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Mónica.




Play it cool, we'll go around and around /
Pórtate bien, daremos una vuelta por ahí.
Dressy Bessy "Girl, you shout".

Mónica con su media melena rubia y sus tacones de modelo. Sale del baño sonriendo, se mira en el espejo del bar y se limpia el puntito de cocaína de la aleta de la nariz. Se le duermen las encías y le pica el corazón. Mónica trabaja en un despacho serio por el día y bebe whisky con Seven Up por la noche. Mónica siempre te gana al futbolín. Sus parches en el culo. Lleva camisetas de Custo que marcan sus tetas duras. Baila a Nacha Pop mientras cierran el bar. Mónica te habla de arte, de libros, de los cafés de Berlín y de su postura preferida en la cama. Después te susurra cosas sobre fotos con flash en una habitación en penumbra. Luego te enseña un tatuaje. Mónica es un chupito con sal y limón entucasaoenlamía. Mónica, aguas profundas y su boca. Los domingos se levanta tarde y toma Martinis con dos aceitunas al sol de invierno. Se ríe y huele a frambuesa.






Callejón.

                                                                                    Sí, pero quién nos curará del fuego sordo, 
                                                                                    del fuego sin color que corre al anochecer...
Julio Cortázar, "Rayuela".-

Con exacta precisión,
 el momento entre medianoche y cataclismo.
Sueltas amarras en el azul de la tormenta.
Entre la madrugada y los besos.
Náufragos.


 


 

... y en medio de un gran estrépito se precipitará contra el suelo el mejor funambulista del mundo.



Asiento de primera con vistas a tu tanga.
Martinis y rocanrol.
El Universo entero ahora cabe en una banqueta de bar.

Como quien espera ver caer a un funambulista,

cuestión de tiempo  y miradas.
Risas de barra, espuma y cristal.
El blues de las chicas malas.

Y otro brindis con cualquier excusa.
Y trozos de luna colgados del techo del bar.
Y un dedo se desliza por una piel.
Y esa sonrisa tan antigua como el instinto.
Como quien espera ser devorada de un momento a otro, con azúcar por encima...










Bares de viejos.




Pues que me gustan los bares de viejos. Y los bares de chinos. Algún día haré una guía de los mejores de la ciudad. Podría regalarse junto al ejemplar del mes del Cosmopolitan o así. Por joder más que nada. Para ver la Vida real entre tanto imbécil y tanto guatsap. Qué pasa. Uno está tranquilico allí. A su rollo. Una cosa importante es que no te vas a encontrar a ningún modernuki gilipollas. Gafapastas que te dan la plasta con la mierda indie o indy o indi o te hablan de algún barrio guay de Nueva York. Que te calles, bocachancla. En fin, si hablamos de un bar de viejos regentado por chinos, ya es la hostia. Como un paraíso de barrio, un confesionario de palillo en boca, un pozal gintonic de MG que sustituye a esas avemarías absolutorias de antes. Una terapia verborreica de urgencia con desconocidos, un par de tintos peleones para el camino. Una casa de retiros espirituales al doblar la esquina, el spa del proletario de mono azul. Zen de plazoleta y esquina. O un sencillo trago exprés que echarte al coleto. Claro que casi nunca debes llevar a una mujer a un bar de viejos, eso no. En fin, a lo que iba... que Adelita, la camarera, es china y tengo serias dudas de que se llame Adelita porque es china. Que una china es difícil que se llame Adelita. No sé si me entendéis, que es raro, quiero decir. Me estoy liando con el silogismo o razonamiento circular o lo que sea. El pelma de Borges haría un cuento sesudo con esto. Bueno, que los parroquianos le llaman Adelita porque su nombre debe de ser la mar de complicado al ser china, suponemos todos. Adelita enseña a su hijo, un crío de unos seis años, a decir tacos. El niño también es chino y le llaman Patxi. Ahí lo dejo esta vez con lo del nombre. Sigamos,...  me gusta una madre que enseña tacos a su hijo detrás de la barra. Yo voy y colaboro y le enseño un par de expresiones tabernarias, que estoy hasta las pelotas de finuras y sutilezas, que he estado leyendo a Pessoa hace un rato. Ahí de pie, en la barra, con los compadres. Esta será la cuarta o quinta vez que le meto al Libro del Desasosiego. Y cuando le enseño tacos al pequeño cabrón se ríe como un cabrón pequeño, que es lo que es el Patxi. Un diminuto cabrón chinolis y salao.  En los bares de viejos siempre hay calendarios raros en la pared y una peli de vaqueros en una tele vieja, a cualquier hora. O fútbol, lo que es peor aún, un Málaga-Getafe a las seis de la tarde. Los calendarios suelen ser de algún negocio de fontanería, suministros de hostelería y así. Abundan los jubilados, claro.También suele haber gallegos. Y ahí están los andobas casi a cualquier hora, con sus cosillas... que si una jubilación anticipada por la espalda, ¿sabes?, que si mi niña se ha ido a Irlanda para trabajar... Joder, el Venancio con bastón, cómo ha perdido... Pues que la cosa está muy mala, qué le voy a contar, oiga. Y esas cosas tan otoñales y algo tristes, la verdad. Puerca Vida... Yo escucho. Y bebo. Y escucho y bebo y me arreo un chupito Bayley's que siempre me ha gustado y alegra el corazón del hombre. Yo es que suelo ir a los bares de viejos a horas insospechadas e intempestivas e increíbles e inusitadas. A las once y media de la mañana (de sábado, que uno es funcionario pero tiene su horario), a las cuatro de la tarde pasadas o a las diez de la noche. Y escucho las conversaciones, como digo.... Y bebo más cosas, a veces cafés, no vayáis a pensar que yo...no, no. Otras veces charlo con Marquitos mientras se atiza un solysombra antes de irse de putas. O con Aleksy, un polaco ex-taleguero que me juró  amistad eterna una tarde que estábamos borracho-putos de vodka bien frío. Esas charlilllas al sol en sillas de metal cedidas por alguna marca de cerveza española y cañí. Ah, y  tampoco penséis que los parroquianos son gente romántica, eso del fracaso y los sueños del hombre llano y la lucha cotidiana del trabajador y tal. Qué va, qué va. Ni leches,... ñecles,... cero. Son una pandilla de hijoputas resabiados casi todos. Alguno tiene más peligro que una mamada con ortodoncia. Pero uno aprende cosillas. Eso es lo que cuenta, ¿no? Que a esta vida se viene a aprender, dicen. Pues yo aprendo ahí más que en la Universidad esa a la que parece que un día fui. Ya te digo...



De charleta en la terraza de un "bardevi".













Esto es una canción de amor.




When she walked out in the middle of the room,
I believed in God /
Cuando ella apareció en medio de la habitación, 
creí en Dios. 
"I believed in God", Danko Jones. 





Desde la terraza es sábado y verano: las avenidas de la noche llenas de luces rojas y Harley Davidsons. Dios bendiga el día después del viernes, Dios bendiga la estación después del frío. Abro una Moritz helada y doy un trago por esta noche encendida que empieza. Me siento; espero una señal en el cielo. Sobre la mesa, una caja de bombones y una botella de cava vacía. Viene y te pregunta si está guapa. ¿Guapa? No hay una chica más guapa en toda esta puta ciudad. Tetas y piernas, y alma y caderas y corazón y melena suelta y caoba. Ponte esa cazadora de cuero. Estropeo su carmín en el ascensor. Meto la mano entre sus muslos; sombra de ojos y aliento caliente. La puerta se abre y una pareja aburridacasada nos envidia. Ya sabemos que hay matrimonios que acaban bien y otros que duran toda la Vida. Buenas noches-buenas noches. Y mi sonrisa cabrona preferida de labios apretados. Sé que cada luz que titila en el puerto es un puto ángel que me cuida. Un Mai Tai en el Boadas y después, entrar agarrados en el Apolo, hoy tocan Alabama Shakes. 


Hoy mandaremos a Neruda pronto a dormir. 
La sangre ya está seca y, mirad, mi cicatriz es preciosa.

Jódete, Neruda.




Posiblemente, la mejor coctelería del Estado español.
Boadas, Tallers con Ramblas.


Posiblemente, el club de rock más bonito de Europa.
Sala Apolo, en el Paralelo.

Posiblemente, la mejor pilsner del Estado.
Moritz, barcelonesa ella.










Bocas pequeñas para tanta Vida.



Ciutat podrida...
Ara que ets adormida, els carrers son plens de foc /

Ciudad podrida...
Ahora que estás dormida, las calles están llenas de fuego.
La Banda Trapera del Río, "Ciutat podrida".




En el corazón de la ciudad, a un costado de la Barceloneta, al fondo a la derecha según miras de frente al fracaso. Casa El Pirata y sus compadres. Torceduras de la Vida. De espaldas a la luz, a un lado -lejano- de la suerte.  Y mucha cerveza, y chicas malas y amor de contrabando. Dos copas de más y siempre una de menos. Ya mañana será domingo, ya mañana tantas cosas, pero mañana, mañana... Besos en los labios y licores de alta mar. Y los Clash a toda hostia. O Aznavour, claro. Y el Leo ya está en la calle; dice que olía el Mediterráneo desde el chabolo. El salitre en los pezones de Lola. La punzada del deseo manchado con espuma de ola sucia. Gasolina y whisky, frontera y serrín. Amores de portal, marineros naufragados antes de hacerse a la mar. Bocas pequeñas para tanta Vida. Carcajadas en carne viva, las únicas que valen. Dientes torcidos y palabras verdaderas para olvidar pronto. 

La Vida, a chorros y, cerca, el mar.






Manual de buenas prácticas.







"Stars of night turn deep to dust /
Las estrellas de la noche se convierten en polvo".
Cat Power "The Greatest".-


Supongo que a Cenicienta le han dado las doce. Está en el baño del bar; acompañada. Ha olvidado su promesa una noche más. La carne es débil y la noche es larga. Los chicos gritan, yo bebo bloodymarys. Los ángeles se columpian en las luces de neón... El blues de la banqueta de bar. Si no te has engañado nunca, el espejo siempre te dirá la verdad. Luego, una mano en un muslo. Miradas. Caricias en la barra y pintadas en las paredes. Besos de cerveza. Una noche más, un día menos. Que se jodan los manuales de protocolo y las guías de usuario. También los compendios de buenas prácticas y los certificados de buena conducta. A la mierda lo comúnmente establecido y el qué dirán. Es la hora de la piel. 

Ya seremos buenos mañana. 

Ya seremos buenos nunca.





Sudor, mierda y rabia.



So what? So what?
You little boring cunt /
¿Y qué? ¿Y qué?
Pequeño gilipollas aburrido.

Anti Nowhere League, "So What?"
LOS ORIGINALES, NO METALLICA.



Guarros. 
Degenerados. 
Drogadictos. 
Impresentables. 
Populacho. 
Escoria. 
Punkis. 
Sucios. 
Macarras.
Inadaptados. 
Antisociales.


 


Maleantes.
Tíos raros. 
Gentuza. 
Plebe.
Chusma. 
Turba. 
Manada.
Morralla. 
Vulgo. 
Caterva. 
Vagos. 

... pero experimentan más  libertad en unos minutos que tú en toda tu vida.



Sala Underworld, 174 Camden High Street, Londres.



Anti Nowhere League, en Underworld.


Decálogo diario.-

"... y vimos tranquilos el sol caer".
La 25, "Salve Rock"

1.- Levántate quince minutos antes de lo habitual. Lee cada día una -y sólo una-  de las "Cartas a Lucilio" de Séneca. Han sido escritas hace dos mil años. No importa, parecen hacer sido escritas ayer por la noche. Te serán sumamente útiles en tu Vida cotidiana. Medita unos minutos sobre ella.
2.- Corre diez kilómetros (sábados y domingos tendrás resaca; no lo hagas).
3.- Dedica unos minutos antes de la ducha a cuidar tu barba. Si decides lucirla estrafalaria y diferente, te alabo el gusto. La barba te afea y te echa años encima; no importa. Forma parte de ti. Es una cuestión de elección personal.
4.- Escucha a toda hostia una canción de los Rolling. Toca un rato la guitarra.
5.- Ve a casa de tus padres. Abrázalos.
6.- Juega unos minutos con un gato pequeño.
7.- Al atardecer, tómate una cerveza -muy despacio- mientras ves desaparecer por el horizonte los últimos rayos de luz. Vierte lentamente la cerveza que irás sorbiendo disfrutanto cada trago. Pon especial atención a que quede una espuma consistente y duradera. En el momento exacto en que se oculta el sol deberás estar escuchando el Segundo Movimiento del Concierto nº 1 para Piano y Orquesta de Chopin. Por supuesto, interpretado por Rubinstein. El director no importa tanto.
8.- Echa un buen polvo con la mujer más guapa de los alrededores. Improvisa cada día, sé sucio y obsceno. Deja lo del sabadete para los matrimonios. 
9.- Al anochecer, baja al bar de la esquina. Echa una partida al pinball; pueden ser dos dependiendo de las ganas. Y vuelve a casa en seguida, que te conozco. 
10.- Lee un rato a Kierkegaard. Recuerda que un día morirás y que mañana podría ser tu último día. Si crees que está bien así, repítase el mismo día. Si no ...






A una hora en coche desde aquí.


"Loin des gens qui meurent sur les saisons /
Lejos de la gente que muere al ritmo de las estaciones".
A. Rimbaud, "Une saison en enfer".



Hoy me interno en lo Profundo.
Eterno, verde, frondoso, fresco.
Bosque inmisericorde con todo lo que no es bosque.
Como el Tiempo con todo lo que no es Vida.
En este otoño que  estrena marrones y ocres y naranjas. Hasta violetas que sólo mis ojos han visto.
El Silencio es aquí la ceremonia de lo Absoluto.
Detengo mis pasos e intento oír algo.
Nada -mi respiración apenas: eso es nada en este lugar-.
La civilización más cercana está a veinte kilómetros.
Estoy solo. Tan solo como nunca he podido sentirme.
A una hora en coche desde aquí la gente trabaja, se apresura, grita, desea.
A una hora en coche desde aquí la gente muere en hospitales con luz artificial.


                                                        Una gota de efímera belleza en el mar del tiempo...
Cuando vaya a morir, me internaré en este mismo bosque absolutorio y padre.
Será como regresar a casa.
Será una tarde cualquiera. 
Será una tarde como esta.

Y si no estoy, buscadme aquí. 

O mejor, no me busquéis.
















Interregno.

Niko se arrea las penas con medio gramo, 
cuarto y mitad de polvo de estrellas.
Niko camina por un pasillo rojo y sabe que hoy se avecina tormenta. 

Un ángel negro que sólo yo veo se apoya en la pared. 
Anillos de oro, botas de cuero.
Hace muchos siglos que se lavó las manos pero aún se quita la mierda de las uñas. 
La suciedad del mundo, la debilidad de la carne,
 los recuerdos tristes, las heridas abiertas.
Las posibilidades que no fueron.
Sé que es un ángel porque nunca parpadea,
 característica distintiva de los seres inmortales, 
como sabéis. 
Pequeños detalles que hay que saber mirar.
Y esa luz negra. 

Niko sale del baño, el alma le sangra por la nariz. 
Gota a gota.
  El ángel  se echa a un lado y se mira distraído la punta del pie. 
                                                                           Niko se tambalea.










Mediterráneo.

                                           ... un AZUL a tumba abierta.


El Mediterráneo es sal en la piel y sandalias en la arena.
Sol rojo en el mar de la tarde y arroz negro como la pena negra.
Es sudor y semen y hogueras en la noche.
Joan Margarit y una muerta entre los juncos con cabello de algas.

El Mediterráneo es un cielo a pleno pulmón.

Una mirada en carne viva.
Un sombrero de paja y pinos viejos buscando abismos.
Unas manos ásperas mojadas de vino dulce.
Una siesta sin reloj con el alma desnuda, un azul a tumba abierta.
Acantilados calientes deseando mar.
Los ojos muertos de un pez poderoso, unos pies descalzos.

Y los faros son destellos en la noche que iluminan espumas negras.

Porque entender el Mediterráneo es morir y regresar unas horas a la Vida.

Y la luz, la luz... esa luz.









Fe.

The following is a true story, 
only the names have been changed to protect the guilty /
La siguiente historia es verdadera, 
sólo se han cambiado los nombres para proteger al culpable.

AC/DC "Ain't no fun  (waitin' round to be a millionaire)".-





Creo en doscientos kilos de hierro y gasolina.
Creo en recorrer de madrugada los polígonos industriales del extrarradio
mientras tú observas con los ojos abiertos de espanto 
el techo de la habitación. Con un hombre muerto roncando a tu lado.
Creo en planificar poco y vivir mucho.
Creo en las cicatrices del alma,

creo en los besos suaves.
Creo en los tipos duros que tragan saliva.
Creo en mis dedos buscando en tu entrepierna mojada y caliente.

Creo en recorrer al amanecer las avenidas vacías
 mientras alguien desvelado se jura por sexta vez  que hoy lo hará.
Por eso yo creo en quienes buscan hoy sin importarles qué van a encontrar mañana.
Y se enfrentan a lo que venga.
Creo en hacer kilómetros en soledad yendo a ningún sitio,
 buscando nada.
Creo en la frase que alguien me dijo una tarde de otoño.
Creo en las luces de los semáforos cambiando de color al anochecer de un día de verano.
Creo en gasolineras con cafés abiertos 24 horas, en descubrir qué hay 
detrás  de la siguiente curva, después de la siguiente loma.
Creo que en las señales del camino hay más verdad que en las iglesias.
Creo en el viento frío en mi cara.



Creo en Bon Scott.
Creo que el asfalto es menos duro que el desamor.
Creo que una caricia es más fuerte que un golpe.
Creo en los hombres buenos sólo cuando naufragan.
Creo en los hombres malos siempre porque ellos están seguros.
Creo en rodar bajo las luces de neón de un boulevard desierto
mientras tú te preguntas por qué lo hiciste,
mientras tú te preguntas por qué no lo hiciste.
Creo en rodar bajo un cielo estrellado
y también creo que una de esas estrellas es mi hermano muerto.
Creo en levantarme antes del amanecer y en ese pestazo a gasolina de 95 octanos.
Y creo en todo esto porque creo que la Vida es un viaje, no un destino.
Creo en las cruces al borde de la carretera.
Creo en la angustia de tipos con corbata metidos en un atasco a las ocho de la mañana.
Creo en el ruido de la caja de cambios en el momento exacto en que engranas la tercera marcha.
 Justo en ese instante preciso.
Creo en la tristeza de los camiones bajo la lluvia en un área de servicio.
Creo en compartir una cerveza con un hombre desesperado
 en un bar de carretera.
Y creo en el miedo y creo en el éxtasis.
Pero no creo en engordar un curriculum, creo en coleccionar momentos.
Creo en los perros muertos del arcén
 mientras tú das el beso de buenas noches a tus hijos
 y los temores se agolpan en la puerta de tu alma
un martes a las 22:57 h.
Sólo están haciendo tiempo para entrar.
Creo que un día voy a morir.
Creo en la mirada serena del hombre justo.
Creo en las historias que cuentan sobre el kilómetro 73.
Creo en válvulas y pistones y discos de freno,
 creo en mi corazón bombeando sangre y aceite y trocitos de luna.
Creo que mañana no será mejor.
Pero también creo que mañana el dolor no será peor.






Las cosas que Marina no dice.


Ez dira betiko garai onenak...
Udaberri berririk ez guretzat... /
Los mejores momentos no duran siempre...
No habrá nuevas primaveras para nosotros...
Hertzainak, "Aitormena"

Luis y Marina llevan juntos veinticinco años. O cincuenta y seis años o ciento treinta años. O noventa décadas. Ya no importa. Luis y Marina no hablan. Para qué. Intercambian más palabras con el camarero que entre ellos. Él, Soberano; ella, un mosto -con aceituna o guinda o lo que tengas, Charo-. Luis mira el fútbol, Marina no mira nada. Pasan el tiempo. Marina, de niña a vieja, entre manantial y ceniza. El tiempo, las penas, las canas. El cartón-piedra del teatro conyugal. Los hijos, claro. Siempre los hijos. En casa, las sábanas llenas de silencio y óxido. Zapatillas grises sobre un parqué estropeado. Hace quince años que habría que haberlo arreglado, hace quince años que habría que haberlo arreglado todo. Ahora, ni tartas, ni cascabeles, ni brillo en los ojos. Cada abril, una película mala en una sala de cine solitaria; cada invierno, un entierro. Luis y Marina  ya no se acarician. Para qué. Marina se mira en el espejo del bar. Sé que Marina llora detrás del espejo del bar. Luis coge un palillo y se hurga las penas con rabia. Escupe entre dientes un trozo de esa rabia triste mientras Marina se acaricia el pelo muy despacio. Marina recuerda que fue joven. Recuerda a Luis amándola con dulzura. Luis ¿Qué Luis? Gol en la televisión. Luis tuerce el gesto y recoge su chaqueta. Luis siempre fue un hombre bueno pero Marina piensa muchas cosas que no dice. Y nunca las dirá. Para qué. El invierno será muy largo para Marina y Luis.






Raval.




Cien pájaros hambrientos anuncian la aurora.
Es la mala hora, mi suerte acabó.
Radio Futura, "La mala hora".


El Bar Marsella, el Café Marsella. El Marsella. En pleno Chino. Prohibido cantar. Su luz es tan artificial como la sonrisa de las putas de afuera. Quizás ellas sean las auténticas Hermanas de la Caridad. Santas Golfas de la Adoración Nocturna y esquinera.  Irina, Claudia, Rosa, curan heridas de hombres buenos muy malos y de hombres malos muy buenos.  Un trozo de Pigalle en el Mediterráneo. Faro en la noche para embarrancar, sirenas con piojos. Donde la ciudad pierde su santo nombre, donde naufragan los marineros más curtidos. La sangre de Cristo corre por un lavabo sucio. En estas calles las luces de Navidad, escasas y tristes, lucen como guirnaldas en un ataúd. Alejaos los castos de cuerpo, alejaos los limpios de alma, que los biempensantes vayan a los museos, objetos muertos para hombres muertos. Que no vengan los que no tienen nada que ocultar. Aquí palpita la Vida. Aquí lloran los travestis como niños; hay golpes en el alma que no se ven. Decía Vallejo que hay golpes tan duros como el odio de Dios. La absenta, prohibida en Francia -por algo será- es obligatoria aquí. La rebajas con agua y la endulzas quemando un azucarillo sobre un tenedor. Te quema la garganta como un beso frío, no sirve  de nada hacerse el duro. 




Un portero que ha visto muchas cosas. Malos poetas, buenos bebedores. Canciones suaves para cortarse las venas. Todas las canciones tristes del mundo caben en esta calle. Alguien pide un café con un chorro de consuelo, por favor.  Algún madero de paisano con manos largas. El Maki Navaja murió pero sus amigos siguen viniendo. La Charo se está quitando. Callejones negros, ojos brillantes. 25meterysacar. Moritos buenos con mejor chocolate. Rostros del desierto en la gran ciudad. Genet, bohemio y chapero, ladrón y escritor, anduvo por aquí. Dicen que Picasso también cuando abría los ojos a la Vida, cuando la Vida le abría los ojos. Hoy le habrían dado las llaves del barrio para una campaña de marketing municipal. Pero es difícil vestir a una novia fea. Al salir, desfile de las miserias humanas entre los gritos de los erasmus.   El vicio es lo que más une a las razas. Blasfemias en la noche y un labio  partido. Lágrimas en la ginebra dura. Hace frío, ya es invierno en el Raval. Todo el año es invierno en el Raval. Y el año que entra será peor que éste. Sin duda.









Al caer la noche.


Between the curtains,
somebody's watching /
Entre las cortinas, alguien está mirando.
Ultra Orange "Don't kiss me goodbye".-




Al caer la noche algunas certezas se deshacen como polvo en nuestras manos. El andamiaje del día se tambalea hacia el lado tonto del corazón. Ocurre que la luz de las estrellas se refleja en las pupilas y su leve peso nos acaba escorando el alma. Hay caricias sin dar que llevamos en el corazón y que se pudrirán con nosotros. Juegos que acaban hiriendo cuando sentimos el viento frío en el rostro y los recuerdos nos rompen en pedacitos. Así que le das la mano a la noche y te pierdes por las calles que sangran  luz artificial, besando labios rojos y corazones azules. Bombones llenos de licor. Taxis veloces. Sábanas que huelen a fresa y amaneceres lentos. 








Territorios fronterizos.




Nihil novi sub sole / Nada nuevo bajo el sol.
-Eclesiastés-
Love is just a kiss away,
War is just a shot away. /
El amor está a un beso de distancia,
La guerra está a un disparo de distancia. 
Jagger & Richards, "Gimme Shelter".-



Una banda ensayando al final de la tarde en el patio de atrás. 
Esta vez la tormenta negra se acerca desde el mar.
En las ciudades de la frontera las cosas ocurren porque sí. 
Palomas de vertedero, alquitrán en las venas.
La luz del ocaso brilla en las pupilas de muñecas rotas. 

Hay un tipo apuntando nombres en una libreta.
 Lo volverás a ver dentro de mucho tiempo. 
Y sabrá quién eres. 
Antes te invitará a beber y te dará conversación sobre lo divino y lo humano.
 Ha leído a Heidegger en la última fila de un cine X
Entre pañuelos de papel usados y estampas de santos que agonizan.
éXtasis.

En las ciudades de la frontera lo extraño es lo cotidiano. 
No digas nada, procura moverte despacio.
El Evangelio anuncia: quien tenga ojos, que vea. 
Ensaya tu mejor sonrisa ante el espejo del miedo. 
Un grupo de niños aplasta un gato recién nacido con piedras.

Ella se acerca despacio, cicatrices en las muñecas y sal en los muslos.
 No la mires, cierra los ojos. 
El olor agrio del deseo.
 Pronto oscurecerá. 

Mi ángel de la guarda fuma heroína entre dos coches.
En su mirada la bondad infinita.
 Otros dos ángeles se juegan las alas a los dados. 
Quieren sentirse humanos. Quieren saber del gozo pasajero de la piel, del dolor continuo de la duda. 
Y el hombre de la habitación está descalzo,
flirtea con la catástrofe.
Flores de plástico para el diablo y caricias para tu amante. 
No es importante ver pero hay que saber mirar.
Dos perros pelean por un trozo de carne. 
Mañana sale el sol: más prodigios.