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Asesino.

" Y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.
No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! "
                                                
                                    " Ciudad sin sueño "
                                    "Poeta en NY".- Federico G. Lorca.                    





El asesino de Federico G. Lorca. 
Me desayuno un domingo apacible con este rostro en la prensa fresca. No suelo ser un tipo demasiado sensible pero me obsesiona y logra  joderme el desayuno.


Boca retorcida, alma de herrumbre. Riegas con sangre la tierra donde jugarán los niños. Gemidos en la escarcha, hierros sobre la piel dura. No mereces la luz del sol, cafre de ojos muertos, animal de entrañas grises. Y sin embargo, tus dedos huelen a tu miedo. Pagas por caricias de mujeres, borracho de odio y vino barato.  Lejía en la carne viva, serpientes en la cama. Hombre cruel: tú eres el muerto. Derramas la miel en el barro, por eso las golondrinas no  anidarán en tu casa. Balas en las calaveras, sangre en la boca, pupilas vacías.  Los frutos de la tierra no serán para ti. Tu castigo será sentir las primaveras; no verás nunca el mar.





Los besos que no damos.

Los besos que no damos no son inocuos. Los besos que no damos, existen. Esos besos muertos antes de nacer, son. Y nos van a acompañar de por vida como rasguños en el paladar del alma que no cicatrizarán jamás. Muescas en la madera más imbécil del corazón. Besos desangrados por el orgullo. Los besos de los que más te arrepientes. Los labios que un día ignoras, no vuelven, son abandonados en un callejón y allí se quedan siempre, entre la lluvia, las horas y los gatos. Agonizan siempre pero no acaban de morir nunca. Los besos ignorados vuelven nuestra boca más ácida, más fea, más estúpida. Las caricias que ahorramos son golpes de sierra en nuestra propia alma. Marcas indelebles. Como abrazos de hielo frío que acaban matando a sus dueños. Besos despreciados en un rincón, arrugados, ennegrecidos y humillados, que  acaban regresando amargos en el río del tiempo, de la mano de un barquero borracho y cruel. Besos raquíticos y con memoria. Los besos que no damos no son inocuos, nos dejan más solos. 


Zen o a tomar por culo todo ya (Memento mori).

  Auténtico planning secuencial del seguimiento de objetivos presupuestados.
Junio 2011, entre Doñana y el Atlántico.

A los 22 años ya tienes la licenciatura superior.
A los 27 te largas del banco en el que curras como indefinido porque te aburres.
A los 28 años ya tienes el MBA en una de las mejores Business Schools de Europa.
A los 32 años eres el ejecutivo más joven de la compañía con las mayores responsabilidades. Gestionas casi 1.000 millones de las antiguas pesetas.
A los 36 años, cuando ya tenías las respuestas a todas las preguntas, decides que debes formularte nuevas preguntas. A tomar por culo todo ya.
A los 38 años, "a mitad del camino de la Vida" (Dante dixit) sólo eres un tipo tumbado a la orilla del Atlántico.
Renuncias a todo, empiezas de cero, eres libre, miras el atardecer y disfrutas cada instante de tu Vida.
Otros pueden apuntarse a cursillos municipales de tai-chi.
Esto es el auténtico Zen.







Sentado al sol de la mañana.
Seguiré sentado cuando llegue la tarde.
Viendo pasar a los barcos.Y viendo cómo vuelven a pasar.

Estoy sentado en el dique de la bahía.
Viendo crecer la marea.
Sólo estoy sentado en el dique de la bahía.
Perdiendo el tiempo.

Dejé mi casa en Georgia.
Me dirigí a la bahía de San Francisco
Porque no tengo metas por alcanzar.
Y no hay nada que me inquiete.

Por eso me voy a sentar en el dique de la bahía.
Viendo crecer la marea.
Sólo estoy sentado en el dique de la bahía.
Perdiendo el tiempo.

Nada cambia
Todo sigue igual.
No quiero hacer lo que la gente me dice que haga.Así que supongo que me quedaré así.

Aquí sentado, descansando mis huesos.
Es esta tranquilidad no estaré solo.
Me he comido muchos marrones.Para conseguir que este dique sea mi casa.

Me quedaré sentado en el dique de la bahía.
Viendo crecer la marea.
Sentado en el dique de la bahía.
Perdiendo el tiempo.

Premeditación, alevosía, nocturnidad.

Jack Daniel's... sólo con un hielo, por favor.

La cosa suele empezar en cualquiera de los bares en que nos encontramos al caer la noche. Entre cerveza y cerveza me ocupo de acariciar tu entrepierna a través de tus leggings ceñidos. Recuerda que aquí no está pasando nada.  Te sorprende que lo haga nada más verte. Premeditación. Te excita más. La gente a nuestro alrededor ni se imagina cómo recorren mis dedos la tela caliente. Entre canción y canción te beso el cuello que asoma debajo de tu foulard de flores. Conversaciones idiotas a nuestro alrededor. En algún lugar un hombre llora pero todo su dolor no podrá detener el giro de la tierra ni una décima de segundo. En alguna cama fría, una princesa acompañada pasa una noche más en soledad. Te frotas contra mi polla dura sin dejar de sonreír. Metes tu pierna entre las mías con disimulo. Alevosía. Los temores de ayer son los placeres de hoy. Quizás las lágrimas de mañana. Mechones de pelo caen sobre tu cara mientras cantas esa canción. Luz artificial y bourbon. El instinto pone el piloto automático; un curso acelerado de vuelo libre sin motor. Miro tus labios moverse a cámara lenta mientras pienso en la gente que morirá hoy. Me observas mientras bailo solo con "Cold cold ground" de Tom Waits/oír. Cuando cierran los bares, se abren las almas. Nocturnidad. La luz de las farolas envidia la oscuridad de  nuestras sombras moviéndose en las solitarias calles empedradas. 










    Halle las 7 diferencias.-

Sobre el Amor y la Muerte... esas cosillas sin importancia.



Hablemos de cosas sin importancia. Hablemos del Amor y la Muerte, con dos cojones. Amores urgentes, amores de bar. Amores silenciosos que matamos antes de que broten. Amor salvaje, amores idiotas. Amor que nace tras el Amor que muere. Platón dice que el Amor es una demencia divina que permite al alma del común mortal remontar el vuelo hasta lo sublime. Eso significa que el rapado sin camiseta  que escucha bakalao en el Seat Ibiza de adelante camino del DIA y se come a besos a la choni mal teñida, está rozando lo etéreo. ¿Goce espiritual para los curriquis de barrio?. Y ese íntegro padre de familia, profesor de universidad, que tras 40 años de amor incondicional, sereno y entregado a su esposa, que se despierta a medianoche para leer la Summa Theologiae de Aquino, y un día se ve arrebatado por la simple mirada de un camarero de 19 años ¿es un sucio viejo pervertido? ¿Quién de nosotros puede juzgarlos? ¿Son estúpidos, viciosos... o humanos? Lo de la muerte, lo dejamos para otro día. Además... siempre son los demás los que la espichan ¿no?.

¡Hala! A encontrar alguien que os quiera y, como dice aquí el viejo Leo, a bailar hasta el final del Amor, cabrones...

Primero te enternecen, luego te roban.



Es fácil criticar a las grandes empresas, al capital, al liberalismo... pero debe hacerse con datos en la mano. Muchas veces esos datos están a nuestro alcance plasmando una realidad incontestable pero pasan desapercibidos encuadrados en noticias de las secciones económicas de los periódicos, esas secciones grises y aburridas que nos saltamos rápidamente para llegar a las páginas deportivas o a la programación televisiva pero que en buena parte nos afectan tan directamente a nuestra vida que no nos lo creeríamos. Hay que estar atento.
La Comisión Nacional de la Competencia (organismo público) acaba de sancionar a cinco grandes compañías eléctricas con 61 millones de euros de multa por acordar ilícitamente dificultar el cambio de compañía y pactar precios ante clientes. Inicialmente puteaban a sus grandes clientes pero lo hicieron extensivo a los particulares. En otras palabras: te están robando. Pero leyendo informaciones al respecto también veo que han sido multadas por esta Comisión diferentes compañías aseguradoras, cajas vascas, Abertis, etc... es decir, estas empresas actúan exactamente igual que las lumis con los pueblerinos con la cartera llena de pasta. Primero te llaman "amorsote", luego te acarician el cuello y luego te sacan el parné. Todo camuflado en estos tiempos rápidos, extraños, en los que nada es lo que parece.


Es muy curioso ver este spot de Endesa, una de las cinco compañías multadas junto a Iberdrola, Gas Natural, E.ON y HC. Es bonito comprobar cómo los clientes no somos más que unos vulgares imbéciles a quienes enternecer mientras nos roban por detrás todo lo que pueden. Ahora ya tenéis datos para hablar cuando critiquéis a las grandes corporaciones en los bares.


Y las miles de personas que se ven abocadas a trabajar en estas compañías, ¿qué sentirán?

Utilizan a los niños, el futuro, las emociones... qué mierda de mundo en el que la magia ya no viene de nuestros prójimos sino de los mismos que nos roban. Seguro que cuando lo veas te sentirás un poco gilipollas.




Más info sobre decenas de robos a tu persona -Sección Noticias- (si tienes valor): http://www.cncompetencia.es/





La miseria feroz ha tomado las calles, la avaricia se folla a la libertad
los débiles gimen mientras los aplastan, sus quejas son olvidadas
Estamos saliendo de la situación y vamos a darle pronta solución
y ahora yo me doy la vuelta
y al salir cerrad la puerta
Qué podemos decir dice la mayoría así es la vida
qué le vamos a hacer si no hay solución así es la vida
no queremos saber, no hay ninguna salida así es la vida
a ver que dice el de arriba
Un poco de calma, tan grave no es, hagan otro esfuerzo hasta fin de mes
mientras tanto yo contento
con mamar del presupuesto
Os jodeis y os calláis así es la vida así es la vida
no sé de qué os quejáis así es la vida así es la vida
qué cojones queréis así es la vida así es la vida
me estáis manchando la alfombra
Duro inconformista sin civilizar, ven a nuestros brazos déjate domar
si eres joven y rebelde
Coca-Cola te comprende
Y lo ricos se agrupan en la lucha final así es la vida
mientras van cantando su internacional así es la vida
le pasan a dios su tanto por ciento así es la vida
y el mundo es una bomba de tiempo así es la vida
así así así es la vida
así así así es la vida
así es la vida
así es la vida
te puedes acatarrar.

LA POLLA RECORDS "ASÍ ES LA VIDA".-

Jeanette, la señora puta francesa, bebe sola.

Jeanette fue puta. Pero no una puta corriente. Una puta francesa de París, ahí es nada. Todavía llena de vida a pesar de los golpes, más putos que ella. La estrechez de miras de aquella familia burguesa hizo que no consintiera su relación con el señorito francés, así que le quitaron a sus hijos y sólo podía verlos cada tres años. Y contenta porque era una puta, qué se ha creído. Se desesperó. Siguió trabajando como una gata apaleada. Conoció a un español, buen tipo y se la trajo aquí. Vivieron felices treinta años, sin hijos. Sus hijos se quedaron allí, trozos de su alma. Él murió hace tres años y ella bebe, se emborracha con Martini con hielo en vaso grande en un café lleno de niños y personas biempensantes, de esas que dan miedo. Las mismas que le apartaron de sus hijos. Jeanette pide otro vaso y te cuenta historias con acento francés. Es orgullosa y digna. Llora pero sigue diciendo que tiene un amiguito que la lleva por las tardes a su casa y que aún la chupa muy bien.  Te lo dice como un fontanero te habla de tuberías de PVC. Quien tuvo, retuvo. Las putas suelen tener buena conversación. 
Jeanette se cayó la semana pasada en su casa y estuvo dos días sin poder pedir ayuda porque Jeanette bebe mucho para olvidar su vida, los hijos que ya son hombres y a su hombre enterrado. Entre vaso y vaso te confesaba que quería morir, que está sola. Estuvo tres días en la UCI. Jeanette, la señora puta francesa, acaba sus días sola en el Psiquiátrico, sin hijos, sin rosas, sin besos.


Mi encuentro con Ernesto Sabato. Literatura de combate.

En 24 horas he recibido en este abril 3 noticias. Extraordinarias. Una buena y dos malas. Quizás sea esta la auténtica mezcla de la Vida. Una de las malas es la muerte de Ernesto Sabato. Este roquerillo del tres al cuarto, bebedor y vividor, no ha podido evitar emocionarse cuando ha sabido que había muerto. Instantáneamente, he pensado que el mundo ahora sería un poco menos bueno. Pero en seguida he corregido a mi mente. Si una sóla persona consigue entender el mundo a través de sus escritos, su vida y obra ya habrá merecido la pena. Esto es lo que vine a decirle cuando conversé con él.

REPRODUZCO EL POST QUE COLGUÉ EN SEPTIEMBRE DE 2010.

Ernesto Sabato y yo (yo soy el joven).

"El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria".


Cuando le dije a Ernesto Sabato (Premio Cervantes 84, eterno Nobel y pronunciado Sábato) que todo lo que quería transmitir a las nuevas generaciones estaba a buen recaudo y que no sufriera porque sus libros nos descubren un mundo terrible pero esperanzador, se emocionó y tuvimos que detener la conversación unos instantes. Los dos nos emocionamos. Quizás uno de los momentos más conmovedores de mi vida. Lo recuerdo como si fuera ayer.


Hace unos ocho años estaba viviendo en Madrid y tuve la oportunidad de conocer a un genio. En la vida hay veces que el Destino hace que los encuentros que piensas inverosímiles se acaben produciendo poco después. Pequeños milagros. Así que tuve la oportunidad de charlar con Ernesto Sabato, en mi opinión, el mejor escritor vivo -argentino, casi 100 años.- Creo que no necesita presentación. Y si alguien no lo conoce que esta misma tarde se haga con su testamento vital ("Antes del Fin", "La resistencia"), ensayos ("Hombres y engranajes",  "El escritor y sus fantasmas") o con cualquiera de sus novelas (no muchas) empezando por "El Túnel". Hablemos de "La resistencia". Eres mayor, te vas a morir y quieres dejar constancia de lo que opinas del mundo. Un mundo injusto y cruel, cierto, pero lleno de esperanzas y luchas espirituales que te empujan a descubrir su belleza extraña.
¿Qué hace especial "La resistencia" o "Antes del Fin"? La sinceridad y la brillantez para capear el temporal de estos tiempos confusos. Son libros que sólo se pueden escribir con 90 años. Si eres un genio, también ayuda. Opiniones del mundo actual y sobre el hombre actual . La fe en el ser humano aún rastrero e impotente ante sus miserias. Literatura de combate para tus situaciones jodidas. El abismo que sentimos en los momentos de incertidumbre de nuestras vidas. Abra por donde abra el libro veo párrafos subrayados, notas al margen. Es difícil elegir unas líneas. Ahí van, así me callo y vosotros compráis el libro, tarugos.

"Creo que lo esencial de la vida es la fidelidad a lo que uno cree su destino, que se revela en esos momentos decisivos, esos cruces de camino que son difíciles de soportar pero que nos abren a las grandes opciones. Son momentos muy graves porque la elección nos sobrepasa. Unidos en el deseo de un mundo más humano, resistamos. Esto bastará para esperar lo que la vida nos depare".

"Ni el amor, ni los encuentros verdaderos, ni siquiera los profundos desencuentros, son obra de las casualidades, sino que nos están misteriosamente reservados".

"Tenemos que reaprender lo que es gozar. Estamos tan desorientados que pensamos que gozar es ir de compras. Un lujo verdadero es un encuentro humano, un momento de silencio ante la creación, el gozo de una obra de arte o de un trabajo bien hecho".




 A pesar de la entrevistadora....

Sabato y Borges. Hay un libro extraordiario con sus conversaciones.


Los nuevos bárbaros ya están aquí o para qué necesitamos a Schubert si no tenemos alma.

Los nuevos bárbaros: auténticos cafres rodeados de efectivos y modernos productos higiénicos.


No es cuestión del eterno enfrentamiento generacional, tampoco es que una forma de pensar caduque y la sustituya otra. La cuestión es que llegan los bárbaros, como llegaron en las postrimerías de Roma y arrasaron el mundo preexistente. Nos enfrentamos a ellos ahora. No es un nuevo escenario o un cambio en las reglas del juego, es una mutación del mundo conocido hasta hoy. ¿Crisis de valores, apocalipsis? Llegan camuflados de la espectacularidad vacía (atajo resultón y servil) que nos facilitan la tecnología y los medios; los nuevos bárbaros son higiénicos y pragmáticos. Hombres que hacen surfing mental en la superficie del mundo, no el hombre vertical, de profundidad, que busca el sentido de las experiencias, no su acumulación. Vemos los saqueos culturales y sociales pero no acertamos a distinguir a los invasores. ¿Quiénes son exactamente? No hay mapas de estas batallas. Por ejemplo, el fútbol. Antes eran once tíos contra once. Un partido a la semana y contento. Ese partido era sagrado, era un gesto. Ahora decenas de partidos en decenas de canales, declaraciones de entrenadores, presidentes y la señora de la limpieza de los vestuarios. Emisoras copadas por los calzoncillos de las estrellas. Sesudos debates sobre la planificación del planeamiento de la preparación de los previos de los partidos. Los bárbaros desacralizan los gestos antes importantes. 
Creamos generaciones de hombres sobresaturados de información basura. La televisión. Google. El periodismo vacío, multimedia, exprés, que no entra en lo esencial sino que busca el puro movimiento sin reflexión. Los bárbaros buscan encadenar sensaciones sin fin ["sistemas de paso", los llama el autor], acumular una experiencia tras otra sin detenerse a disfrutar una sola de esas experiencias artísticas, humanas, lúdicas, ... Los bárbaros no destruyen, transforman los campos que tocan, lo cual es mucho más terrorífico. ¿Por qué no oímos música clásica? El romanticismo musical (artístico) nos empezó a mostrar el alma humana (espiritualidad no religiosa) o la necesidad de ella. Los bárbaros la transforman, hasta su casi erradicación; no es que no tengan alma, es que no la necesitan para su existencia. Como dice el autor ¿para qué necesitamos a Schubert si no tenemos alma? En fin, los bárbaros desprecian el esfuerzo, prefieren la inmediatez. O, dicho con otras palabras, para disfrutar del segundo movimiento de la Séptima del viejo Ludwig tienes que esforzarte en sentir, sufrir, mejor dicho,  tienes que "disfrutar sufriendo" en la soledad de tu salón (ciego de vodka y granadina, optativo) mientras vas vislumbrando lentamente, hasta el éxtasis, la inconmensurable belleza de esa composición humana; no es de asimililación inmediata, como la telebasura o youtube. Y eso requiere una actitud, una predisposición personal, romántica, individual, de la que los bárbaros no disponen. Una forma cojonuda de reivindicar la sensibilidad humana, que esos gañanes-chic (me he cansado de llamarles "bárbaros") ignoran. El pasado, dice Baricco, no son ataudes flotantes que pasan al ritmo de la corriente de la historia. El pasado, digo yo, y su pensamiento y su arte, eres tú aquí y ahora.  El pasado no es algo caduco, es un continuo presente a nuestro alcance, un tesoro esperando a ser revivido y disfrutado una y mil veces. 

Cuando echen tu puerta abajo... cómo les vas a esperar?
Con las manos en la nuca o con las manos en el gatillo?

Ellas nos han igualado: ya son tan imbéciles como nosotros.


"La vida es el trabajo y el trabajo es la vida, no sé dónde está la diferencia" -comenta riendo Indra Nooyi. "Comenta riendo", eso es lo peor. Has hecho realidad el sueño americano desde la humildad de tu infancia. Casi logras convencerme.  Eres la ejecutiva  más poderosa del mundo. Y eres idiota, Indra, aunque seas buena en lo tuyo: la excelencia empresarial, la actitud competitiva y eso. Dices que no sabes si eres buena madre o compañera, pero sí intentas ser una buena ejecutiva. Tú misma lo dices: hace tiempo que decidiste dejar de sentirte culpable por el tiempo que dedicas a la gente a quien quieres. Y lo proclamas en las entrevistas del Financial Times. Que te den, Indra. Porque tu ejemplo no vale para las mujeres que se esfuerzan en sacar a sus familias adelante con trabajos humildes y siendo a la vez buenas madres y compañeras. Igual que tantos hombres. Ellas no piensan que el trabajo sea lo más importante, ellas piensan en el concierto de flauta de sus hijos este viernes en un salón de actos desconchado de su cole o en lo mucho que beben sus maridos por el hijo que perdieron. Ellas no necesitan que su trabajo sea lo más importante aunque no tengan chófer ni guardaespaldas. Ellas no quieren un trabajo de sol a sol, durmiendo en hoteles a 12.000 kms. de casa trescientas noches al año,  no quieren salir en las revistas. Aunque en el fondo da igual que seas hombre o mujer, hoy ni siquiera es cuestión de sexo; quien voluntariamente sacrifica un minuto de su tiempo para dárselo a una empresa en vez de a los suyos, es simplemente un estúpido. Tú no has triunfado en nada. Que te jodan otra vez, Indra, a ti y la pepsicola o la cocacola o lo que sea que vendas.

Indra Nooyi, buena ejecutiva e imbécil.







Esta es tu vida, aprovéchala hasta la última gota.
Nunca vas a estar mejor que ahora.
Esta es tu vida y se acaba a cada minuto.
Esto no es un seminario, esto no es un retiro de fin de semana.
Ni te imaginas lo bajo que podrías llegar a caer.

Sólo después del desastre puedes resucitar.
Sólo después de haberlo perdido todo eres absolutamente libre.

Nada es estático, todo evoluciona.
Todo cambia y se deshace.

No eres un único y encantador copito de nieve, eres de la misma materia orgánica que el mundo.
Somos parte de la misma capa de compost.
Somos la mierda bailante del mundo.

No eres tu cuenta corriente.
No eres la ropa que vistes.
No eres el contenido de tu cartera.
No eres tu cáncer de colon.
No eres un cappucchino especial.
No eres el coche que conduces.
No eres unos putos pantalones.

Tienes que renunciar a todo eso.

Tienes que saber que algún día la palmarás.
Hasta que no seas consciente de eso, eres completamente inútil.
Nunca quieres sentirte completo.
Nunca busques estar contento.
Aléjate de los muebles suecos de diseño.
Aléjate del arte inteligente.
Aléjate de una piel tersa y unos dientes perfectos.

La Belleza, 32 dólares y por qué estar atentos ahí afuera.

No es más que un tipo en vaqueros tocando el violín en el metro. Nadie se para a escucharlo. Tenemos prisa, pensamos en lo que nos deparará el día, en llegar cuanto antes al trabajo en medio de la velocidad de estos tiempos. El chico toca durante 45 minutos en el metro de Washington y recauda un total de 32 dólares. Solamente una persona (que ha reconocido al intérprete callejero) se ha parado unos minutos delante de él de las más de mil que han pasado a su lado pensando en sus cosas. Si esas personas supieran que escuchaban un instrumento de 3.5 millones de dólares ¿se habrían detenido más tiempo? Si hubieran sabido que estaban ante uno de los mejores violinistas del mundo que cobra 100 dólares de entrada por persona en las mejores salas de conciertos ¿habrían entendido mejor la belleza de esas notas?¿Se habrían fijado más en el precio que en el arte? Eso me lleva a preguntarme si estamos preparados para captar la Belleza allí donde la encontremos. O si es que no tenemos tiempo. ¿ Cuántas otras cosas pasarán desapercibidas en nuestro día a día? Quizás lo sublime sólo existe en el ojo del observador. Estad atentos ahí afuera.



Más info del experimento:  The Washington Post

Carta a un imbécil.

Vamos a hablar de la crisis. De la crisis que tú has ayudado a generar, imbécil. Porque cuando el banquero te prestaba el dinero a coste cero decidiste comprarte ese unifamiliar tan mono pensando que la posición social que no conseguías con tu escasa educación  te la iba a proporcionar un cambio de ubicación espacial. Tú no te mereces menos, claro. Y como el dinero era  casi gratis decidiste también cambiar ese Renault que iba de puta madre por un Audi. Ingeniería alemana era ¿no?, no veas cómo se nota.  De paso, una tele de plasma más grande, coño, que hasta el vecino tiene una ya. Aunque apenas sabes sintonizar algo más allá de Tele 5. Ahora que las cosas no van tan bien, "los banqueros son unos cabrones", dices, mientras te pimplas las últimas botellas de vino caro que aún quedan en "tu bodega". Por supuesto, ahora no sólo tienes bodega sino que eres todo un experto en vinos. Finos toques de taninos con trazas de lefa de gañán...


Las cosas ya no te marchan tan bien, lo sé. Ah, ya... que la culpa la tiene "esta sociedad que está perdiendo los auténticos valores". Por cierto, ya que hablamos de valores ¿has puesto al día en la Seguridad Social a esa chica extranjera que limpia la porquería de tu casa? Vale, que le sueles regalar cosas que te sobran para que envíe a su país por Navidad; está bien eso. Pues de momento, ya puedes ir borrándote del club de golf, porque juegas al golf ¿a que sí? Seguro que te hurgas con un palillo entre los dientes mientras miras las tetas de las camareras jovencitas del bar después de tirar unas pelotillas por el césped. Relaja el golf; es otro concepto. Ahora que las cosas no van tan bien, puedes decirle a tu esposa que deje de ir a esa pelu tan chic ("¿sabes quien estaba a mi lado hoy?") en donde cultiva su espíritu con el Hola. Y qué me dices de ese abrigo de pieles, ¿no ves que queda en evidencia en cuanto abre el pico? En fin. Claro que "la culpa la tiene la escasa regulación del mercado..." ¿o era "la excesiva regulación del mercado"? Se me olvidaba que ahora también eres economista. ¿O las "instituciones al servicio del capital"? Que también ahora tienes conciencia social. Nada decías cuando este mismo mercado te hacía ganar dinero a espuertas. Entonces no te hacías tantas preguntas. O cuando alababas el "capitalismo popular" jugando a bolsa los domingos con tu horroroso chándal. Ahora que las cosas no van tan bien, a tomar por culo todo ya. Imbécil. 

El ángulo muerto del interior del taxi.



El ángulo muerto del interior del taxi. Justo detrás de los asientos adonde no llega la mirada del taxista. Quizás lo intuya, sobre todo si es veterano de la noche, pero nunca lo sabrá a ciencia cierta por más que eche fugaces miradas mal disimuladas por el retrovisor. También los hay discretos, la mayoría, que lo sospechan y prefieren no mirar. Así que me acerco con cualquier excusa y te abrazo contra la ventanilla después de dar la dirección de casa. Acaba lo bueno, empieza lo mejor. Vas a llegar mojada. El frío de la noche sigue en tu boca cuando empiezo a besarte y cierras los ojos. La avenida brilla en la noche. Los chicos se divierten en las calles, sueños y derrotas y sangre y ruido. De nuevo mi diablito preferido sobre el hombro susurrándome palabras sucias; pensé que me había abandonado cuando se terminó aquel Jack Daniels y se fue sin pagar. Apoyo mi mano entre tus piernas; te excita que estemos en un taxi. Noto el calor a través del pantalón. Dejo de besarte pero sigo acariciándote a través de la tela mientras saco un tema de conversación estúpido y te miro a los ojos. Aroma de vodka y saliva. Cojo tu mano y la apoyo despacio en la cremallera de mi pantalón. En aquella esquina había un cine cuando era crío, digo con indiferencia calculada disimulando ante el conductor. Tú no sabes qué contestar, sorprendida con la boca entreabierta y el alma expuesta. Me miras y con los ojos me pides que siga. Has entendido el juego. Caballos salvajes en las venas de la madrugada. Con mi mejor cara de póker sigo magreándote. Soy capaz de hablar del tiempo, de bajas presiones y anticiclones mientras te humedeces.  Intentas disimular, no estamos solos.  Cierras los ojos; ni siquiera muevo la muñeca. Es una simple caricia circular con la punta de mis dedos. Este momento no durará siempre, igual que el alba romperá de un momento a otro la noche oscura. Mechones de pelo caen por tu cara mientras se alternan las luces de los semáforos. Velocidad. Coches derrapando, gritos en las aceras. Rocío cálido en mis dedos. Llegamos. El taxista nos da las vueltas resignado. Hay hijoputas con suerte, piensa mientras sintoniza la COPE.

¡ Indignaos !




Dale a "full" y lo lees a pantalla completa.

Pues tiene que venir un abuelete de 93 años para sacudir las conciencias de todos nosotros. Ha escrito un pequeño libro (casi panfleto en el mejor sentido de la palabra) que ha vendido en Francia más de un millón de ejemplares. Creo que Francia es ya el único país en donde puede haber éxitos editoriales inteligentes (aquí, "El Código Da Vinci"). Así que este anciano, resistente contra los nazis, apela a lo único que puede hacer movernos y protestar contra lo que no nos gusta: LA INDIGNACIÓN. Lo mismo que llevó a tantos jóvenes a luchar contra el nazismo y a los pueblos libres a suscribir la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 (el autor fue miembro de la comisión redactora). Pues bien, el creador del opúsculo opina que hoy siguen vigentes aquellas injusticias contra las que luchó su generación, aunque tengan otro nombre: desigualdades de todo tipo, un estado social en entredicho, grandes corporaciones, brecha entre pobres y ricos,... y anima a las nuevas generaciones a dar un paso al frente, a buscar y no sólo esperar un mundo mejor. Sigue habiendo dos visiones de la historia, de estar en el mundo: una es la responsabilidad humana, otra es la carrera desesperada por competir con los demás. Se le ve cierto sesgo ideológico al hablar de Palestina, Gaza, etc... pero es una obra fumable en general. Un legado para el futuro de alguien que supo comprometerse para intentar hacer un mundo mejor.


A punto de salir en castellano.
" ! INDIGNAOS ! " , Stéphane Hessel
Bueno, idealistas, os lo podéis bajar en PDF de Internet, leerlo con un café en la mano y salir a hacer la revolución y tal. Yo me lo acabo de leer y, como buen agitador (de salón), voy a la cocina a ponerme un Bailey's fresquito, que acabo de poner un disco de blues. Que tengáis una feliz revolución. Yo me quedaré en casa hablando con la pared.

Me despierto por la mañana y subo una montaña.

Esta mañana, estando en la cama, tras ser amablemente informado por una voz en la radio de que unos grandes almacenes decían que ya era primavera, he decidido actuar en consecuencia, ponerme de pie de un salto y subir una montaña. Y es que no puedo concebir nuestras vidas sin Elcorteinglés.
Feliz primavera, cabrones.
Y no tengo más que decir.

                                                                En medio de la niebla.  Hace unas horas.











Letra de la canción.

No tengo casa, no tengo zapatos, no tengo dinero, no tengo clase, no tengo amigos, no tengo estudios, no tengo méritos, no tengo trabajo, no tengo cabeza.
¿Qué es lo que tengo? ¿Por qué estoy vivo? Porque lo que tengo nadie me lo puede quitar...
Tengo mi pelo, tengo mi mente, tengo mi cerebro, tengo mis oídos, tengo mis ojos,  tengo mi nariz, tengo mi boca, tengo mi sonrisa.
Tengo mi lengua, tengo mi barbilla, tengo mi cuello, tengo mi culo, tengo alma, tengo corazón, tengo mi espalda, tengo mi sexo.

No tengo  padre ni madre, no tengo hijos, no tengo fe, no tengo tierras, no tengo agua, no tengo entrada, no tengo estilo, no tengo amor. 
¿Qué es lo que tengo? ¿Por qué estoy vivo? Porque lo que tengo nadie me lo puede quitar...
Tengo mi pelo, tengo mi mente, tengo mi cerebro, tengo mis oídos, tengo mis ojos,  tengo mi nariz, tengo mi boca, tengo mi sonrisa.
Tengo mi lengua, tengo mi barbilla, tengo mi cuello, tengo mi culo, tengo alma, tengo corazón, tengo mi espalda, tengo mi sexo.
Tengo brazos, tengo manos, tengo dedos, tengo piernas, tengo pies, y dedos en los pies, tengo hígado, tengo sangre. 
Tengo Vida y tengo Libertad. Tengo la VIDA.

¿Dónde estoy?

"... desde el fondo del abismo oscuro donde mi corazón ha caído."
Charles Baudelaire. "Las flores del mal".


Autobús urbano en un día de invierno. 13.47 h.

Después de quedarse dormida durante varios minutos contra el cristal que la lluvia moja al otro lado de la ventana del autobús, da un respingo súbito y abre desmesuradamente los ojos.

-¿Dónde estoy? -pregunta a nadie.

La gente ni la mira. Quizás por sus ojos inyectados en sangre y sus dedos sucios. No existe. Nos atemoriza su presencia, nos repele.

-Otra vez me he quedado dormida -piensa en voz alta.

Sí, otra vez se ha quedado dormida. Una más.

Pregunta dónde para el autobús, dónde estamos. Nadie contesta. La ignoramos todos.

-Tengo que ir a la parte vieja. Me he quedado dormida -es tan inmune al desprecio que le habla al aire, no espera respuesta. Quizá hasta piense que ya nadie oye sus palabras. Demasiados años de heroína en portales sucios. Es guapa. Y está muerta.

Vuelve a preguntar elevando la voz. ¿Dónde estoy? Quiero ir a lo viejo. Por más que grite, es invisible. Nadie se da por enterado. Ojos de loba triste.

Le digo que se baje en la siguiente parada y coja el bus al otro lado de la calle. La llevará de vuelta. Creo que no sabe ni quién le habla. 

Se baja, cruza en medio del tráfico a punto de caerse, acompañada por un ángel negro que sólo yo veo.

¿Dónde estoy? Estás muerta entre nosotros, los muertos.



Ratones en el Soho, elefantes en Oxford Street.


Dejad que los libros os manchen...
Nadie que haya visitado una librería de la cadena Borders sale indiferente de ella. Decenas de miles de títulos de cualquier tema imaginable. Decenas de empleados, secciones e hileras de libros a lo largo de varios pisos. Estas macrolibrerías han obligado a cerrar a otras muchas librerías pequeñas. Yo no puedo criticarlas, me gustan tanto las pequeñas como las gigantes. Recuerdo la sección de libros de la II Guerra Mundial de la librería Borders en Oxford Street de Londres. Pasé horas allí, consultando, leyendo, curioseando. También por las bohemias librerías de lance de Charing Cross o del Soho (aquí también visitaba los clubs de rock y otros sitios poco recomendables). Me gasté medio sueldo. Pues bien: la macrocadena ha cerrado. Y existe un culpable: el libro electrónico. Especialmente el vendido por Amazon, cuyas ventas en este formato ya superan a las ventas de los libros de bolsillo. El fenómeno es curioso. La pequeña librería ha sufrido con el establecimiento de grandes cadenas y de Internet pero es la que sobrevive. Hablo especialmente del mundo anglosajón. En España no hay librerías grandes, exceptuando quizás La Casa del Libro de Gran Vía o la del Paseo de Gracia, algo más pequeña. Pues bien, ahora el libro electrónico acaba con las grandes cadenas pero... las pequeñas librerías que sobrevivieron siguen adelante en sus barrios y callejuelas. Ratoncitos y elefantes convivían. Pero ahora desaparecen los pesos pesados. 
Lo sé, las pequeñas son muy románticas pero no siempre tienen lo que deseas. Otro día hablaremos de los bouquinistes de París, las ferias callejeras y las librerías de viejo físicas o por internet. Estas últimas una auténtica delicia en donde puedes encontrar joyas descatalogadas por cuatro duros, digo euros.

Despertar.

Los dos primeros segundos deben de ser como estar muerto. Sabes que estás ahí pero todavía no sabes quién eres y menos aún en donde estás. No es una sensación incómoda. Rara, como estar muerto. Y entonces las cosas se van poniendo en su sitio. Estás en su casa, de hecho, estás en su cama. La luz entra despacio por la ventana. Suave. La claridad que limpia la mañana pura de un domingo. Silencio sin prisas. Recuerdas los bares de anoche, las luces brillantes, la vuelta a casa entre besos y risas y piensas en tu ropa esparcida por todo el salón. No recuerdo un amanecer  que hayamos llegado civilizadamente a la cama. Cuando ella se apoya en la mesa y gira la cabeza hacia ti con su melena cayendo por su espalda desnuda, sabes que ya no hay vuelta atrás. Lo hemos deseado desde las miradas de la primera cerveza. Ahora oyes su respiración a tu lado. Giras la cabeza y ves su pecho moverse arriba y abajo. Su pelo rubio enrollado en tu brazo como si el sueño hubiera querido unirnos sin esfuerzo. Los reflejos del sol dibujan extrañas formas en el techo blanco. Las sábanas ocultan placeres próximos. Luego piensas en el zumo, en la música que pondrás en el desayuno medio desnudos y a qué café irás a leer la prensa fresca y renuncias a pensar en cualquier cosa que esté más allá de esa tarde. No existe nada más allá de este despertar. No estoy seguro pero diría que tampoco existió nada antes de este despertar.

Probabilidades. Polvos en el Paleolítico y el Gordo de Navidad.


Una señal inequívoca de que has nacido es que estás leyendo esto. Pero ¿cuántas posibilidades hemos tenido de no nacer? De hecho has nacido porque se ha dado una posibilidad entre trillones de combinaciones posibles. Literalmente, trillones. No sólo el espermatozoide de turno. La casualidad no sólo ha hecho que tus padres se conozcan a lo largo de su transcurso en la Tierra. Quizás tu padre acudió a una fiesta o hizo un viaje y conoció a tu madre. Pero las circunstancias por las que hizo ese viaje de nuevo surgieron porque previamente se dieron otros millones de combinaciones exactas para propiciar ese viaje, ese viaje exactamente. Ningún otro. Eso no es nada. Tus padres nacieron por combinaciones de otros millones de posibilidades hasta que nos remontamos al Paleotítico en donde tu antepasado macho tuvo sed y se acercó a beber a un riachuelo, justo ese individuo, justo en ese momento y lugar. Allí se encontró a una hembra del Paleolítico llena de pelos e hicieron crunchi-crunchi debajo de un árbol. Sí, tus abuelos elevados a las vigésima potencia. Trillones de combinaciones después, va y sales tú. Por ese motivo, tu propia existencia y los encuentros humanos son pequeños milagros. Y la mitad de las veces los damos por sentado como si tal cosa. Todo, absolutamente todo lo que ves a tu alrededor está ahí porque se ha dado una posibilidad entre trillones. Todo lo que ves: tu existencia, tus músicos preferidos, las personas que amas, las ciudades que has visitado, las películas que te han marcado, los dolores que has sufrido. Nos preocupamos de si está lloviendo o de si el jefe me llama al despacho. O de si pierde mi equipo. Nos dedicamos a putearnos, a gritarnos y a creermos más que el Otro. Maltratamos a nuestras parejas, matamos a desconocidos. Si fuéramos conscientes a cada instante de los millones de posibilidades de no estar aquí y el milagro de las relaciones humanas, la Vida nos parecería otra cosa. No saldríamos de nuestro asombro. Quizás nos aterrorizaría. Que te toque el Gordo en Navidad es la cosa más normal del mundo. Ahora podemos seguir desperdiciando nuestro tiempo. Y como haya un Dios en el otro mundo, nos va a joder pero bien. Por idiotas.

Gestos.

Hay quien dice que hoy en día hemos perdido la espontaneidad. Prisas, stress, crisis... Parece que ya no queda tiempo para los pequeños encuentros humanos, naturales y que no pidan nada a cambio. Pero historias como ésta hacen que volvamos a confiar en la espontaneidad de los pequeños grandes gestos, esos que de repente te reconcilian con la Vida.
Primero, los niños muestran los nombres...
El Centro Dana-Farber (Boston) es un hospital puntero en la lucha contra el cáncer a nivel mundial y actualmente está construyendo un ala nueva en sus instalaciones. Entre los pacientes que atiende, hay niños. A uno de ellos se le ocurrió escribir su propio nombre en una cartulina y exhibirla por la ventana. De forma espontánea, los currelas que levantaban enfrente de sus ventanas el nuevo edificio, escribieron ese nombre con pintura de color fosforito  en el andamiaje de la obra. Con el paso de los días, más niños escribieron sus nombres a través del cristal y los obreros los reprodujeron entre sus hierros con colores llamativos. Cada vez que un niño ve su nombre escrito al otro lado del ventanal, el resto aplaude y vitorea. Quizás los trabajadores jamás conozcan a esos niños, sin embargo, el simple gesto de poner sus nombres los ha unido a todos para siempre como lo que son: seres humanos en diferentes circunstancias que tienen la lucidez de parar a mirarse unos a otros durante al menos un instante en sus vidas.
... y los trabajadores los escriben después. 


Más info aquí (The Boston Globe)

No me quiero enamorar, hostias.

De la serie... "Oído por esas calles 
que se reparten Dios y el Señor Diablo".

Barra de bar. 15.36 h. de un domingo cualquiera.

- Porque tú ya sabes que a veces me pierdo pero yo nunca haría algo así, Javier. Yo no soy un puto chivato. Porque yo te quiero de corazón. De corazón, ¿entiendes? Aunque a veces la vida se me ha torcido ¿no? Y ahora mismo tengo 40 gramos de chocolate y me los voy a ir a fumar toda la tarde. Tranquilito. Pero yo no te haría a ti algo así porque te respeto. Yo te quiero mucho, Javier. Dime que no.

Le mira unos segundos en silencio a través de sus ojos rojos, casi llorando. Cambia de tema sin darse cuenta.

- Y ¿sabes? hay una tía que me está llamando todo el rato y yo le cuelgo... porque no me quiero enamorar de ella. Ayer me llamó cuatro veces y no le cogí. 

Le besa en la mejilla. Un beso seco entre tipos duros y pasados de rosca. Vuelve a mezclar los temas.

- Porque no me quiero enamorar, joder. Sabes que he tenido mis movidas. Y yo te respeto desde que era un crío y sabes que he tenido mis momentos malos, pero no soy un chivato. He hecho de todo en mis días malos, pero nunca seré un puto chota. Me tengo que ir ahora; me he gastado 500 pavos esta noche y voy hasta el culo. Pero yo te respeto, Javier. Y... no me quiero enamorar, hostias...