![]() |
| Esto y sólo esto es tu Vida. |
"Tal vez todo aquel que no se abre a Kierkegaard,
permanece hoy pobre e inconsciente".
Karl Jaspers.-
Reúne todos tus libros, tus fotografías, tus discos, tus escritos. Tu ropa, tu cartera, tus zapatos. Todos tus recuerdos. Esas cartas tan bonitas. Tu patético iPhone de última generación, tu iPad. Tus papeles más valiosos. Papeluchos. El diploma aquel del que te sientes tan orgulloso. Llévalos a un descampado a las afueras de la ciudad. Compra diez o quince litros de gasolina. Puede que necesites veinte, puede que más. Quema todo el pack. Al anochecer. Hoy mismo. Hazlo solo. Mañana levántate con los primeros rayos de luz, mañana desayuna algo ligero y mañana no vayas a trabajar. A primera hora vete a una librería, espera pacientemente a que abran y consigue a cualquier precio "El concepto de la angustia" o "La enfermedad mortal". De Kierkegaard. Ambos. Paga dos o cuatro o nueve veces lo que valgan. Deja una generosa propina al librero. Puedes robarlo si no tienes dinero. No importa. Hoy es uno de los días más importantes de tu Vida. Celébralo de alguna manera extraña. Vuelve a tu casa y siéntate en tu silla preferida, que no sea demasiado cómoda. Todo va a ir bien. Relájate. Abre el libro, léelo, subráyalo, apréndelo y aprehéndelo. Puedes beber cerveza mientras lo lees. Sería un error poner música. Desconecta el teléfono. Deja de beber cerveza cuando creas que empiezas a entender en una primera lectura todo lo que Kierkegaard quiere decir. Nadie comprende a Kierkegaard a la primera. Cuando hayas acabado, podrás quemar el libro. Sólo si lo deseas. No hables con nadie sobre Kierkegaard. Si lo haces, pondrán cara bovina y se generará un silencio incómodo. Bastante incómodo. Es posible que ese silencio te provoque una sonrisa maligna. Te tomarán por un tipo raro. Vete. Pon tierra por medio. Puede que te sientas tremendamente solo. Te dará igual. Sólo hablarás de Kierkegaard con un teólogo que dude o, mejor, con un suicida a punto de saltar al abismo. Hay gente que ante un abismo decide lanzarse para ir construyéndose unas alas mientras cae: esa es exactamente el tipo de gente que debes buscar a partir de ahora. Aléjate de la gente que va a las rebajas de los centros comerciales. Aléjate de seres humanos que lean prensa deportiva. Puedes charlar sobre el viejo Soren con cualquier hombre que tenga los ojos inyectados en sangre. "Los que saben lo que es la Belleza y los que saben lo que es el Dolor" -que escribió Oscar Wilde. También podrías guardar el libro como tu libro de cabecera. También podrías tener el Eclesiastés o algo de Viktor Frankl o de Henry Miller, si lo has salvado de la quema antes, claro.
Después - y sólo después de intuir que crees que te aproximas a lo que Kierkegaard quiere empezar a decir- podrás empezar a vivir de nuevo. In puris naturalibus. Vivir la Vida, tu Vida; no un jodido, simplón, aburrido, inútil y patético simulacro de Vida como has hecho hasta ahora. El camuflaje de las responsabilidades, la familia o el qué dirán. Sabes de qué te hablo, los dos lo sabemos. Hasta ese momento, habrás estado perdiendo todo tu valioso tiempo en la Tierra. Porque tus días están contados. Eructa la cerveza, échate un sonoro cuesco si viene a cuento -ojo no vaya a ser un pedo pintor- y entrégate a la Infinitud después. No me llores tanto. No publiques chorradas en el Facebook. Espero haber sido suficientemente claro. Luego- y esto es lo más importante, lo único que debes entender- celebra la Vida: encuentra una chica, sal a bailar por ahí.
Sí... Diviértete.

