Me envías un ocurrente email hablando de lo de siempre. Bueno, el email no es ocurrente, es bastante mediocre. Es una mierda, la verdad. Lo de siempre, ya digo. Una basurilla de las miles que circulan por la red. Pero tú eres muy original. Claro. Lo has colgado en Facebook también. Enhorabuena, ya eres un revolucionario. Eres el nuevo Che de las redes sociales. No sé qué podríamos hacer sin ti, Bakunin virtual. Tu mensaje habla de la crisis, cómo no, de la fe en el futuro, de los políticos, de los putos recortes, de lo malos que son los malos y de lo buenos que son los buenos. Desde luego tú perteneces a los últimos, a pesar de lo que tú y yo sabemos. Por supuesto. El auténtico correo basura, tu dosis diaria de Valium digital. Una conciencia fácil de calmar. Me envías el resumen de un maravilloso libro para menopáusicas desesperadas; las únicas que leen en este país, por cierto. O me envías alguna conmovedora historia de un individuo operado en California que nació con una oreja en el culo. Me pregunto cómo fue la intervención, no vaya a ser que el maromo acabara con un culo en la oreja. Qué putada, toda la vida oyendo sus ventosidades en Dolbisurráun. Lo mismo se quita la cera que se limpia el culo o si un día se pone una lavativa, se le inunda el cerebelo, yo que sé. Me estoy liando yo solo. En fin, que te juro que no me quiero reír. También sueles enviarme esas frases tan inteligentes, tan bonitas, tan comprometidas enmarcadas en una foto de un paisaje, primaveral preferentemente. ¿Un bucólico lago suizo?. Frases tan bellas como inútiles. O también algo así como: envíe este email y salvará a una foca monje. Yo me cago en las focas monje ¿sabes? y tú vas al Kentucky Fried Chicken a jamarte un pollito torturado, no me jodas. Que la CIA echa flúor en el agua para atontarnos; ¿más aún?. Vale. Que estás pensando en montarte un blog para denunciar no se qué. Ya.
Ya me sé todas las historias. Todas. Remita este correo a diez personas y sus sueños se harán realidad. Supongo que si lo hago a cien, tendré más posibilidades. Mira, quiero que sepas que estoy llorando a lágrima viva. Estoy tan concienciado socialmente por el contenido de tu email de turno que voy a hacer algo, me voy a quemar a lo bonzo mientras canto Libertad, Libertad... Seré un héroe para mis vecinos. ¡Coño! ¿Qué es eso? Ahora veo que tu power point tiene una musiquilla tan enternecedora que no sé qué hago aquí sentado. Debería salir a la calle y hacer algo. Algo, lo que sea. Algo. Pero de pronto se termina la presentación que me has enviado y vuelve el silencio. Y me quedo como más tranquilo, me relajo un poco pensando en lo afortunado que soy. Que la cosa está mal para muchos, desde luego. Y me doy cuenta de que no hago nada. Sigo mirando la pantalla, navego por la prensa digital, reviso mi correo de nuevo. Hasta entro en un par de páginas de mujeres de esas... ya sabes. Pero estoy tan conmocionado después leer tu email que hasta me levanto sin meneármela aún -eso sí, con una erección de caballo-, voy a la nevera y me cojo una cerveza. Por supuesto, hay que hacer algo. Esto no puede seguir así. Hay que moverse, pienso mientras doy el primer sorbo. Malditos neoliberales. Malditos mataballenas. Jodidos ingenieros técnicos agrícolas; por los transgénicos, digo. Y ahí estoy, con la cosa ya morcillona, bebiendo cerveza en mi salón, pero, concienciado, ojo. Qué asco de mundo para nuestros hijos, ¿verdad?. Ahora que lo pienso yo no tengo hijos. Me asomo a la ventana, pasa un taxi. Cuando acabo la cerveza, eructo (estoy solo en casa) y decido dar un paso revolucionario, hacer el gesto definitivo, pasar a la acción, convertirme en uno de los tuyos: enviaré tu correo a todas las direcciones de mi hotmail mientras me rasco, literalmente, los cojones/testículos (ya he dicho que no estoy acompañado y no debo disimular si me pica el huevo izquierdo). No pretendo ser grosero. Bueno, que ya he reenviado tu mensaje, que habia que hacer algo, mira, no podía estarme quieto después de tu email. Ya me siento mejor. Intentaré aguantar hasta tu siguiente mensaje para reproducirlo hasta la saciedad a todos mis conocidos. Ya soy un activista. Y me siento estupendamente. Como tú, qué hostias...
No volváis a enviarme nada. Quemad un banco. Matad a un hombre que merezca morir. Y guardad silencio.
Pleased to meet you, hope you guess my name. ... and all the sinners, saints./ Encantado de conocerte, espero que adivines mi nombre. ... y todos los pecadores, son santos.
The Rolling Stones, "Sympathy for the devil".-
Taberna de puerto en el sur. Viernes Santo 2012. El Cielo y el Agua.
En la tarde que matan a Cristo, la ebriedad que da la sorpresa. Has visto las señales del cielo.
Un vaso de agua y botas viejas de cuero inglés.
El ángel del deseo susurra al oído ( Malaje / mal ángel ).
Al vagabundo que un día eligió a su sombra por único destino... A quien me dio a beber su mismo trago, ese licor tan sagrado, cargado y oscuro, tan necesario como sangre de Cristo... Sólo quiero aprender de ti algo que pronto se pueda olvidar.
Radio Futura.-
Salvador es feo. Es muy feo. No quiero ser un pelma pero es que es feo de cojones, en serio.Tiene un trabajo vulgar, cuando trabaja, en un sitio vulgar. Viste ropa, pues eso, de Armani... no te jode. Tiene unos sesenta malcontaos y un ojo que no es un ojo sino una especie de masa transparente que se mueve a su ritmo, livin' la vida loca. Como clara de huevo gris enloquecida. Te hipnotiza el muy cabrón y no sabes a qué ojo mirarle, así que si te sorprendes mirándole al ojo chungo, sigues hablándole como si nada, esperando que no distinga a qué ojo le miras. Pero el muy cabrón se da cuenta, sé que se da cuenta aunque no se inmuta. Como un acuerdo tácito que hubiera hecho con el resto de los humanos. Sé que te acojona mi ojo, pero lo dejaré pasar, pringao. Salvador tiene el culo pelado de todo, así, en general. Y un tatuaje que no era verdinegro cuando se lo hizo. En Melilla. Una calavera. En el antebrazo. Yo le enseño el mío de los Rolling, pero tuerce el gesto. No lo dice abiertamente, pero seguro que piensa que es una mariconada. Solemos hablar del tiempo mayormente. Es que estos días hace un frío del copón. ¡Ya te digo!, me suele contestar. A veces pasa una tía buena (ya sé que podía haber dicho "una mujer hermosa") a nuestro lado. "Eso es andar, reina, y lo demás, joder el suelo". Salvador emite entonces un chasquido raro con la lengua y deja asomar unos piños torcidos en su mayoría pero descabalgados todos de la encía. Ya era difícil parecer más feo, pero cuando asoma esa piñata... Si la chavala viera la cara de guarro que pone cuando le mira el culo, le darían escalofríos. Hasta a mí me pone algo nerviosillo, la verdad. Me suele dar un codazo cuando eso y se descojona emitiendo un sonido como de cafetera rota. Sonrisa de niño viejo maltratado por la vida. Porque seguro que alguna vez fue un niño con sabañones en las orejas de puro frío en una escuela sin luz. Carpetovetónico nada más caer al mundo. Pero Salvador es un buen tipo, ahora es incapaz de matar una mosca. De momento, claro. Estas cosas nunca se saben. Estuvo de vacaciones pagadas una temporadita en el Puerto de Santa María por algo que no hizo, por supuesto. Que la gente es muy mala, me suele decir. Hay una cosa que me gusta mucho de Salvador y es que, en general, calla más cosas de las que cuenta. Una virtud apreciable que no todo el mundo tiene. En ocasiones, raras, te cuenta alguna historia de anís y celos y se pone un poco triste. A Salvador también le gustan Johnny Cash y las rancheras. Es normal que le gusten Johnny Cash y las rancheras. Con dinero o sin dinero, sigue siendo el rey. El puto amo que se dice ahora. También le gusta el güisqui. A media tarde, solysombras sin hielo, que le hace mal; el hielo digo. El fútbol no lo sigue tanto, tiene cierto gusto. Un día, completamente borracho, me ganó a los dardos con tres dianas seguidas. Como el que no quiere la cosa. Qué cabrón. Le gusta charlar conmigo y a mí me gusta charlar con él. No mucha gente se para a conversar con Salvador. Yo siempre aprendo algo de él. Casi más que de cualquier otro tipo, que no suelen ser más que seres que, a diferencia de Salvador y como decía Rimbaud, nacen y mueren al ritmo de las estaciones. Tipos que ni fu ni fa. Me quedo con Salvador.
... in a photograph of time... ... en una fotografía del tiempo... Antony & the Johnsons.- "Fistful of love"
Fotomatón, Madrid 2003.-
Hay cajas. En el armario, arriba, al fondo. No las sueles mirar porque estás ocupado en respirar, en comprar naranjas, en bailar. Pero existen esas cajas. Están cerca pero... tan lejos. Casi no las ves ya. En ocasiones abres un armario buscando algo y las notas. Allí... calladas, como colgadas, tímidas y con un poquito de polvo. Cajas de cartón que nunca abres. Si acaso, cuando consolidas una nueva etapa de tu Vida y sólo entonces tienes el valor de abrirlas. Puede ocurrir cada cinco o seis años, puede no ocurrir en mucho, mucho tiempo. Pero están ahí, y el día menos pensado las abres y miras en el interior. No buscas nada concreto pero te encuentras a ti mismo. Tu vida cabe en una caja. Si necesitas más, has vivido demasiado poco. A veces cabe en un cuaderno. Dentro de las cajas hay fotografías, diarios que escribiste, postales que nunca mandaste, cartas que te escribieron. Tienes que hacer un esfuerzo para entender que tuviste otra vida, amaste a otras mujeres, viviste en otras ciudades, tuviste otras ocupaciones y algunas preocupaciones que hoy parecen tan vanas... También puedes apreciar que fuiste más joven. Las fotografías nunca mienten. ¿Qué ha sido de los chicos con quienes bebías en esa foto? Si abres las cajas más antiguas, verás que un día llegaste a ser un niño. Ahí no tendrías más de seis años, ¿lo ves? Eres tú. Luego ves la insignia de oro y diamantes que lograste cuando eras un esclavo en una jaula también de oro, tres décadas después. Guárdala siempre para saber lo que no quieres en tu vida. Has tardado pero al fin te das cuenta de que no es importante saber lo que quieres, sino lo que no quieres. Tarjetas de cliente de todas las compañías de vuelo posibles. Caducadas, gracias a Dios. Luego, ves un post-it casi sin tinta que te rompe en pedacitos. Un sencillo post-it descolorido con unas palabras escritas deprisa y que tuviste la lucidez de guardar sin saber por qué. Aquella entrada de la Staatsoper de Viena. Te encuentras una lista de personas a las que nunca volverás a ver. Un plano hecho pedazos de una ciudad que amaste. Servilletas de papel que valen más que un manuscrito medieval. El primer móvil que tuviste y que tanta pena te daba tirar, dorsales de carreras que corriste. Certificados de títulos. Qué ridículos ahora que cumplieron su misión. Artículos que escribías en suplementos de periódicos cuando aún tenías casi acné. Aún sientes algo raro cuando ves tu nombre en letras de imprenta en papeles ya amarillos: "Los cafés literarios de París", se titulaba uno. Ese imán ¿no estaba en otro frigorífico en otra casa en otra ciudad en otra vida? En el fondo de la caja aparece el poema recortado que tanto te gustaba. ¿Ya no lo recordabas? Todavía ha logrado emocionarte hoy mismo. Y una vez hiciste un viaje de estudios. Autógrafos de los Rolling. Mira esa polaroid, también llevaste la perilla teñida de naranja; ya venías raro. Hojas con frases que colgabas por las habitaciones y que despegabas de las paredes suavemente antes de las mudanzas. Esas frases te han hecho lo que eres. "Donde hay un deseo, hay un camino". Monigotes que no tirarías por nada del mundo. La fotografía de Keith Richards tan gastada. Posavasos con garabatos que tuviste, de nuevo, la lucidez de guardar, tan liviano en tu mano pero tan valioso como un lingote de oro. Un billete del tranvía de Lisboa. Fotos de fotomotón. Trocitos de papel que cada ciertos años debes leer para saber que lo que fuiste te ha hecho como eres ahora. Fuiste todo eso que hay en una caja de cartón. Lo fuiste y lo sigues siendo.
"Nuestras grandes desilusiones y frustraciones son mucho más afectivas que políticas".
Gilles Lipovetsky, "La sociedad de la decepción".
"La miseria feroz ha tomado las calles, la avaricia se folla a la libertad... ¿Qué podemos hacer?... Os jodéis y os calláis... No sé de qué os quejáis... ¿Qué cojones queréis?". La Polla Records, "Así es la Vida".
Quizás la crisis económica no sea más que un síntoma que descubre la auténtica enfermedad. O quizás los buenos tiempos ponían un velo entre nosotros y la realidad. Quizás ya estábamos bien jodidos cuando las vacas gordas. Teníamos anuncios para almorranas en la tele, sufríamos en silencio. Quizás se vean nuestras miserias cuando vienen las vacas flacas, aun cuando esas miserias siempre estaban ahí. ¿Habrá hecho falta la penuria material, la angustia por el futuro, para que alguien gritara a pleno pulmón que el emperador iba desnudo? Además el emperador la tiene pequeña. Porque antes no había 15-M, ni indignación ni protestas. Era cuando no escatimábamos en Digital Plus ni en las vacaciones en Punta Cana. Llevábamos pulseritas todo-incluido allí. Recuerdo haberte visto poniéndote hasta el culo de mojitos. Las quejas vienen ahora, cuando nos tocan a nosotros los cojones. A nosotros, ni más ni menos, los chicos listos, los tipos felices y autosuficientes. ¿Sabe usted con quién está hablando? Sonreíamos al vecino por encima del hombro, ahora sospechamos de él. Puede que nos quite el puesto, el muy cabrón. Además, es del Madrid. ¿Era todo tan perfecto antes? Antes, las penas con Visa eran menos penas. Y había muchas penas.
Editorial Anagrama, 2008.-
Antes de antes, teníamos la religión para consolarnos. Eso era para débiles. Después tuvimos el consumo. Catálogos a todo color. Todos podíamos tener todo, aquí y ahora. Pero como éramos iguales y todos podíamos aspirar a lo mismo, seguíamos insatisfechos al compararnos con los demás, incluso estábamos más descontentos que antes cuando teníamos menos marcas de papel de culo para elegir ( esta es mi versión de la paradoja de Tocqueville, "De la democracia en América", 1830. La miras en la Wikipedia). Pero el consumismo no nos ha llenado. Queríamos ahorrarnos la responsabilidad de pensar. Hilo musical intravenoso. Música de mierda para el gran consumo idiota. Ocurre algo similar con las relaciones personales. Ahora nos unimos a una pareja libremente (al menos más libremente que en mitad del siglo XX, cuando los curas y eso). Pero nos separamos más o mantenemos relaciones tan hipócritas en muchos casos como las de antes (por los hijos, el qué dirán, el a dónde voy a ir, bla, bla, bla...). El encandilamiento pasa rápido pero mantenemos la mentira. Es cómoda. El Amor se va pero él/ella se queda. Pero si dependemos de otro, nuestra felicidad es sumamente frágil. Convertimos el amor en una pesadilla. Nos emociona una pareja de abuelitos de ochenta años, porque no es lo ordinario. Y si tampoco creemos en la política como creyeron nuestros padres, pues nos queda poco que hacer. Queremos más servicios sociales y gasto público pero no nos gusta meternos en política. La cosa está muy malita y leemos la sección de deportes con avidez. De política no entiendo, "yo soy apolítico, de derechas de toda la vida", decía Saza en la Escopeta Nacional de Berlanga. Peor aún que no creer en política... votamos mayoritariamente a los neoliberales-PPSOE. Nos mean encima y decimos que está lloviendo.
Así es la vida. Me bajo al bar.
Otro libro comentado del mismo autor.
Sencillamente extraordinario para entender estos tiempos y elegir tu posición en ellos.
Cuerpos que buscan un alma que echarse a la boca. Caricias a cara o cruz antes de que quiten la música. Chicos demasiado duros, chicas demasiado listas. Simples máscaras. Suena esa canción y el tiempo se para: son las 3:17 am. y te veo moverte bajo la luz artificial. Aquel chico te mordió el corazón y tus bragas se empaparon. Ahora lo buscas en otros chicos cada noche. Nunca lo encontrarás. Te paseas por las barras de los bares como una gata en celo de tatuajes y ron con cocacola. Conoces a todos, saludas a todos y todos quieren follar tu corazón roto. No saben que el juego interesante es follar tu mente con susurros cuando la primera línea de luz naranja rompe el negro de la noche. Imbéciles que compran rosas tristes; la peor combinación. Te veo sonreir, algún pobre diablo va a bajar la guardia. Podrías destrozarlo con el filo de tu risa. Hasta con esa piel ya no tan tersa en tu rostro eres una mujer atractiva. Sombra de ojo azul eléctrico, boca pintada; empiezas a entender que el tiempo no espera a nadie. Tampoco a las chicas guapas. Podrías dormir con cualquiera hoy. Pero a él... a él no lo encontrarás más.
Veo con mis propios ojos y en vivo lo que el hombre del Paleolítico pintaba asombrado en cuevas no muy lejanas. Caballos de raza pottoka. Hace 40.000 años ya poblaban los montes de alrededor. Antes de que llegaran los ordenadores, las autopistas y los móviles. Libres y orgullosos. Pintados en paredes oscuras y húmedas, quizás admirados por su independencia y vigor. Al principio los cazábamos por su carne pero después aprendimos a utilizarlos en labores agrícolas y, más tarde, como tiradores de vagonetas de mineral.
Siempre mantuvieron su fortaleza y carácter. Ahora, el desarrollo de los medios técnicos los ha colocado cerca de la extinción, viviendo en semilibertad en cumbres elevadas. Nos olvidamos de ellos como de una raza vieja, prescindible e inútil. Los consideramos menos valiosos que la TV de plasma o el motor de explosión. Quizás el hombre del Paleolítico tuviera una sensibilidad natural, especial, extraña por todo cuanto le rodeaba. Ellos intuían el Misterio mejor que nosotros. Primum vivere deinde philosophari. A lo mejor esa sensibilidad la mantienen los niños durante sus primeros años. Una sensibilidad tan sencilla como sagrada que nosotros hemos perdido en algún punto del camino entre las prisas y el Valium. Ahora compramos libros de autoayuda.
Pero estoy convencido de que los pottoka sobrevivirán al hombre: son ellos los que no nos necesitan... Caballos salvajes.
Take my baby to sophistication She's seen the ads, she thinks it's nice.../ Daré algo de sofisticación a mi chica Ha visto los anuncios y cree que está muy bien. The Clash, "The magnificent seven".-
Lo sentimos. El estilo de vida que había pedido no se encuentra disponible.
Tienda Nespresso. Perdón, boutique. Una música cautivadora llega a tus oídos: acid jazz, la música de los tipos a la última. Así, bajita, como quien no quiere la cosa, se va filtrando en tu mente y te hace sentirte especial. Soy un tipo especial, te dices. Luego, te giras y ves la cara de tu mujer. Un rostro pánfilo, bobalicón, como de no enterarse mucho de nada. Pero no importa porque estás en una tienda Nespresso. Esa iluminación sofisticada, la tarima lujosa donde apoyas los pies. El aroma de la tienda que sólo tu inconsciente capta pero tu cerebro retiene. Esperas en la cola pacientemente con la cara que supones que debe poner un tipo selecto en un sitio selecto. No es un comercio que persiga tu dinero, no es neuromarketing, es tu nuevo status personal. Ojalá pasara tu vecino, el del coche grande y la rubia con el cuerpo sin agallinarse aún, y te viera a través del escaparate. ¿Sabes, amor?... El vecino es cliente de Nespresso. Te gusta la idea. Llega vuestro turno y te atiende una dependienta preciosa, maquillada perfectamente. Piensas que te gustaría acariciarle los pechos a través de la blusa del uniforme pero la voz de tu esposa suena como desde otro mundo: "queríamos aquella de allí, la de 179.90 €, ¿verdad, cari?". Dice el importe exacto y dice esa palabra justamente: cari. Odias esa palabra. Asientes resignado. Piensas que tu mujer nunca ha dejado de ser una niña realmente. Tras unas breves explicaciones de Andrea, como indica la chapa identificativa, firmas un contrato para convertirte en cliente Nespresso. Te dan un número de socio, te dan un folleto. ¿Te has fijado en la calidad del papel? No te mereces menos. Andrea. Qué dulce. Das tu número de tarjeta para que te envíen por internet los repuestos (de hecho, la marca no quiere que vuelvas por allí nunca más). Ya eres del club Nespresso. Eres un elegido para el club Nespresso. Pero detecto un último grito de desesperación en tus ojos después de firmar: en realidad sabes que la tienda es de cartón piedra, que las lámparas que la iluminan son fuegos de artificio, que todo es un decorado, una trampa para ratoncillos con ambiciones. Es una ficción que se desvanecerá en unos minutos. Las dependientas que te sonríen, no te mirarían ni un segundo por la calle. La única certeza allí es el rictus lerdo de tu mujer. Esa será la única realidad que te quedará cuando salgas a la calle en unos instantes. Una mujer a quien ya no amas, los cargos en tu cuenta y el resto de una vida que eres incapaz de cambiar. Andrea, qué bien olía. No importa que los sueños que tuviste se hayan jodido hace mucho tiempo, no importa que nada funcione. Podrás saborear los aromas más refinados de café del mundo. Podrás enseñar tu cafetera a las visitas. La de George Clooney, sí. Afuera, en unos minutos, el viento helador de febrero te azotará el rostro y todo será igual.
Joaquín acaba su jornada un día más, una larga fila de miles de días iguales. De vez en cuando sigue echando una mano en el negocio que fundó hace más de treinta años. Él rondará los ochenta ahora y le sigue gustando pasarse por ahí de vez en cuando. Coloca un par de etiquetas de precio, ordena el escaparate. Un comercio de barrio. Joaquín siempre tiene una sonrisa para todos. Siempre. Esta tarde ha dicho a los empleados que se queda un rato más. Ya ha oscurecido cuando se queda solo. Echa el pestillo de la tienda y escribe la nota delicadamente sobre el mostrador. A la hora convenida llega Inés, su esposa, y le llama desde la calle golpeando el cristal tres veces. Le sonríe a través del escaparate. Aún se les ve de la mano en ocasiones. Él se acicala delante de un espejo, activa la alarma, cierra la persiana y bajan juntos al garaje. Joaquín saca la manguera verde del maletero, la acopla con parsimonia y deja la nota en el parabrisas. Dentro del coche, Joaquín e Inés se cogen de la mano una vez más. Con mucha dulzura.
Steven Slater era un buen tipo incapaz de hacer daño a nadie. Atento, educado y agradable con los pasajeros que atendía como asistente de vuelo en la compañía estadounidense Jet Blue. También es cierto que Steven estaba hasta los cojones...
... Harto de escuchar impertinencias de algunos engreídos y de soportar estupideces de pasajeras caprichosas (y seguro que gordas). Cuando una de ellas le golpeó con su maleta al abrir el compartimento y tras haber discutido con él porque no podía estar de pie mientras el avión no estuviera parado, Steven explotó. En cuanto el avión se hubo detenido, agarró la megafonía del avión y anunció a todos que lo dejaba, que se largaba, dedicó un "que os jodan" ("go fuck yourselves") a todos los pasajeros, pilló dos botellines de cerveza (importante), se arrancó la corbata, activó la rampa de emergencias del avión y se tiró por ella. Espectacular. Insuperable. No es menos cierto que 50 polis fueron a buscarle a su casa minutos después; el FBI pensó que era un terrorista y no dejaron ni que se pusiera cómodo. Pero lo importante para mí es que, a estas alturas, aún hay tipos capaces de convertirse en mis héroes. Ahora que lo pienso... en el fondo, el FBI tenía razón: un tipo así es un auténtico terrorista para el sistema. ¿Os imagináis que actuáramos así al menos una vez en la vida?
Y es que la vida es demasiado corta para elegir el trabajo equivocado.
El amor es una cama llena de blues. Y con pétalos mojados entre las sábanas. Con rayos de luna roja en el salón y juegos bajo la mesa. Con alientos de vodka y saliva caliente. Canciones viejas como el mundo. Caricias robadas, brillo en los ojos. "No deberías estar aquí". Pero estoy. Quizás no necesitemos saber más. Peligros de miel y escalofríos. El salto a las cataratas está a unos milímetros de una boca. Labios entrando en la carne como cuchillos. Placeres nuevos antes de que la mañana llegue. "No me dejes marcas". Espejos y seda. En la cara oculta de la luna hay juguetes extraños. Y las caderas golpeando las entrañas del mundo. Gritos, ambulancias azules y chirridos de frenos. Las calles llenas de espanto con esquinas donde puedes comprar medio gramo de cielo.
Sepultados por toneladas de besos, en algún rincón un hombre estrella un vaso contra la pared.
Entre las sábanas quedan las espinas de las rosas. Y algunos jirones de luna, aquí y allá.
I swear by almighty God to tell the whole truth and nothing but the truth... A system built by the sweat of the many ... Unlock the key of the legal rapers .
Juro por Dios todopoderoso decir la verdad y nada más que la verdad... Un sistema construido con el sudor de la mayoría... Abrid la llave de los saqueadores legales.
The Clash,. "Guns on the roof"
Este post no lo va a leer ni el tato. Me da igual. Yo hago este blog gratis et amore. De todas formas, si algún alma aguerrida se aventura a sumergirse en sus procelosos vericuetos, parecerá que sabe más sobre economía que el 95% de su entorno, a no ser que trabaje en alguna consultora o similar. Valor... y al toro, amiguitos. Recordad que todo esto es lo que hace que baje el nivel educativo de tus hijos o que personas normales como tú acaben en comedores sociales.
Mucha gente habla en los bares de lo mal que está la cosa, de que los mercados son unos hijos de puta y de que nos vamos a tomar por el culo. Qué mal hablo. La verdad... tienen toda la razón, no diré yo lo contrario. Sin embargo, para cagarse en esos entes extraños llamados mercados hay que tener unas mínimas nociones sobre lo que estamos hablando. No basta con decir: qué cabrones los banqueros. Os haré un resumen rápido de cómo funciona el tema. No es que el menda sea más listo que nadie, es un simple compendio de lo que cualquiera que siga la prensa puede saber. He aprendido más leyendo en los bares la prensa que en 4 años de carrera de Economía. Quiero anticiparos a quienes tengáis el valor y la paciencia de leerlo que aquí no hay nada original por mi parte. Es una simple ordenación de ideas hecha a vuela pluma porque me aburría en esta tarde idiota. Divinas tardes idiotas.
1º) Para empezar, los mercados no existen. La "mano invisible"que todo lo ordena es una asquerosa garra con propietario/s. Los mercados son los grandes fondos de capital en manos privadas que tienen propietarios y gestores con nombres y apellidos, estos tipos tienen números de socio en clubs de golf, hacen reservas en restaurantes, conducen automóviles y les encanta tanto como a ti echar un polvete por ahí. A veces se preocupan por una calvicie incipiente o porque su niña no estudia. Saber esto es importante. No existen los mercados. Hay propietarios del dinero con nombre y apellidos, padre y madre. O bancos de inversión o comerciales (JP Morgan, Citigroup o Santander). Nombres y apellidos. George Soros puso en peligro hace algunos años... a la propia libra esterlina. La forzó a devaluarse y ganó en un día mil millones de dólares. Un sólo hombre.
2º)¿Cómo actúan en un contexto de crisis? La política monetaria de la Unión Europea (la máquina de hacer billetes, la fuente de las fuentes, para entendernos) no deja de ser más que dinero público, a fin de cuentas, porque ninguna entidad privada emite moneda. Este dinero público, el Banco Central Europeo lo presta a bancos privados (la Banca, los mercados, fondos de inversión detrás de todos ellos) a un tipo de interés del 1% aproximadamente y ese mismo dinero sirve a estos bancos privados para, entre otras cosas, comprar deuda de los propios estados de la Unión Europea.... un dinero que es retribuido al 4% o 5% a ese banca privada propietaria de los derechos de esa deuda de España, Italia, ... Como sé que no sois gente torpe, sé que habéis caído en la cuenta. Efectivamente: el dinero que la UE podría dar directamente a los Estados (o a través de sus Bancos Centrales a los estados) al 1% de coste está llegando a los países a un 4% o 6%, es decir, cuatro veces más caro a través de la banca privada. Es decir, dinero que es público, revierte a los estados cinco veces más caro que cuando salió fresquito de imprenta. Pregunta... ¿por qué el BCE no presta a los países directamente? ¿Por qué no ejerce de auténtico Banco Central al uso? Porque hay que alimentar a los bancos, no a las personas. Tú no tienes poder, Botín tiene un poder inconmensurable: financia a los partidos políticos, para empezar. Luego doy la razón histórica. Vamos entendiendo. Preguntaos por qué hay gente reacia a Europa. Los adoradores del libre mercado hablarían del tremendo riesgo de inflación si el BCE prestara a los países (más dinero "fácil", suben los precios o cómo el tendero sube los precios si sabe que eres millonario). Pero ¡si estamos en un contexto general en donde el problema es casi la deflación, no la inflación! El problema no son los precios en la Europa actual (de ahí el dinero al 1% para ellos). La explicación histórica de un Banco Central que no actúa como Banco Central al no prestar dinero directamente a los estados se encuentra en las condiciones impuestas por los lobbies financieros alemanes para sustituir, en su día, el marco por el euro. Es decir, los ricos no financian a los pobres. Quizás nosotros hubiéramos hecho lo mismo. No está de más recordar que el euro nació con muchas reticencias por parte de mucha gente brillante. Ahora es un buen negocio para los bancos en general. Quien tiene el dinero, tiene el poder, una vez más. Por contra, la Reserva Federal estadounidense sí actúa como un verdadero banco central.
Una segunda vía de especulación de esos hombres con nombres y apellidos. Son propietarios de productos financieros muy complejos (p.ej. los Credit Default Swap-CDS-)con los que ganan dinero si la situación de un país empeora, es decir, no sólo se lucran al conseguir un interés mayor (compran al 1%, invierten al 6%) sino que cuanto peor vaya un país, más ganan. Esto es como apagar un incendio echando gasolina. Y además, es pura especulación sin base real y tangible. Antes el "mercado" (ya sabemos quiénes son), mejor o peor, generaba bienes (siderurgia, tostadoras o tornillos). Hoy sencillamente especula, no sólo no creando "algo" de riqueza sino destruyéndola.
3º) Esto se agrava con una circunstancia. Las tres agencias de calificación (S&P, Fitch y Moody's), erosionan en sus pronósticos la calificación de la deuda de los países (deuda soberana), la famosa "prima de riesgo": cuando más chungo digan que está un país, más difícil de colocar su deuda (como casar a una hija fea), con lo cual tendrá que pagar más a quien "se arriegue" a comprarla. ¿Y quién compra la deuda? La banca privada y la banca de capital (con tu dinero!) que hace un tremendo negocio: son los mercados con gestores con nombre y apellidos y calvicie incipiente. A modo de ejemplo, el fondo de inversión americano Black Rock maneja tanta pasta como el PIB de muchos países y participa al menos en dos de las tres agencias de calificación. El lobo cuidando las ovejas.
Hasta ahora todo funcionaba. Esa inyección de dinero tenía salida no sólo especulativa: se construían casas y la gente compraba, se fabricaban coches y la gente compraba. Había acceso al crédito porque era una burbuja irreal. Hasta que gracias a la avaricia financiera se acaba el ciclo, ya no se inyecta dinero "constructivo" y al grito de "maricón el último", se cierra el garito. Tranquilos, yo también tengo amigos gays. Y sí, son muy majos y educados. Lehman Brothers (cuya cara para España y Portugal es el actual Ministro de Economía, Luis de Guindos, cágate, lorito) va a la quiebra, ha comprado humo, ficción ( esto daría para otro post). Por cierto, Lehman Bros. tenía la mejor calificación posible por parte de las tres agencias hasta horas antes de irse al carajo !
Como nota al margen, debemos añadir un sencillo dato: el presidente del BCE -Draghi-, quien sustituye a Berlusconi en Italia -Monti- y el primer ministo griego -Papademus- (ninguno de los tres elegido por representación popular) han sido miembros de.... Goldman Sachs (banco de inversión, EEUU). Uno de los bancos más activos en fomentar la crisis actual. No es una visión conspirativa digna de Cuarto Milenio, son datos.
Desde luego esta excusa de que "no hay dinero para gasto (social)" es un bonito incentivo a que grandes corporaciones se hagan con servicios hasta ahora públicos. Campo abonado para las privatizaciones. Si no se dan en masa es precisamente porque todo está tan devaluado que ni el capital privado quiere entrar (véase Aena recientemente). Pero todo llegará. Recordad la famosa frase de los neoliberales: "Hay que adelgazar el sector público". Donde haya negocio, claro.
Bueno, explicando todo esto en los bares ya quedáis de puta madre.
Pero sigamos...
4º)¿Existen alternativas? Si no hay dinero porque hemos "gastado mucho", llegan los recortes. Ingresos - gastos=déficit, si los gastos son mayores. Esto pasa en la tienda de caramelos de la esquina o en la cuentas agregadas del reino de España. Solución: gastar menos, tu padre o tu abuelo, en vez de ser operado en 20 días lo será en tres meses si tiene suerte. Los coles de Valencia no tienen para calefacción. Pero... ¿nadie se fija que en esa ecuación se pueden aumentar ingresos, no sólo los recortes? Es cierto que en España se ha aumentado el IRPF. Y penséis lo que penséis, esto no es malo en general (recordemos que los liberales pretenderían bajarlos como Reagan al principio y se equivocó, en aras de la pretendida mínima intromisión del estado). Pero... ¿se pueden aumentar los ingresos públicos de otra manera? ¿Siempre pagan las clases bajas-medias? Esta es la clave de todo y en donde radica el trasfondo ideológico, aquí se ven las ideologías (que siguen existiendo) de cada cual, en cómo gastar (y en qué) lo que ingresamos o de dónde ingresar lo que gastamos. Si el gestor público quiere hacer recaer el peso de la crisis en la gente, recortará sin miramientos. Lo estamos viendo. Pero, reconociendo que tiene que haber cierta mesura y control en el gasto, un economista progresista, más keynesiano -así queda uno de puta madre- , que abogue por el gasto público y no por el recorte tendrá otras soluciones. ¿De dónde ingresar más si "no hay dinero" que dicen los neoliberales? (PP o PSOE no tienen diferencia alguna, sólo diferencias de braguetas (aborto, la píldora y tal)). Aquí van algunas alternativas. Se ingresa más dinero con una mayor fiscalidad sobre la riqueza (el impuesto de sociedades, el famoso 30% no es tal, es una cifra muy inferior ya que se basa en resultados contables, no reales, se aplican deducciones, etc...). Una tasa internacional sobre transferencias (impuesto a las transacciones financieras, ITF-Tasa Tobin) ya que el 90% de ellas son puramente especulativas. Antes eras un marxista si lo apoyabas, ahora Sarkozy parece interesado. ¿Va a huir el capital? Yo pago un IVA cuando compro un libro, que pague el capital cuando compra un producto financiero. ¿Hay voluntad política para combatir los paraísos fiscales? ¿Por qué no se actúa contra las SICAV en donde tributan un 1% (sic) las grandes rentas? Una mayor vigilancia de la evasión fiscal (el 80% de los inspectores están dedicados a Pymes y particulares, una vergüenza). Mayor control de la res publica: los mercados sí generan ineficiencias, lo estamos viendo. Tres apuntes concretos para España: desbarajuste en las cajas regionales al servicio de intereses políticos, burbuja inmobiliaria y corrupción galopante. Y ahora, a vueltas con una reforma laboral que más allá de defender como se pueda y de mala manera los intereses de los trabajadores, no tiene apenas efecto en la creación de empleo de mañana. ¿Todas estas propuestas interesan a los neoliberales? No, por las razones que hemos ido viendo. A fin de cuentas, después del cabreo, nos queda esto:
El intervenir sobre el mercado o no también es otra madre del cordero. Reagan y Thatcher veían al demonio en el Estado... de aquellos polvos, estos lodos. Hasta allí se debe rastrear la crisis. ¿Qué hizo la socialdemocracia al respecto? Perder el tiempo, obviando un discurso de mayor confrontación, obviando liderar el cambio real y quedándose en el maquillaje (políticas-marketing, por aquí hemos visto muchas). Y sin apenas control del auténtico poder fáctico (prensa, poder judicial, ... ) Nota al margen: atentos a la reforma judicial de Gallardón. ¿No creeréis aún en la plena separación real de poderes? Esto daría para otro post, también. Un ejemplo del avance neoliberal: la imposición por sus excelentísimos cojones parlamentarios en la Constitución de la ley de oro del déficit cero (o casi). Sin referéndum. Pregunta: ¿acaso cualquier familia o empresa no gasta más de lo que tiene? Eso se llama préstamo, crédito (hipotecario o no), etc... y es imprescindible para crecer. Es una falacia económica la necesidad de déficit cero. Lo que hay que hacer son políticas abiertas a abrir el crédito del que se apropian los bancos, no los emprendedores y los ciudadanos.
5º) Con todo esto, tenemos la cuadratura del círculo: más ingresos, mayor recaudación fiscal, más inversión pública, más demanda interna (motor del despegue) más estímulo al crecimiento y más empleo. Adiós a los recortes. ¿Se hará así? No, es una pelea perdida hace varios lustros.
Y como siempre, cualquier cosa que veis escrita os la creéis. En fin. Bueno, hoy os he contado esto pero mañana soy capaz de escribir lo contrario. Así es la puta economía: estúpida y contradictoria. Pero de lo que sí estoy seguro es de que con políticas neoliberales como las actuales, el crecimiento tardará mucho en verse. De hecho, los recortes indiscriminados, la demora en establecer una reforma fiscal, el aumento de impuestos poco inteligente, etc... no hacen sino contraer el crecimiento. No lo digo yo, lo afirman Premios Nobel como Stiglitz o Krugman (se llaman medidas procíclicas, es decir, favorecen la depresión). Al final tendremos un enfermo que se nos muere estando muy sano macroeconómicamente. ¡Manda huevos que hasta el FMI advierte a Rajoy de que los recortes van a llegar a hacer el pozo más profundo! Lo nunca visto. La verdad es que me dejo muchas cosas fuera: globalización, el poder de la información, cambio dólar/euro, terceros países, etc... pero para un post, es suficiente.
También es probable que todo lo que he escrito sea mentira.
6º)¿Qué debemos hacer? No tengo ni pajolera idea pero al menos sé una cosa: lo primero es saber a qué nos enfrentamos. Cada cual, que investigue, que se mueva y que opte por un tipo de respuesta. ¿Cuál es la solución? La que tú consideres más oportuna. Unos queman bancos, otros votan a los neoliberales. Otros beben tequilas sunrise al atardecer. Y ahora la pregunta filosófica tocapelotas... si estuvieras en la piel de esos banqueros ¿crees que actuarías de otro modo? Mi respuesta es: NO. Y por supuesto, esto daría para una discusión larga como un día sin pan, pero tengo mis motivos para creer en mi respuesta. Ten en cuenta que no estamos hablando de "si me tocara un día la lotería, la compartiría con la gente que lo necesita". Es que soy buena gente. Ya. Es otro tema. A menudo la economía es la ciencia de elegir entre dos males (como mínimo): de cuál elijas depende tu ideología. Así de sencillamente complicado.
Sólo me queda desearos mucha suerte. Vienen épocas muy duras. La crisis empieza ahora.
Lolo no se exprimió mucho la mollera para bautizar su tasca. Creo que nunca he estado con ninguna chica en este bar. Es un lugar para ir solo. Me gusta Casa Lolo no por lo que tiene sino por lo que no tiene. Para empezar no tiene una niñata con camiseta de tirantes que piensa que unas buenas tetas compensan un mal servicio. Tiene a Lolo, que dicho sea de paso, gasta muy mala hostia y es bastante feo. El bar es cutre pero la atención es de primera. Tampoco tiene platos chics ontheway. Tiene a la Bea en la cocina, la única que puede mantener a raya a Lolo con sólo una mirada. Hace criadillas rebozadas y hasta, si tienes suerte, te puede sacar media de sangrecilla para chuparse los dedos, oiga. Si pides una simple caña para acompañar la sangrecilla, puede que Lolo no te sirva ni la una ni la otra. Vino de Toro, chaval. Cutre pero huele a limpio, cuidao. Que Lolo es muy mirado para eso. Por cierto, sabes si Lolo está de humor (digo humor, no pidamos que además sea bueno) si tararea algún tango entre dientes. La Bea es más de copla de toda la vida. La música del local no es que acompañe pero en fin... no vamos a pedir que nos pinchen el Whatever de Oasis tampoco. Los parroquianos te mirarían raro si eso. Bueno, lo que tampoco tiene son modernuquis estupendos y vestidos a la moda (¿quién sabe dónde acaba el gafapasta y empieza el friki?). Tiene su buena provisión de currelas con mono azul y Veterano, tiene a Sergei, un ruso ocioso desde las 10 de la mañana en adelante (y ese adelante es muy largo), algún chupatintas despistado de esos que no encuentran nunca el calcetín perdido por las mañanas, amas de casa enganchadas a las maquinicas de colores y algún tipo extraño con tatuajes amordemadre buscándose la vidilla. Tiene, en general, marineros de secano que naufragaron por una rubia teñida en Cabo Dyc. Buena gente todos. Por no faltar, no falta ni Bruslí, el perro de turno, más listo que tú y yo juntos. Dice Lolo que es chino, de ahí el nombre, pero para mí que se lo ha inventado. Menudo cabrón, el Bruslí. Cuando entra una veinteañera a por tabaco, puedes ver en los habituales cómo los instintos de la madre Naturaleza mueven el mundo y algunas meninges. La tensión se podría cortar con un cuchillo. Aunque entran pocas veintañeras en Casa Lolo, la verdad, ni siquiera a por tabaco. Alguna vez, por error... o necesidad... Casa Lolo es uno de esos sitios en los cuales sabes que te has ganado la confianza cuando, pasado el tiempo, y no poco, te sacan unos licores caseros que se trae la Bea de su pueblo. Para tumbar a un caballo. Lolo se aprieta contigo un par de chupitos mirándote con cara de pocos amigos. Entonces ya eres de la casa. Siempre que hayas sido discreto, no des mucho el coñazo y vayas a lo tuyo. Por ejemplo, parapetándote en la barra tras un libro de Schopenhauer o así y guardando la húmeda. Lo primero no es importante. No es que Lolo no sea buen psicólogo, es precisamente porque tiene un Máster en Mundología. Mejor no preguntes en dónde se licenció.
Casa Lolo tampoco tiene una decoración muy cuidada. De hecho, no tiene decoración propiamente dicha. Entiendo que un póster del Sporting y una foto de Gardel ("Don Carlos") no son tal. Pero tiene una barra de zinc de las que ya no se encuentran, eso sí. Y el cagadero, hasta hace dos días era de esos de huellas en donde ponías los pies y te aliviabas a pulso. Te sentías todo una atleta al acabar, un campeón del empuje. Una pena que lo cambiara, la verdad. Siempre hay papel de culo; no como en esos garitos modernos en donde no encuentras ni la luz ni tu propio cimbrel cuando vas apuradillo y te pones a mover los brazos como un idiota en la oscuridad porque la luz tiene sensores de movimiento; ya he dicho que Lolo es muy mirado para temas de higiene y bragueta. No abundan los sitios en donde puedas jiñar tan ricamente fuera de casa. Eso hay que valorarlo también. Es un plus, como se dice ahora. Por no haber, en Casa Lolo tampoco hay miramientos. Si hay alguna movida con algún bocachancla, Lolo no duda en sacar una garrota "recuerdo de la Manga del Mar Menor" que cuelga de la pared y despacharse a gusto. No hacen falta musculitos sin cerebro y con pinganillos y traje Zara-cutre (posiblemente el primer traje que visten en su vida). La verdad, nunca le he visto utilizarla, la garrota, aunque corren rumores... inquietantes, digamos, sobre sus habilidades a la hora de repartir bendiciones. Y por último, Casa Lolo tampoco tiene página güeb, así que salid a la vida real, respirad el aire de la calle y encontradla vosotros mismos. Marchando una de rabas.
50.000 a 1. Eso es lo que ofrecían las casas de apuestas por el triunfo de Tuvalu en las series mundiales de los 100 metros lisos el pasado agosto. Aun así, el amigo Sogelau Tuvalu ha disputado la carrera y desde luego ha llegado el último. Tan último que los ganadores de la serie le han sacado el doble de distancia de ventaja, y hablamos de la prueba de 100 metros. El segundo peor tiempo de la historia del atletismo oficial. Con dos cojones.
La verdad es que Sogelau no está muy en forma, no tiene zapatillas molonas de clavos como todos sus rivales y tampoco le importa lo que piensen millones de espectadores. Va a su bola. Para él es un orgullo haber participado defendiendo a su pequeño país, la Samoa Americana, de 67.000 habitantes.
Pero Tuvalu está contento y sonriente, ha superado su récord del instituto. "He dado lo mejor de mí mismo", ha dicho al acabar.
Ahora, espíritu libre nietzscheano. La misma sonrisa de cabrón.
Antes, Máster del Universo.
Hombre de paja, yendo directo al infierno.
¿Alguien necesita un coche de 60.000 dólares?
¿Alguien necesita que le digan que si escupe contra el viento
le rebotará el doble de fuerte?
Lou Reed "Strawman"
Editorial Deusto, 2011.-
"Muchas veces son personas instruidas, altruistas y simpáticas las que reciben un salario para destruir empleos y embaucar a la gente. Muchos de ellos ni siquiera creen en la necesidad de realizarlo, piensan que no tienen elección y, si insistes, puede que confiesen que se sienten a disgusto o que sufren por lo que llevan a cabo. Te dirán que el sistema no funciona (en privado), pero defenderán grandes principios perentorios (en público) y continuarán comportándose (en la prácica) de tal manera que cada vez nos acerquemos más al abismo".
Quizás os suene esta historia. Supón que eres economista de formación, supón que te gradúas en un MBA de una de las mejores Escuelas de Negocios de Europa y empiezas a trabajar en una de las grandes empresas de tu país. Tienes una formación superior al 99% de las personas con las que te vas a topar el resto de tu vida. Supón también que en uno o dos años, ya tienes responsabilidades importantes en la compañía de turno (en su mayoría multinacionales o consultoras, después de salir de la Escuela de Negocios): responsabilidades acordes con lo que empiezas a ganar a pesar de tu juventud. De alguna manera acabas siendo dos personas: en tu vida profesional y en tu vida personal. Acabas teniendo que ocultar en la empresa el hecho de que te gusta leer, o escribir, tener aspiraciones humanistas o pertenecer a un grupo de poesía. O que te gustan los conciertos punk rock en tugurios nocturnos incomparablemente más sórdidos (y enriquecedores) que las asépticas salas de reunión de la empresa con sus portátiles, aguas minerales y caramelitos de colores. Lo ocultas porque todo eso podría dañar tu credibilidad profesional a ciertos niveles. Haces todo eso y... acabas siendo un borrego. De la élite profesional, pero un borrego. Coges aviones, te alojas en buenos hoteles. Borrego. Al principio es divertido, chic y luego es sencillamente alienante. Con una formación exclusiva, acabas perdiendo lo más elemental: el control de tu destino. Eres una oveja estúpida que gana mucha pasta y que obedeces las directrices de lo único que importa: el MMPRDC (Make More Profit, the Rest we Don't Care about-Haz más benefico, todo lo demás no importa). Y la Vida pasa al lado de uno.
Y es que al final, no existe la ética colectiva (por definición), un grupo con intereses comunes sólo quiere más dinero, más beneficio, más ventas, mejores resultados con menos recursos. Se utiliza lo mejor del ser humano (actitud, resiliencia, compromiso) para alcanzar el presupuesto anual en tu unidad de negocio. Y aún peor, ¿para qué quieres la ética personal? Si no lo haces tú, otro lo hará ¿no? "La culpa no es mía, es del sistema" y todo eso. Y por el camino ganas mucho dinero: el círculo se cierra... pero pierdes tu propia vida. Pierdes el control de tus actos, de tu voluntad, de tu tiempo, de tus aficiones. De los placeres sencillos y momentos mágicos de la Vida. ¿La solución personal? O tirarte a tiempo de la moto (antes de los cuarenta preferiblemente) o ser un muerto en vida con una corbata de 100 euros. ¿La solución colectiva? Entre otras cosas, mayor regulación por parte de los gestores políticos de la res publica para detener el caos al que conduce la avaricia y la mentira de este capitalismo de ficción ( ver "El estilo del mundo", Vicente Verdú). Porque la avaricia empresarial o colectiva jamás descansará, jamás se detendrá si eres parte del mecanismo. Nunca. El hombre no cambia dentro del colectivo. Pero lo mínimo que se puede pedir a una vida que se tenga por tal es que alcance la mayor cota de coherencia personal posible. Sólo quedan las respuestas individuales: primero, tomar decisiones y después, actuar en consecuencia.