invisible. El mundo se ha detenido a su alrededor . Sólo quedan cenizas y el dolor más intenso que podían imaginar. Nada más salir, él se derrumba, la abraza y llora lágrimas furiosas y urgentes. Miro mi reloj. Inmóviles con los ojos cerrados. Están abrazados más de cuatro minutos. Les concedo la intimidad que se merecen aunque no me hayan visto en ningún momento. Vuelvo a mi libro pero yo no lloro. Sonrío ante el espectáculo de la vida. He ganado mi apuesta y pido otro café y más agua para mi resaca.

¿Por qué corro?


A punto de llegar a meta (Media Maratón, mayo 2010) con mi nuevo récord en el bolsillo.

A veces me preguntan por qué corro. Y no me interesan las respuestas tópicas: para sentirme bien, para cuidar el cuerpo, para desconectar, ... . Yo corro por motivos filosóficos. Al igual que leo, escucho música o intento conocer personas nuevas por motivos filosóficos. Quizás corro porque soy feliz, para sentirme más sólo, para ser más fuerte. Quizás corro porque no soy feliz, para no sentirme solo o para no creerme tan fuerte. Para competir exclusivamente conmigo . Para sufrir porque quiero. Para que la lluvia me moje la cara o sentir el sudor rodar por mi espalda. Porque nunca eres tan libre como cuando te exiges seguir luchando a pesar del dolor. Porque no quiero ser como el resto. Porque veo gatos, ríos y nubes en los campos que atravieso. Por la cerveza fría al llegar. Porque a estas alturas sólo me interesa vencerme a mí mismo. Porque a partir de la media hora las endorfinas me colocan y empiezo a dar gritos y saltos sin motivo. Para oir mi corazón y respiración acelerados. Porque quiero saber dónde están mis límites.Porque sé lo que significa pelear en soledad y esto me hace ser mejor persona.Porque cuando suenan los Sex Pistols a partir del km. 18 eres el rey del mundo. Porque, como dice un lema, el dolor es temporal pero el orgullo es para siempre. Y nada me enorgullece más que superarme.



Con Sonia antes de empezar. La carrera (en la universidad) nos juntó. La carrera (en el asfalto) nos re-juntó.


El video y la música que me inspiran desde hace años.
Iggy Pop & The Stooges "Search & Destroy".


Tempus fugit: El drama de mi generación y jugar con gatitos.

"Currando en trabajos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos"
( Chuck Palahniuk )


Pues sí. Supongo que cada generación tiene su aquel. Para lo bueno y para lo malo. Y no debería quejarme porque soy de las pocas generaciones en España o Europa que no ha conocido ni una guerra (civil o mundial) ni una postguerra (tan terrible en ocasiones como la guerra y mucho más duradera) ni una dictadura (socialista o militar). Al contrario, somos unos hijos de puta que hemos tenido de todo. Libertad concedida, no conquistada. ¿A quién coño vamos a culpar? Y ahora nuestro combate es espiritual; si es que no estamos muertos ya. Hemos tenido universidades, ocio, una buena dosis de libertad, mínima censura, posibilidades de viajar, ... ¿Y qué hemos hecho con todo eso? Nada. Hemos acabado tirando todo por la borda. ¿Más liberales porque guardamos los condones en la mesilla de noche cuando en realidad nos morimos por un trozo de amor de verdad?¿Más comprometidos socialmente porque nos metemos en ONG's y somos todos muy alternativos? ¿A quién queremos engañar? Al final, acabamos como todos: queriendo hacernos socios del club de golf y comprando un coche mejor que el del tipo de al lado y, aunque no leamos un jodido libro, presumimos delante de los amigos de lo que ha costado el metro cuadrado de parqué-noruego ¿eh?-. Ni siquiera nos atrevemos a acercarnos a otras personas, a escucharlas de verdad y a aprender de todo lo que nos rodea. Hemos perdido la capacidad de sorprendernos. Por supuesto, tenemos el último grito en móviles. Haremos cola en la FNAC para comprar un ipad o como se llame. Y desde luego, siempre nos quedan lo talleres de tai chi y flores de Bach para llenar el puto vacío de nuestros días y nuestras noches. En resumen, somos gilipollas integrales aunque estemos al tanto de la última película coreana del Festival (independiente) de Pollatiesa-unas plastas de vaca, muchas de ellas-. Porque no sabemos apreciar lo fundamental de la vida. Y es que las cosas que más importan son gratis. Sí, amiguitos, gratis de verdad. Sin entrada ni cuotas de mantenimiento. Pero trabajamos de sol a sol o en empleos que nos asquean aunque te hagan ganar mucho dinero en pocos años (¡el año que viene me monto una casa rural!), no tenemos tiempo de vivir porque hay que pagar la hipoteca del piso que nos han vendido-en un sitio ideal, en el campo pero al lado de la ciudad, tócate los huevos- y queda la letra del Audi. Joder, me olvidaba de la cuota del club deportivo más caro de la ciudad al que nunca vamos pero es fashion. Y no tenemos tiempo que es lo único que importa. Lo único irremplazable junto a las personas queridas. Tiempo para pensar, contemplar las estrellas saliendo una noche de la ciudad (os prometo que hay cientos ahí arriba), ver las nubes pasar con sus caprichosos dibujos cambiantes bajo el sol... y jugar con gatitos.


Método práctico. Instrucciones.


1º) Haz una lista de cosas que te proporcionen placer y que puedas hacer gratis.

p.ej: "jugar con gatitos".


2º) Añade alguna otra cosa que siempre has querido hacer y nunca te has atrevido.

p.ej: "decir de una puta vez a la chica/o que te gusta que te quieres acostar con ella/él (o besarla o amarla o magrearla, lo que sea)". -Esto, preferiblemente, al oido-.


3º) Haz esas cosas. Sencillo ¿no?



Mis gatitos downshifters. Os prometo que no les doy de beber alcohol... todavía. Eso sí, se pasan el día escuchando a los Stones. Sí, saldrán malotes, ¿qué pasa?

Traje y corbata por el día / punk-rock por la noche. BCN, no hace tanto.

Supongo que la belleza de la vida está en los extremos aparentemente, sólo aparentemente, contradictorios.



Premio para quien sepa quién es el tío de la primera fila del público ( a partir del segundo 17'') al que se le ve el perfil izquierdo de la cabeza mientras la mueve como poseído y alza el brazo rítmicamente.

Son "The Dictators" de Nueva York, padres del punk . Leyendas vivas. Dios los bendiga y les de cerveza.
Ayyyy, esas pequeñas salas de rock.

Premio (a elegir) :
-Tequila (con sal y limón)
-Libro de auto-ayuda.
-Huevo Kinder (el regalito, el huevo me lo como yo).
-Figurita de gato budista del chino que mueve el bracito.

I used to shiver in the wingsBut then I was youngI used to shiver in the wingsTill I found my own tongue




100.000 vuelos suspendidos. 7.000.000 de oportunidades.


Más de 7 millones de personas se han quedado en tierra por el volcán. De acuerdo, quitemos las urgencias médicas, los reencuentros familiares largamente anhelados y los amantes que desean verse para acariciarse. Pero bendito volcán. Cuando yo cogía aviones anhelaba esto. Que no saliera el avión. Que se colapsara el mundo. Suspender reuniones, móviles, conversaciones tópicas, taxis urgentes, color gris ... ¿Para qué? Para volver a lo esencial, a lo improvisado y alejarte de la prisa. Así que hay 7 millones de personas colgadas que tienen una magnífica oportunidad. Un pequeño lapso en su vida frenética para pensar, comprarse una libretita en las tiendas del aeropuerto- en vez de una corbata de 70 €- y escribir qué quieren de su vida. O qué no quieren en su vida. Quiénes son. Cómo tratan a sus semejantes. Cuándo lloraron por última vez. Quiero pensar que habrá una persona, sólo una al menos, que tras ese tiempo inesperado en un aeropuerto o una rutina rota imprevisiblemente, será diferente cuando al final llegue a su destino. Quizás llegue a emprender una nueva vida. Y todo porque ha reflexionado por el puro azar de una ceniza suspendida en el cielo. O porque se ha dedicado a dialogar con su compañero de viaje frustrado y acaba de descubrir a alguien tan especial que será su mejor amigo el resto de su vida o porque ha conocido a una mujer en la cafetería del aeropuerto a quien jamás habría conocido de otra manera y que pondrá su mundo patas arriba. La vida está llena de milagros cada día. No nos paramos a verlos.

Cómo redactar un buen Curriculum Vitae ...




ESCRIBIENDO EL CURRÍCULUM

¿Qué hay que hacer?
Presentar una instancia
y adjuntar el currículum.

Sea cual sea el tiempo de una vida
el currículum debe ser breve.

Se ruega ser conciso y seleccionar los datos,
convertir paisajes en direcciones
y recuerdos confusos en fechas concretas.

De todos los amores basta con el conyugal,
los hijos: sólo los nacidos.

Importa quiénes te conocen, no a quiénes conozcas.
Viajes, sólo al extranjero.
Militancia en qué, pero no por qué.
Condecoraciones sin mencionar a qué méritos.

Escribe como si jamás hubieras dialogado contigo mismo
y hubieras impuesto entre tú y tú la debida distancia.

Deja en blanco perros, gatos y pájaros,
bagatelas cargadas de recuerdos, amigos y sueños.

Importa el precio, no el valor.
Interesa el título, no el contenido.
El número de calzado, no hacia dónde va
quien se supone que eres.
Adjuntar una fotografía con la oreja visible:
lo que cuenta es su forma, no lo que oye.
¿Qué oye?
El fragor de las trituradoras de papel.

[Autora: Wislawa Szymborska. Del poemario Hombres en el puente (1986), en Paisaje con grano de arena, Editorial Lumen. Trad. de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski]

Gracias, Santi. Conociendo algo la obra de la Szymborska, quiero pensar que no le disgustaría la foto de entrada.

SEXO


Este post sí que interesa ¿ein?
Esto lo escribí hace unos meses para un proyecto de novela... ¿prosa poética?.

He empezado a ver una serie -"Californication"- sobre un escritor que no escribe y se dedica a disfrutar su tiempo: referencias al r'n'r, bares, polvos, poesía, alguna lágrima, ... y lo he recordado. Bendito día de resaca.

Bien. Tres, dos, uno. Veo las arrugas de tu rostro. Las que sólo se ven cuando estás a cinco centímetros de distancia de tu piel. Empiezan a ser profundas, están aquí y se quedarán hasta el final de tus días. Jamás volverán a desaparecer. Tus manos están en mi espalda, tocas mis vértebras con las yemas de tu dedos. Todavía son tímidas, no sabes qué hacer con ellas. Las dirijo a mi boca y chupo la punta de tus dedos que saben a calle y metal. Bien. Tu cuello está frío pero palpita. Lamo el sudor de tu cara, te estremeces y tus arrugas son ahora heridas amargas. Las beso. Tienes quince años, tienes veinte años, tienes treinta y cinco años. Tus muslos son todavía duros y afilados. Los templo bajo los míos. Se escapan y vuelvo a atraparlos en un juego eterno que mueve las entrañas del mundo. Todavía no te has atrevido a mirarme porque temes que descubra algo. Es la timidez última del sexo, tal vez la auténtica timidez. Me pego a tu vientre. Flap, flap. El ruido ridículo del sexo. Nos acercamos. Me tienes encima pero temes encontrarte conmigo. Desnuda y entregada eres tímida. Me estás mordiendo y ni siquiera te das cuenta. Eres tan vulnerable como una hoja en alta mar. Quieres naufragar y arrastrarme a tus profundidades. Tu pelo pegado a tu frente y tus pechos sin edad. Cierras los ojos y lamo tus dientes. Creo que me has mirado durante una fracción de segundo y juraría que no sabes muy bien lo que has visto. Quizás te haya dado miedo esa visión como cuando eras niña y apretabas fuertemente los párpados en la oscuridad. Me gusta tu cuello , es lo único que me mantiene atado a la realidad. El resto de tu cuerpo es un misterio de agua y sudor. La huella de tus años en tu vientre, los surcos en donde cabe todo nuestro pasado. Me miras alarmada cuando detengo mis embestidas y lo acaricio con dulzura. Has intuído porqué lo hago y sonríes. Estás orgullosa de tu cuerpo. De cada hora y cada minuto que has estado viva. Recuerdas tu adolescencia y las lágrimas del paso del tiempo. Te enorgullecen las penas sufridas y no las cambiarías por nada. Ahora. Sonríe ahora. El diablo está lejos de aquí y se avergonzaría de tu descaro al mirarme. Por eso es un ángel derrotado ante la mirada de la mujer. Aprietas los dientes para no devorarme. Tu instinto te dice que es suficiente con mirarme. El placer te quema y yo me mojo en el líquido primigenio en donde flotan tus esperanzas rotas. Veo tus ojos animales. Eres una mujer dura y fuerte. Te conviertes en una bestia desbocada. Esto no puede durar mucho porque nos volveríamos locos. La carne nos deja probar la eternidad durante unos segundos nada más y tus ojos se cierran. No sé de qué te ríes, de tí y de mí. No sabes que me voy a morir. Sonríes y me miras sin verme. No sabes que me voy a morir. Me estoy deshaciendo delante de ti. A lo mejor lo intuyes y te estás despidiendo. Me estoy muriendo mientras estoy dentro de ti. Abres los ojos desmesuradamente y estás ridícula. Apartas tus ojos de mí y tus manos se enredan en mi pelo. Tu vida se enreda en mis mechones y mancho tu alma con la fuerza de mis caderas por última vez. Eso te hace feliz. Tu vida partida por la mitad a mis pies. He matado a todos tus amantes y tu has acabado con los míos. Estamos manchados de sangre y nos abrazamos. Todos los gritos del mundo están en tu aliento animal. Eres un trozo de metal precioso envuelto en algodón. Llego hasta ti, me muero ante ti y te beso quién sabe si por última vez. Tal vez nos quede un número limitado de besos; nos queda un número limitado de besos. Te beso una vez más. Te beso una vez menos. Me inundas y naufrago de tu mano. Cerramos los párpados lentamente.

Downshifting por nuestras "Routes 66" hispanas y carpetovetónicas ( 7 días, 2.550 kms., 15 provincias, 6 parques naturales y 29 localidades).



Si el downshifting es ante todo praxis y no teoría ¿qué mejor que empezar el año a la aventura? Me eché literalmente a la carretera (secundaria) a primeros de año, sabiendo más o menos a dónde ir pero sin saber dónde o cómo dormiría. He querido reducir mis gastos al mínimo. Al mínimo porque sí, por el puro placer de viajar con pocos medios, improvisando, disfrutando, repostando con camioneros, comiendo bocatas con aventureros de la carretera, tapas de picadillo salmantino o menús del día recios como el frío de Teruel...y cenando en moteles extraños por llamarlos de alguna manera. Por ahí hay gente muy, muy peculiar. Debo decir que alguna noche en Parador también ha caído, como el de Gredos, solitario en medio de la nada. Impresionaba salir de noche para pasear alrededor bajo la luna. Pero también hostales de montaña en pueblos perdidos en parques naturales, y con gente encantadora por cierto.



¿Cómo solía empezar cada año cuando no era un downshifter? Estas son las diferencias:


1.-Te despiertan suavemente las campanas de una iglesia de un pueblo minúsculo VS. llamada automática al teléfono de un hotel de lujo.

2.- Los lugareños te invitan a comer ancas de rana (!). Son tíos amables, humildes y sabios VS. comida en restaurantes con estrellas Michelin manteniendo conversaciones insulsas con gente insulsa.

3.- Bailar en una carpa de un pueblo de montaña , en plena Plaza Mayor (?) VS. bailar en salas de hoteles de lujo con traje y corbata, mujeres con vestidos caros y observándose los unos a los otros.

4.- Encontrar chicas que no saben si decidirse por su cara tímida o pícara que te cuentan la historia de su pueblo VS. azafatas de rojo chillón y sonrisa de plástico que te indican dónde es la siguiente jodida reunión de planificación anual.

5.- Cementerios solitarios en medio de ninguna parte al atardecer que te susurran lo que eres VS. carpetas plastificadas, botellitas de agua y caramelos para acompañar las novedades corporativas 2010. ¡Este ejercicio va a ser fantástico!

6.- Cientos, realmente cientos de estrellas en el firmamento (no me acordaba de que existían , ahí arriba) VS. taxis urgentes al aeropuerto.

7.- Amaneceres fecundos, lentos pero inexorables VS. horribles melodías de móvil, a veces con... himnos de fútbol !

8.- El sonido del agua de deshielo corriendo por los canalillos de un pueblo en plena madrugada VS. el ruído de palabras vanas en brindis forzados en los que nadie cree.

9.- Dejar que la camarera de un pueblo perdido te emborrache con un "vino embocado" dulce como sus ojos mientras discutes sobre los Rolling Stones VS. camarero fashion de negro riguroso que te sirve un vino de 50 € del cual no te da la gana apreciar "su puto afrutado de vainilla picante con toques de cilantro".

10.- Recorrer decenas de kms. de montaña sin ver signos de civilización (Serranía de Cuenca-Puerto del Cubillo, entre Cuenca y Teruel) y ver que eres poca cosa VS. tener la sensación de que eres alguien en plena civilización.

Las Provincias atravesadas: Navarra, Alava, Burgos, Palencia, Valladolid, Zamora, Salamanca, Avila, Toledo, Ciudad Real, Cuenca, Teruel, Castellón, Zaragoza y Huesca.

Los Parques naturales: Arribes del Duero, Las Batuecas, Candelario, Gredos, Montes Universales y Sierra de Albarracín.

Las Localidades visitadas: Autilla, Ampudia, Molina de Río Seco, Urueña (la villa del libro), Toro, Fermoselle, Hinojosa del Duero, Ciudad Rodrigo, La Alberca, Candelario, Béjar, El Barco de Avila, Navarredonda de Gredos, Talavera, Alcázar de San Juan, Campo de Criptana (La Mancha), El Toboso (no estaba Dulcinea), Belmonte, Alarcón, Cañete, Frías, Albarracín, Teruel, Benicarló, Morella (El Maestrat), Calanda (no estaba Buñuel) y su pantano, Huesca, Jaca y Leyre (Monasterio).
En negrita, algunos de los considerados pueblos más bonitos de España.

Iñigo.-"AUTODESTRUCCIÓN".-




La autodestrucción es aburrida.

Lleva demasiado tiempo.

Desde que abres los ojos debes pensar en cómo hacerlo de forma creativa.

Qué marca de ginebra comprar. Con qué chica acostarte.

Y eso, día tras día, es aterradoramente monótono.


A los veinte años es algo rápido y lleno de belleza absurda, como todas la bellezas.

Pero ahora sería algo burocrático y triste, como de otoño.


En definitiva, ahora me suicido con nocturnos de Chopin,

algún recuerdo cogido por los pelos,

zumo de naranja

y atardeceres de sol sangre.

Iñigo.-MORTAL DE NECESIDAD


El juez de guardia
tan sólo pudo certificar
el carácter mortal
de ese susurro en el oído.

Iñigo.-MADRUGADA


Vuelvo a casa en la noche
un poco más mutilado.

Sin sed y vacío.
Lejano de ti.

Iñigo.-Descendiendo en caída libre sobre las catedrales de los hombres


Tenemos hoteles de lujo con cocina abierta las 24 horas.
Cárganos tus gastos.


Lamemos piedras milenarias.
Tenemos cucharas calientes con heroína diluída.
Tenemos poemas.
Nuestras heridas son antiguas.
Tenemos la fórmula de Karvonen.
Hay forenses de guardia.
Arrancamos las bragas del monstruo con los dientes.
Tenemos iPhones.
Podemos analizar tu sangre.
Acariciamos cuerpos de 25 a 45 años.
Tenemos salitre en la piel.
Hay aviones de vuelta.
Buscamos el equilibrio con gurús que libran cheques sin fondos.
Nos tatuamos signos que no entendemos.
Tenemos Coca Cola y taxímetros.
Las 5 vías tomistas de la existencia de Dios.
Extendemos títulos para ejercer la medicina.
Tenemos extrañas sensaciones y ligeras sospechas.
Dormimos con gente rara.
Hay brillos de plata en algunos ojos.
Tenemos 10 mandamientos y muchos más pecados.
Hay bolsas de recambio para las aspiradoras.
Y mercromina.
Emitimos muertes en directo.
Tenemos un horario que cumplir.
Y reducciones sobre el Impuesto de Sociedades.
Tenemos equipos de visión nocturna y circunstancias adversas.


Yo quería el paraíso.
Me lo dieron y tal vez estemos todos muertos.

Iñigo.-Ahora que Dios no mira


Ahora que Dios no mira,
me beberé la botella entera.
Y son las once de la mañana de un martes.

Como Dios no mira ahora,
regaré tu vientre con leche caliente y resignada.

Leeré el Eclesiastés,
ahora que Dios no mira,
para intentar ganarle mañana la partida.

Ahora que Dios no mira,
la soledad se masturba mirando tus primeras canas.

Como a Dios no le importo hoy,
compruebo los horarios de paso de los trenes.


Ahora que no sé a dónde voy,
es una suerte que Dios esté despistado.